| Introducción
La
experiencia de construcción del MIC,
aún embrionaria, pero que está
dando nuevos pasos hacia adelante, se desarrolla
en el marco de debates y contradicciones
que debemos analizar partiendo de que es
el intento más relevante de los últimos
años por organizar un espacio de
reagrupamiento sindical democrático
y de clase, que puso en el centro de sus
tareas los intereses reivindicativos y político-organizativos
de los trabajadores,
en particular del nuevo activismo intentando
impulsar un sindicalismo combativo y por
la independencia de clase en forma organizada
y sistemática..
Al reconocernos como un agrupamiento de
sectores representativos, pero aún
minoritario e incipiente, entendemos que
es central confluir con nuevos sectores
en este proyecto, y encontrar las mejores
políticas para de vincular al conjunto
de los sectores más activos y conscientes
que actúan en el movimiento obrero
y popular, con los más amplios sectores
del movimiento de masas; que hoy no son
partícipes de nuestros debates internos
y a nuestras preocupaciones estratégicas.
Considerando también que una cantidad
importante de nuevos activistas, delegados,
dirigentes y agrupaciones no tienen experiencia
sindical ni política previa, consideramos
que es prioritario poner los esfuerzos de
este espacio al servicio de transmitir e
intercambiar experiencias de lucha y organización
y asimismo llevar adelante una tarea de
formación político-sindical
desde una perspectiva de clase.
Partiendo de estos conceptos, un conjunto
de compañeros, algunos integrantes
de la Mesa Provisional Nacional del MIC,
con diversidad de orígenes y posiciones,
presentamos este material para aportar a
un primer texto en carácter de borrador
y con la idea de continuar el debate al
calor de las acciones de a lucha de clases
y la construcción del MIC.
I - La coyuntura
política y sindical
En los últimos tiempos se le han
generado diversos problemas al gobierno
de K: el intento de maquillar los indicadores
de la inflación (que afecta al conjunto
los sectores populares pero también
al pago de los bonos de la deuda externa
atados al crecimiento del PBI) mediante
la “manipulación estadística”
generó descreimiento de asalariados,
sectores populares y sindicales, cuestionamientos
de la oposición burguesa y caída
de “confiabilidad” en el mercado
financiero internacional. Simultáneamente
comenzaron a hacerse públicos los
escándalos de corrupción y
sobreprecios en el manejo del Estado (caso
Skanska y por manejos en obras públicas).
En la discusión por los Convenios
Colectivos, tuvo que modificar radicalmente
su “táctica de contención”
de los conflictos de docentes y estatales.
Inicialmente prescindente, confiado en la
fortaleza de su acuerdo con la conducción
de CTERA (“piso salarial” de
1.040 pesos), que fue enfrentado por una
oleada de conflictos docentes con Salta,
Neuquén y Santa cruz, como puntos
culminantes. Retrocedió en Santa
Cruz ante la masividad de la lucha docente
acompañada por del conjunto de la
población, y sufrió un fuerte
desgaste político del doble discurso:
la militarización y el autoritarismo
fueron dos claras expresiones.
La propuesta de establecer un “techo”
del 16,5% para aumentos salariales (el año
pasado encorsetó el reclamo en un
19%), no termina de cerrar y numerosos sectores
han firmado acuerdos superiores mientras
que otros siguen sus reclamos. La inflación
que se hace evidente en los bolsillos, aún
cuando no en los índices del gobierno,
presagia posibles nuevos conflictos salariales.
La debacle del sistema de transporte por
ferrocarril y aerolíneas, como las
dificultades con la provisión de
gas y luz, sumó bronca en la población
y permitió a la oposición
burguesa a tratar de reposicionarse (como
sucedió en las elecciones de la Ciudad
de Buenos Aires). Asimismo abrió
la posibilidad de que se extiendan y se
integren las luchas de una parte del movimiento
obrero y sectores populares afectados. Esta
situación nos obliga a buscar los
puntos de unidad de este conjunto heterogéneo
que es la actual clase trabajadora y, a
la vez, a encontrar las políticas
adecuadas para fortalecer cada sector de
la clase según sus propias necesidades.
II –
Los conflictos docentes. Las experiencias
de Neuquén y Santa Cruz
Tanto en Salta, como en Neuquén y
Santa Cruz, los conflictos docentes tuvieron
consecuencias políticas para el gobierno
nacional y los gobiernos provinciales. En
Salta, la fuerza de una lucha masiva conducida
democráticamente por una organización
asamblearia que se fue consolidando durante
dos años, logró imponer un
acuerdo a Romero que no reconocía
su “legalidad”. En Neuquén,
quedó limitado el poder de un gobernador
de derecha y diluidas sus aspiraciones presidenciales.
En Santa Cruz, cayó un gobernador,
y fue fuertemente cuestionada la imagen
del Gobierno Nacional, en particular la
del propio Kirchner. Las políticas
y los métodos implementados por las
Comisiones Directivas de ADOSAC en Santa
Cruz y ATEN Capital en Neuquén, tienen
más de un punto de contacto. Pero
además ejemplifican la perspectiva
de dirección que entendemos deberíamos
proponer para el conjunto del movimiento
obrero. La confluencia y la relación
fraternal entre la Comisión Directiva
de ADOSAC y la Agrupación Naranja
de ATEN Capital en la CD, se explica por
ese acuerdo político y de métodos,
mas allá de matices tácticos
en la valoración de cada situación
específica de ambas luchas. Lo central
que queremos destacar: en los dos casos
se registra una participación activa
del conjunto de la base impulsada y garantizada
por las Comisiones Directivas mediante asambleas
multitudinarias de miles de trabajadores
con un mecanismo democrático de funcionamiento
que son un ejemplo para el conjunto de la
clase. En particular los Congresos de la
ADOSAC con mandato de las asambleas de base
en todas las seccionales, fueron un factor
clave de la fortaleza de la organización.
Con ese método consiguieron sostener
largas huelgas (más de dos meses),
enfrentaron la represión (incluido
el asesinato de un compañero), resistieron
la utilización de punteros y patotas
de la burguesía, así como
acciones de terrorismo e intimidaciones
a cargo de fuerzas armadas de represión
y patotas civiles, y, junto al esfuerzo
hecho desde el MIC, trataron de coordinar
la lucha. Constatamos así que esos
triunfos no son obra de ciertos grupos de
izquierda con una dirección infalible
y una política sectaria, sino de
un conglomerado de trabajadores que elaboran
colectiva y democráticamente sus
posiciones durante la lucha. Lamentablemente,
cuando estas políticas se expresan
al interior de conducciones sindicales que
se ganaron bajo postulados combativos, lejos
de lograr victorias, aíslan a las
luchas del conjunto de la sociedad, enajenan
su apoyo y las debilitan o las pueden conducir
a la derrota. En última instancia
demuestran que hay sectores de la izquierda
y que reproducen la lógica de funcionamiento
de las burocracias confirmando que la burocracia
(sindical o política) no tiene una
génesis ideológica ni responde
a las dimensiones de una organización,
sino que sólo se mueve por objetivos
corporativos en defensa de sus privilegios.
Al mismo tiempo constatamos que los triunfos
tampoco fueron un resultado de la operatoria
de dirigentes de “centroizquierda”
o sectores oportunistas sobre los funcionarios
del gobierno. Hecho este muy importante
porque la política de la simpatía
permanente de un sector de la dirigencia
de CTERA y CTA sobre los gobiernos de turno,
no ha servido más que para lograr
una mínima recomposición del
salario docente y ningún alivio para
el sistema educativo.
Ambas líneas, la sectaria y la oportunista,
aparentemente contrapuestas, terminan siendo
complementarias ya que pretenden reemplazar
el movimiento real de masas por dirigentes
que elaboran y resuelven según sus
calidades e intenciones pero no en base
al respeto absoluto por la elaboración
del conjunto de los trabajadores en conflicto.
La conducción de CTERA (como la mayor
parte de las direcciones sindicales en nuestro
país) asienta sus políticas
en la conciliación de clases y en
la falta de democracia sindical, por lo
cual es importante para ellos tener la mejor
relación con el poder político
de turno y ocupar cargos o espacios en el
aparato del Estado.
Claramente, la conducción de CTERA
es la principal responsable en que las luchas
de miles de docentes no hayan logrado avanzar
aun más en la lucha salarial y en
las reinvindicaciones laborales.
Las grandes luchas docentes y los
incipientes procesos de recuperación
y autoorganización de otros sectores
de trabajadores (estatales, Subte, ferroviarios,
Casino, por citar sólo algunos) no
pueden resolver por sí mismos aún
la pesada losa de la atomización
y fragmentación de la clase.
Para nosotros se trata de unir en
una práctica común y democrática
a la mayor cantidad de trabajadores, respetando
los tiempos y las necesidades del movimiento
de masas y no subordinándolos a las
necesidades o intereses de las conducciones
de las organizaciones sindicales o políticas.
Los triunfos parciales que se obtengan en
este camino serán un aliciente para
el desarrollo y fortalecimiento de la organización
en otros sectores del conjunto. Al mismo
tiempo es necesario ir identificando un
hilo conductor de todas las luchas, lo que
implica que en cada sector de la clase en
lucha esté planteado que forma parte
de un todo mayor unido por la meta de cambiar
las estructuras que nos dominan. Las organizaciones
sindicales democráticas y combativas
precisan tener puntos de unidad para avanzar
en esa articulación: las demandas
de trabajo genuino y aumento de salarios
y jubilaciones deberán unirse al
rechazo a la expoliación imperialista,
al saqueo de los recursos naturales y la
degradación del medio ambiente, la
defensa de las libertades democráticas
y de la democracia sindical, y el reclamo
de educación, salud pública
y vivienda para todos.
Será así como obtendremos
los triunfos necesarios para ir fortaleciendo
a la organización del movimiento
obrero de conjunto y en particular la organización
de los sectores clasistas. Es así,
entendiendo y respetando las necesidades
y los tiempos de las organizaciones de los
trabajadores y las masas y aportando a su
desarrollo, y no subordinándolos
a las necesidades e intereses de determinadas
organizaciones políticas o conducciones
sindicales, como entendemos la construcción
–cuidadosa y perseverante- del MIC.
III - Algunas
primeras conclusiones
La fragmentación, dispersión
y proporción de la actual clase trabajadora
de Argentina nos dificulta enormemente,
y a veces hace imposible, encontrar políticas
homogéneas y tácticas uniformes
para los distintos conflictos que atravesamos
como clase . A pesar de esto entendemos
que hay importantes elementos comunes en
los procesos de organización y lucha,
e identificamos al menos tres grandes soportes:
a) búsqueda de formas democráticas
y de participación masivas en la
resolución de los conflictos. b)
impulso a la difusión democrática
de los problemas y los debates sobre las
formas de abordar posibles soluciones c)
búsqueda de ayuda mutua y coordinación
entre sectores. Y cada día se hace
más evidente la necesidad de un cuarto
soporte: la formación político-sindical
con una perspectiva de independencia de
clase, entendida no sólo como un
debate de ideas sino como el aprovechamiento
de la intervención concreta y sus
conclusiones. Es un problema estratégico
para poder avanzar en la organización
permanente y extendida de las representaciones
sindicales que se van interrelacionando
al calor de las luchas que encabezan.
Ante esta situación nos parece que
se manifiestan algunas grandes líneas
de acción respecto a cómo
construir organización y cómo
actuar con ella y en ella.
Por un lado, en el interior del MIC identificamos
un sector con tendencia a impulsar políticas
sectarias a partir de criterios monolíticos
de organización con políticas
homogéneas. Estos compañeros
tienden a identificar como un “enemigo”
más a los dirigentes que impulsan
políticas que contemplan las diversas
necesidades del conjunto de los involucrados
en la lucha, esforzándose por garantizar
asambleas masivas y democráticas
para que estas se expresen, resolviendo
los cursos de acción a partir de
la elaboración colectiva que se da
en ellas. Así actúan como
fiscales, por fuera y por arriba de procesos,
que para nosotros son plenamente reivindicables
aún con sus inevitables y comprensibles
debilidades y limitaciones como fueron las
luchas de ADOSAC y ATEN Capital. Este sector
prioriza la unidad con organizaciones sectarias
(que combaten las políticas del MIC).
Por otra parte, otro sector de compañeros,
también presente al interior del
MIC, parten de analizar los hechos como
una suma de estrategias y tácticas
en un tablero en el cual lo decisivo es
la participación de buenos especialistas
en la superestructura, a nuestro entender
sobrevalorando las jugadas “tácticas”
en ese terreno. Gran parte de sus análisis
están ligados a una visión
de la realidad que generaliza una correlación
de fuerzas extremadamente negativa para
el movimiento de masas, especialmente en
los sindicatos, valorizando la parcialidad
en la cual actúan como una generalidad
para el conjunto., y tendiendo a acuerdos
de carácter permanente con sectores
burocráticos.
Ante estas variantes elegimos una distinta:
impulsar la acción democráticamente
organizada de los propios trabajadores involucrados
en el desarrollo de cada lucha, confiando
en que la masividad de las asambleas, el
debate democrático y una política
basada en la independencia de clase y la
autodeterminación de las organizaciones
de los trabajadores en lucha son una herramienta
formidable que nos permiten fortalecer a
la clase, no despegar al activismo del conjunto
de los que están involucrados en
la lucha y sumar solidariamente (más
o menos activamente) a la población
en su conjunto. Es decir, ponernos al servicio
y ayudar a que se logren las mejores políticas
para que los conflictos se ganen, se coordinen
cuando hay condiciones reales y se impulse
la democracia sindical.
Desde esta ubicación, entendemos
que el MIC debe tener como centro
de sus tareas aportar al fortalecimiento
de cada proceso de organización y
lucha con gran cuidado de respetar sus particularidades,
sus dirigentes naturales, sus propios métodos
de organización y sus propias fuerzas.
Con esta preocupación, puede y debe
hacer todo lo posible por generar intercambios
de experiencias y solidaridad efectiva (fondos
de huelga, aportes legales, impresión
de volantes, prensa y difusión para
el sector en lucha, etc...) buscando que
obtenga conquistas y/o que recupere conquistas
perdidas. Aunque esos triunfos
fueran parciales nos encontraríamos
ante un fortalecimiento de la organización
de la clase, de sus activistas y direcciones
combativas, por lo tanto, ante un punto
de referencia no sólo para los involucrados
sino también para una parte del conjunto
de la clase en el caso de las grandes luchas
nacionales.
Y otro gran aspecto decisivo de
las tareas del MIC es el impulso de decenas
de talleres de formación político-sindicales
apoyándonos en la experiencia de
los componentes del MIC y en el Centro de
Formación. Desde una perspectiva
de independencia de clase deberíamos
llevarles a miles de jóvenes activistas,
antes y después de los conflictos,
herramientas de análisis y elaboración
que les permitan incorporarse como sujetos
concientes a la construcción y/o
recuperación y/o transformación
de las organizaciones reivindicativas. Para
hacerlas independientes de la burguesía,
profundamente democráticas y políticamente
autónomas, buscando acumular organización
para fortalecer la lucha y desequilibrar
a nuestro favor la correlación de
fuerzas con el enemigo de clase.
El sentido del periódico del MIC
debe ser expresar didácticamente
estos objetivos y por eso consideramos auspiciosa
la salida de su primer número.
De esta manera también deberíamos
procesar nuestros debates: sin descalificaciones,
sin maniobras polémicas basada en
medias verdades y/o desinformaciones. Si
no nos adaptamos a necesidades ajenas al
conjunto de la clase trabajadora (sean de
una corriente política, o de una
dirección sindical), estaremos en
condiciones de llevar adelante las tareas
planteadas. El balance de nuestra actuación
colectiva en los conflictos docentes, en
las elecciones de ATE, en la construcción
de una corriente opositora en CTERA, en
la ayuda mutua e intercambio de experiencias
en diversos conflictos, en la consolidación
del periódico del MIC, en la consolidación
de las actividades emprendidas por los compañeros
del Centro de Formación, constituyen,
a nuestro juicio, un piso inicial que se
va solidificando. Su solidez definitiva
dependerá de la capacidad colectiva
que tengamos para tomar el MIC en nuestras
manos y ofrecerlo como una herramienta para
ayudar a la organización y la lucha
de los nuevos sectores de activismo genuino
que están comenzando a actuar con
fuerza en el movimiento obrero y popular.
30 de junio de 2007
Primeras firmas:
Integrantes de la Mesa Provisional
Nacional del MIC:
Enrique Gandolfo (Secretario General SUTEBA
Bahía Blanca y CTA Bahía Blanca
– Coronel Dorrego) / Jorge Montero
(Delegado General Comisión Interna
Shell Dock Sud) / Susana Ancarola (Secretaria
General Seccional ATE Gran Buenos Aires
Sur) / Alejandro Mascareño (Secretario
General Electo Seccional ATE Alte. Brown-Pte.
Perón) / Gustavo Teres (Secretario
General AMSAFE Rosario) / Juan Pablo Casiello
(Secretario Adjunto AMSAFE Rosario) / Carlos
González (Delegado SIDERAR Haedo
UOM) / Marcos Britos y Pablo Goodbar (Agrupación
Semilla Ramírez de Trabajadores de
la UBA en el ETUN) / Guillermo Pacagnini
(Secretario General Adjunto CICOP Pcia.
Bs. As. y Secretario de Prensa Federación
Sindical de Profesionales de la Salud de
la República Argentina) / Claudio
Carreño (Secretario General Adjunto
de Seccional Victoria de la Unión
Ferroviaria) / Abel Jaimez (Secretario General
ATESE Sgo. del Estero) / Luis Angio (Secretario
de Actas Comsión Interna Seccional
Buenos Aires del Banco Provincia) / Miguel
Roucco (MTR 12 de Abril) / José Mini
(Secretario General Adjunto de ADICUS San
Juan).
……………………………………………………
Dirigentes Sindicales:
Norberto Señor (Secretario General
Electo ATE GBA Sur) / Silvia Venero (Secretaria
Adjunta ATEN Capital Neuquén) / Priscilla
Ottón (Secretaria de Primaria ATEN
Capital Neuquen) / Gustavo Ibaldi (Agrupación
Verde SUTEBA Almirante Brown) / Sergio Escobar
(Mesa de Conducción Cuerpo de Delegados
ATE Astilleros Río Santiago) / Omar
Morán (Cuerpo de Delegados Astilleros
Río Santiago) / Guillermo García
(Secretario General Adjunto SUTEBA La Plata)
/ Adrián Dávalos – (Secretario
General Sindicato de Aceiteros de Rosario)
/ Néstor Segovia y Francisco Ledesma
(Cuerpo de Delegados Subterráneos
de Buenos Aires) / Rubén Uribe (Cuerpo
de delegados Sindicato Petroleros de las
Heras Santa Cruz) / Orlando Restivo (Consejo
Directivo de CICOP) / Carlos Gularte (Secretario
General CICOP Seccional Hospital Castex
San Martín) / David Scrivo (Presidente
CICOP Seccional Hospital Belgrano San Martín)
/ Jorge Pravetoni (Secretario General CICOP
Seccional Hospital Belgrano San Martín)
/ Marilin Alaniz (Comisión Directiva
ADIUC Córdoba) / Miguel Mugueta (Secretario
Gremial ADUNCe Univ. del Centro Pcia. Bs.
As.) / Daniel Mercado (Delegado General
Banco Nación) / Omar Romero (Delegado
General Hospital Italiano) / Mónica
Melián (Delegada General Anexo Hospital
Francés) / Ricardo Bruno (Secretario
General Junta Interna ATE - Comisión
Nacional de Energía Atómica)
/ Fabián Patachiutta (Secretario
General Junta Interna ATE Hospital del Quemado
Ciudad de Bs. As.) / Marta García
(Junta interna ATE Hospital del Quemado
Ciudad de Bs. As. / Gabriel Giordano (Junta
Interna ATE Dirección Gral. de Escuelas
Pcia. Bs. As.) / Adriana Vítoli (Junta
Interna ATE – Ministerio de Trabajo
Nación) / Carlos Ventura (Cuerpo
de delegados TBA Unión Ferroviaria
FF CC Sarmiento) / Fernando Sacarelo (Congresal
SUTEBA Lanús) / Olga Villarreal (Congresal
SUTEBA Quilmes) / María Garrido (Congresal
CTERA – San Juan) / Eduardo Montenegro
(Delegado y Congresal de FOETRA Bs. As.)
/ Ángela Sandoval Delegada Hospital
Regional de Comodoro Rivadavia) / Juan González
(Junta Interna ATE INTI) / José Mansilla
(Junta Interna Educación ATE Moreno)
/ Silvia Molina (delegada Sección
Palermo AFIP – Sindicato DGI) / Gastón
Cambeiro (delegado ATE IOMA La Plata) /
Alejandro Parlante (Delegado Hospital Emergencias
Rosario) / Carlos Horna (Delegado Hospital
Carrasco Rosario) / Marcia Marianetti Delegada
SUTE Mendoza) / Claudia Gelfo (delegada
AGMER E. Ríos) / Andrés Bercum
(Comisión Interna Arquitectura de
la UBA) / Anahí Tanguikián
(Agrupación Naranja Universidad Nac.
Mar del Plata) / Ernesto Díaz (Consejero
Superior No Docente de la UTN) / Francisco
Torres (Agrupación Nacional Alternativa
Docente).
1 Cifras tomadas de indicadores del MTSS,
tercer trimestre 2006: De 13.200.000
trabajadores, sólo están registrados
4.000.000 (30%). El 12 % de la población.
Otro 30% son asalariados precarizados y
5.300.000 (40%) tienen distintas formas
de trabajo “independiente” o
“informal”, de los cuales sólo
2.700.000 (51%) son monotributistas. Hay
1.600.000 desocupados “que buscan
trabajo” mientras otro 1.400.000 reciben
miserables subsidios del MTSS (sin contar
los provinciales y otras variantes). En
este marco (en el cual hay gran cantidad
de subdivisiones en estos mismos ítems)
el 80% de las empresas mayores de 100 trabajadores
no cuentan con organización sindical
de base, los precarizados y monotributistas
generalmente no son parte de organizaciones
sindicales. Y entre todos estos mas la población
económicamente inactiva (19.000.000
de personas), hay 7.000.000 de indigentes
cuya perspectiva de organización
y lucha está determinada por la desesperación
de la subsistencia alimentaria del día.
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