| Por
una CTA democrática, autónoma
y de lucha
La conducción de la CTA ha convocado
al 7º Congreso de la organización
en medio de una ya larga parálisis
y una crisis de fragmentación, producto
de una política que pretende hacer
compatibles intereses sociales y políticos
contrapuestos. Con su vano intento de no
ser “ni oficialista ni opositor”,
esta crisis se hace más notoria ante
los sectores que día a día
emprenden luchas por salario, presupuesto
y condiciones de vida y de trabajo.
Muchos de ellos integran la CTA, como los
masivos paros y multitudinarias movilizaciones
docentes que en marzo cruzaron un tercio
de las provincias con Salta, Jujuy, San
Juan, Mendoza, Córdoba, Corrientes
y hasta San Luis. Mientras en Neuquén,
su lucha de semanas se unió a los
padres y la comunidad en los cortes de ruta.
Docentes universitarios, aeronáuticos,
judiciales, de la salud y municipales en
varias provincias. El Hospital Francés,
subterráneos y las tercerizadas,
Astillero Río Santiago, puebladas
como la de los petroleros de Las Heras,
agricultores de Misiones y los municipales
de San Pedro en Jujuy. Son algunas de las
luchas que plantean como perspectiva un
2006 marcado por un desarrollo de los conflictos
y avance de los nuevos dirigentes.
Cuando la CTA debería prepararse
para ese proceso debatiendo un proyecto
y política para la Central que nos
permita apoyar y unificar estas luchas apuntando
a una alternativa de los trabajadores, como
expresión de esa parálisis
y crisis llegamos al VII Congreso sin que
la conducción impulse ningún
debate entre el conjunto de los/as compañeros/as.
Así, mientras miles de nuevos luchadores
se ponen al frente y se retoma el método
asambleario y las autoconvocatorias, la
conducción de la CTA intenta cerrar
burocráticamente todo espacio democrático
en la Central y sus gremios. Un accionar
a espaldas de la base puesto al servicio
de una política que en nada responde
a las necesidades de nuestra clase.
No hay nada que se parezca al “Movimiento
Político Social” (MSP) votado
en el Congreso del 2002. Muchos de sus precursores
se sumaron al oficialismo, que con su propuesta
de recrear un capitalismo nacional, le birló
el libreto de la "redistribución
de la riqueza" a la conducción
de la Central. Otros, que no integran las
filas del gobierno, navegan aguas similares
y sostienen la ilusión de humanizar
el sistema; se quejan amargamente de las
promesas incumplidas de Kirchner de reconocer
a la Central, o exhiben como gran conquista
(y van a la Casa Rosada para celebrarlo),
una ley de Financiamiento Educativo, hecha
a la medida y con el apoyo del capital.
Ahora han dado un paso más, al integrarse
al diseño de las políticas
educativas del gobierno, tras la conferencia
de prensa conjunta ente Hugo Yasky y Daniel
Filmus para anunciar el acuerdo del nuevo
“piso salarial” nacional (que
no es el básico) de $ 840 que coloca
a la docencia en la línea de la pobreza.
Esto explica que la Mesa Nacional de la
CTA presente una serie de Documentos para
ser aprobados por el VII Congreso en los
que intentan hacer un “Balance de
la Etapa” justificatorio del gobierno
actual y de la subordinación del
núcleo central de dirigentes de la
CTA a sus políticas y gestión.
Esto tiene consecuencias, pues los compromisos
y acuerdos asumidos con el gobierno nacional,
los gobiernos provinciales y el de la Capital
condicionan fuertemente la acción
de la CTA y sus sindicatos.
Dos concepciones hondamente arraigadas,
han llevado al actual estado de cosas:
* La política de conciliación
entre clases antagónicas, que lleva
a colocar permanentemente la política
de los trabajadores a remolque de sectores
patronales. Una concepción, que concibe
al sindicalismo como un grupo de presión
que actúa siempre en los límites
permitidos por el Estado o el gobierno.
* La noción del posibilismo y del
mal menor, con la cual la mayoría
de la dirigencia de la CTA ha contribuido
a darle sustento político a la secuencia
Frepaso, Alianza y ahora Frente para la
Victoria, hipotecando así la autonomía
y la independencia política de la
Central. El fracaso del “MPS”
es la culminación de esta línea
de apoyo y claudicación a los gobiernos
de turno.
La crisis
política en la conducción
y los avances de una alternativa
En los tres años transcurridos desde
el VI Congreso del 2002, la Central no ha
cumplido con los objetivos que allí
se enunciaron: “ir en busca de los
6 millones de trabajadores que están
fuera de la CTA y construir la unidad política
de nuestro pueblo”. La gran mayoría
de los trabajadores sigue fuera de la Central
y muchos de los que están dentro
la sienten ajena. La dispersión y
la fragmentación, hacen que el caudal
de luchas que se desarrollan por todo el
país siga careciendo de instrumentos
de unidad social y política.
Como en aquel Congreso se expresaron dos
políticas: una desde la conducción
y otra desde los sectores de la oposición,
se impone hacer un balance que entendemos
negativo para los intereses de los trabajadores
y sectores populares. Pero la explicación
de este balance negativo no está
en la falta de lucha del pueblo trabajador,
sino en la política y el papel de
la Mesa Nacional y muchas conducciones provinciales
de la CTA. Pero lejos del posibilismo de
la conducción, poco a poco se abre
paso un nuevo sindicalismo, de clase, con
la asamblea democrática como método
y el salario acorde a la canasta familiar
como uno de los objetivos concretos que
hacen carne cada vez en más trabajadores
Fue correcto establecer desde la oposición
como eje central la lucha por el aumento
salarial y así quedó demostrado
por las peleas que se desarrollaron. La
Mesa Nacional de la CTA, estuvo ausente
de este proceso y sólo se vio involucrada
por presión de los propios trabajadores.
Rebajando el reclamo a un salario igual
al de la línea de pobreza.
Así, los planteos que impulsamos
desde la oposición nos posibilitaron
protagonizar importantes acciones de lucha
que, en muchos casos no fueron reflejadas
por los medios, pero permitieron avanzar
obteniendo importantes triunfos. La heterogeneidad
de las construcciones sindicales que expresamos
y las diferentes experiencias no fueron
un obstáculo sino que posibilitaron
la coordinación de las luchas en
base al respeto de la identidad construida
en cada territorio y sector de trabajo.
La convergencia junto a los obreros de Las
Heras es todo un símbolo.
Esta política de unidad, más
allá de nuestras evidentes debilidades,
contradicciones y limitaciones, contribuyó
a que la oposición exprese hoy una
inserción en los procesos de lucha
más dinámicos, donde ha tenido
un rol protagónico y avance en ganar
espacios dentro de la CTA. Logrando conquistar
internas, delegados y la conducción
de seccionales. Marcando esto una mayor
responsabilidad para continuar haciendo
todas las demandas y exigencias necesarias
a la conducción, pero impulsando
a lo vez los procesos e iniciativas de acción,
debate y movilización que fueran
posibles.
Situación
internacional
La lucha en el continente con acciones
de masas de profundo contenido antiimperialista
cuestiona hoy severamente la hegemonía
del imperialismo norteamericano por un movimiento
popular cada vez más activo y conciente.
Las grandes luchas y sus consecuencias en
Venezuela y Bolivia, la vigencia de la revolución
cubana, las dificultades de EE.UU. para
avanzar en su proyecto de anexión
continental (ALCA), tienen expresión
en nuestro país como en las movilizaciones
y el paro para repudiar la llegada de Bush
a la Cumbre de las Américas. Argentina
ocupa un espacio decisivo en la estrategia
imperialista de dominación hemisférica.
Esa estrategia combina presiones y chantajes
de todo tipo sobre países y gobiernos,
sin disimular que el empleo de la violencia
a escala continental, con punto de partida
en Venezuela y Cuba está en el centro
de su dispositivo de control y subordinación.
Para determinar el carácter y el
resultado que tendrá la colisión
entre el imperialismo y los países
subordinados, será decisivo el rol
que juguemos los trabajadores. La única
clase, que a la par de estar en la primera
fila de ese combate, está en condiciones
de unir en un solo haz la fuerza política
antiimperialista, anticapitalista, democrática
y plural que contenga y proyecte toda la
energía gestada en décadas
de lucha y resistencia.
El gobierno,
imperialismo y el saqueo de nuestros recursos
El gobierno ha salido relativamente fortalecido
de las elecciones legislativas de octubre.
El caudal de votos acumulado, le permite
superar su falta de legitimidad de origen
y continuar su tarea de reconstrucción
del capitalismo argentino, tras la crisis
recesiva 1998-2002 y la rebelión
popular de diciembre del 2001. Esta tarea
de recomposición, es aún precaria
porque el rechazo y la desconfianza hacia
los políticos tradicionales siguen
presentes en el elevado abstencionismo electoral
y en el 9% de votos blancos y nulos, en
las marchas contra las subas de impuestos
y servicios o en la rebeldía contra
las papeleras que no pueden controlar. Después
de las elecciones, el gobierno, ha dado
muestras de como va a jugar en la puja interburguesa
el capital político que acumula.
La Cumbre de las Américas lo mostró
en el papel de renegociador de los términos
de la dependencia con el imperialismo yanqui,
en un movimiento autodefensivo de fracciones
burguesas que buscan limitar la voracidad
del capital norteamericano. Precariedad
institucional que se evidenció en
la caída de Ibarra y Acevedo, así
como en la vuelta de puebladas que reavivan
aquel proceso abierto en el 2001.
No al pago
de la deuda externa
Al mismo tiempo el gobierno garantiza al
FMI, la continuidad del superávit
fiscal para el pago de la deuda externa,
se compromete al mantenimiento de tropas
militares argentinas en Haití y asegura
la continuidad de las gigantescas ganancias
a los monopolios que enajenan los recursos
del país. Al abonar U$S 9.530 millones
al FMI produjo una monumental transferencia
de riqueza. El beneplácito con que
el Fondo recibió el pago casi simultáneo
de Argentina y Brasil indica que los acreedores
consiguieron un objetivo largamente anhelado.
En el orden interno, la decisión
de pagar fue avalada por los grandes empresarios
de la industria, los banqueros y las cámaras
de comercio. Un gobierno que paga genera
confianza. Confianza, seguridad jurídica
y mano de obra barata es lo que busca el
capital en todo el mundo. Desde nuestra
posición de clase, es necesario afirmar
que el pago se hace sobre la base de un
superávit fiscal altísimo,
sostenido en base a la caída del
salario y las jubilaciones y de las inversiones
en salud, educación y los subsidios
a los trabajadores desocupados.
Todos los congresos de la CTA, han
votado el no pago de la deuda externa como
una bandera irrenunciable. Para de allí
lograr los fondos para dar solución
a las demandas populares. Por ello debe
ser inaceptable para todos que la decisión
del gobierno pretenda ser presentada como
un acto de soberanía.
Menos cierto es que se haya abierto la etapa
de la distribución de la riqueza.
No hay ninguna señal en ese sentido.
Tras el pago al FMI, los vencimientos de
la deuda para todo el 2006, rondarán
los U$S 12 mil millones. Los 2.000 millones
que se habían presupuestado para
atender los compromisos con el Fondo van
a parar a un fondo anticíclico, al
tiempo que se mantiene el sobreajuste fiscal
y monetario. Habiendo accedido antes Lavagna
y hoy Miceli a un viejo reclamo empresario:
rebajar las indemnizaciones por despido
y proponer una modificación de la
Ley de Riesgos del Trabajo.
Todo esto cruzado por el intento avanzar
en un Pacto Social entre la CGT, los empresarios
y el Estado que ponga límites estrictos
a los aumentos de salarios. Pacto que se
corporiza en nuestra Central con el acuerdo
entre Yasky y Filmus anunciando en la Rosada
el “piso” de $ 840 para los
docentes. Pacto que apunta a limitar cualquier
aumento a la banda que sugieren el gobierno
y los empresarios de dar entre un 10% al
20% como máximo cuando las subas
de precios superan el 25%. Esto junto a
los supuestos “acuerdos” para
limitar los precios constituyen una receta
antiinflacionario contraria a los intereses
de los trabajadores ocupados y desocupados.
Las luchas
de los trabajadores y sectores populares
En este contexto, en el período
transcurrido desde el 2002, reaparecimos
en la arena de la lucha social los trabajadores
ocupados y empezamos a recuperar parte de
los que nos quitaron en los 90. La empresa,
la fábrica, la oficina, aquello que
la conducción definía como
“un espacio hostil para la organización
de los trabajadores”, volvió
a ser territorio de la confrontación
de clases, en torno a la lucha por el salario
y contra la flexibilización laboral.
Las luchas de telefónicos, del Subte,
ferroviarios, aeronáuticos, petroleros
de Las Heras, docentes, salud, estatales
y judiciales, vuelven a mostrar, que si
bien es negativo ignorar la importancia
de los movimientos territoriales, no es
posible omitir que es en la producción
donde está el corazón del
sistema económico y que allí
está la clave de la ganancia y la
explotación capitalista. Por lo tanto
es un punto estratégico de la lucha
de clases.
Como parte de este proceso se avanzó
en la lucha por la recuperación de
los Cuerpos de Delegados, comisiones internas
y algunas seccionales. Este reavivamiento
de la lucha económica-reivindicativa,
se sustenta en que el crecimiento de la
economía en los tres últimos
años ha ido acompañado de
un aumento de la explotación de la
fuerza de trabajo. Desde 1998 a la fecha,
la participación de los asalariados
en la distribución de la riqueza
se redujo del 32,5 al 24% del PBI. El trabajo
en negro engloba hoy al 47,2% de los trabajadores
y la pobreza que en el 98 afectaba al 28,8%
de la población alcanza ahora al
38,5%.
A su vez el poder adquisitivo de los salarios,
desde la devaluación se redujo un
promedio del 20%, aunque existen grandes
diferencias entre distintas ramas de trabajadores.
Son los salarios de los estatales, junto
a los de quienes trabajan en negro, los
jubilados y el subsidio a los desocupados
quienes más han sufrido ese deterioro.
Pese a que los estatales conforman la franja
mayoritaria de trabajadores afiliados a
la CTA, la conducción no
ha hecho nada por organizar una lucha nacional
unificada. Por el contrario, ha
contribuido al aislamiento de las mismas.
Los ejemplos más palpables, han sido
la política de la conducción
de ATE hacia el conflicto del Garraham y
la de la conducción de CTERA hacia
las grandes luchas provinciales de Salta,
Santa Fe, Chubut, Río Negro y Bs.
Aires.
No es casual que tensiones y contradicciones
crucen a la CTA porque sus gremios fueron
centro de las luchas más duras de
estos años. Con verdaderas rebeliones
desde las bases y procesos “autoconvocados”
en docentes (Salta, Chubut, etc.) que se
retoman esta año. Con medidas de
alcance nacional, provincialazos y parazos
nacionales como el de CTERA del 20/5 o los
de judiciales, universitarios y la salud.
Medidas junto a los desocupados y luchas
de telefónicos y aeronáuticos.
En ATE se dieron durísimas luchas
sin coordinación por parte del gremio
como la huelga de 72 días de de Neuquén,
20 días en Mendoza, Chaco, Tierra
del Fuego, Santa Cruz, Bs. As y Capital,
etc. La directiva de ATE se negó
a unificar y coordinarlas en un plan de
lucha nacional. Micheli y demás dirigentes
no convocaron a asambleas ni plenarios,
al contrario, desalentaron y dividieron
las luchas y abandonan a su suerte a los
trabajadores.
Este reguero de luchas ha sido la respuesta
a una política nacional y provinciales
asentada en tres aspectos:
* El deterioro del salario y las jubilaciones
para mantener el superávit fiscal.
El gasto provisional entre el 2001 y el
2003 subió el 13%, cuando la inflación
en ese período fue del 45%. Así
en términos reales las jubilaciones
se redujeron el 22%. Con los salarios, la
política de ajuste se ha combinado
con el achatamiento de las escalas, al realizar
pequeños blanqueos de pagos en negro
o directamente otorgando sumas que no se
incorporan al Básico.
* El ahogo presupuestario, la falta de inversión
en salud y educación. Una política
de contención del gasto público,
pavimentada en las provincias por la ley
de Responsabilidad Fiscal. Entre el 2001
y el 2003, el gasto primario consolidado
(Nación, provincias, municipios)
sin incluir el pago de la deuda, cayó
en términos reales el 29%.El gasto
público total se redujo del 35,6%
del PBI en el 2001, al 29,4% en el 2003.
Frente a la miseria salarial y presupuestaria
del gobierno nacional y los gobiernos provinciales,
la conducción dejó pasar el
ajuste, al aislar o directamente boicotear
las luchas. Nada se hizo para potenciar
el avance sobre nuestras reivindicaciones.
* Los ataques a las conquistas y condiciones
de trabajo, ya sea a través de paritarias
donde se pretenden cercenas nuestros derechos
o por medio de resoluciones y decretos de
los distintos gobiernos.
Las Heras
y la pretendida defensa de los derechos
humanos
Por otra parte en la política del
gobierno hacia los crímenes de la
dictadura, hay una línea de continuidad
con la “autocrítica”
del general Balza. Se trata de cerrar las
cuentas con el pasado para así preservar
a las Fuerzas Armadas, en caso que necesiten
de sus servicios en futuros conflictos sociales.
Así, el mismo gobierno que anula
las leyes de la impunidad, mantiene procesados
a 4 mil luchadores sociales y criminaliza
la protesta ante la lucha de petroleros
en Las Heras y a los estatales santacruceños.
La militarización de las áreas
petroleras con el envío de la Gendarmería
a los pozos, el accionar represivo de la
brigada de investigación en autos
sin patentes que levantan trabajadores,
demuestra que el largo brazo de las multinacionales
petroleras ha conseguido del gobierno, la
respuesta represiva que reclamaron.
Es un deber para los trabajadores en su
conjunto, exigir el retiro de la Gendarmería
de Las Heras, el cese de la represión,
el desprocesamiento y libertad inmediata
de todos los luchadores presos y la plena
vigencia de los derechos democráticos
y las garantías constitucionales.
La Democracia
de los trabajadores para luchar
Pese a la fragmentación de nuestras
luchas, por abajo hay muchos reclamos que
nos unen:
* Aumento de salarios sin pérdida
de derechos laborales y un salario acorde
al costo de la canasta familiar.
* Eliminación del impuesto a las
Ganancias a los salarios de los trabajadores.
* El desprocesamiento y la libertad inmediata
de los presos de Las Heras y de todos los
luchadores sociales.
* Reducción de la Jornada laboral
y plan de obras públicas para que
haya trabajo genuino para todos.
* Derogación de toda la legislación
antiobrera. Anulación de la jubilación
privada y vuelta al sistema de reparto con
el 82% móvil y una jubilación
acorde a la canasta familiar.
* Presupuesto para salud y educación
pública. Aumento de los planes a
$ 400 y el prepuesto social.
* Recuperación de los recursos naturales
y las empresas privatizadas.
* Rechazo al pago de la deuda externa.
* Juicio y castigo a los represores de ayer
y de hoy. Anulación del indulto y
toda norma de impunidad.
* Unidad con los trabajadores y los pueblos
latinoamericanos contra el saqueo y la explotación.
Son algunos de los puntos de un programa
de acción común que ha surgido
de dos décadas de resistencia en
fábricas, oficinas, piquetes, en
el campo, los barrios, hospitales, escuelas
y universidades. En lo inmediato
es necesario iniciar un verdadero plan de
lucha por los intereses de los trabajadores
y el pueblo. Plan de lucha que debe ser
una de las resoluciones principales del
7º Congreso.
Para poner de pie a la CTA es necesario
el más profundo ejercicio de una
auténtica democracia de trabajadores
y la erradicación de prácticas
burocráticas, maniobras y manipulaciones.
El funcionamiento en asambleas como organismo
soberano, donde rige el mandato de la base
por sobre los dirigentes quienes deben percibir
el salario de un trabajador y volver a su
puesto de trabajo después de un lapso
determinado, la revocabilidad de los mandatos,
la elección y proporcionalidad directa
en las conducciones, la incorporación
de las minorías, la elección
directa de las Comisiones Internas y de
los delegados paritarios que no deben firmar
nada sin consulta a la asamblea (rechazando
por antidemocráticas las consultas-encuestas
que propician las conducciones de Ate y
docentes), la elección de congresales
por asambleas y no en listas sábana,
el derecho de las tendencias a elaborar
documentos que sean girados a todos los
integrantes de la Central en instancias
precongresales constituyen hoy reivindicaciones
extendidas, como parte de ese reclamo de
autonomía y protagonismo en la toma
de decisiones La democracia sindical exige
también que los sindicatos respondan
a las necesidades de los trabajadores poniendo
los ingresos por cuotas gremiales al servicio
de las luchas, constituyendo y aportando
a los Fondos de Huelga para que los conflictos
no sean quebrados por el hambre .
Al mismo tiempo, los trabajadores dentro
o afuera de la CTA, afrontamos un desafío
que no está centrado en la lucha
reivindicativa aunque no la niega. Ese desafío,
es que a la política imperialista
y su amenaza bélica, al saqueo y
la decadencia del capitalismo no es posible
enfrentarlos con herramientas puramente
sindicales. Si no marchamos hacia esa confrontación
histórica con organización,
conciencia y banderas propias, habremos
“arado en el mar”, como dijo
el Libertador Simón Bolívar
en el epilogo de su vida. Reconocer la magnitud
del desafío significa por lo tanto,
poner manos a la obra en una construcción
política asentada en la larga y honrosa
tradición de lucha de nuestro pueblo
y de nuestra clase. Una tradición
que deberá retomar lo mejor de cada
momento histórico para afirmar con
la lucidez de Agustín Tosco que “el
rol de la clase obrera no es participar
como socio menor y subalterno de las esferas
del poder de la oligarquía y de la
reacción, sino impulsar las transformaciones
revolucionarias que cambien en profundidad
el sistema de opresión, explotación
y miseria”.
Por todo ello, los abajo firmantes hacemos
estas propuestas para llevarlas a los trabajadores
y el activismo en las escuelas, reparticiones
u hospitales, apuntando a que el Congresos
de la CTA no se limite a quedar sólo
a espaldas de los trabajadores. Propuestas
que apuestan a lograr la unidad de todos
aquellos trabajadores, activistas, agrupamientos
y sectores que quieran pelear contra el
gobierno y la burocracia sindical y se ven
defraudados por la conducción de
la Central. En la senda de alcanzar una
CTA verdaderamente autónoma, democrática
y de lucha al servicio de una alternativa
de los trabajadores y el pueblo.
Por una CTA
democrática, autónoma y de
lucha
Levantemos un programa de acción
común que ha surgido de dos décadas
de resistencia en fábricas, oficinas,
piquetes, en el campo y en los barrios,
en los hospitales, las escuelas y las universidades.
El Plan de lucha debería ser una
de las resoluciones principales del Congreso
Un verdadero plan de lucha por los intereses
de los trabajadores y el pueblo:
* Aumento de salarios sin pérdida
de derechos laborales y un salario acorde
al costo de la canasta familiar.
* Reducción de la Jornada laboral
y plan de obras públicas para que
haya trabajo genuino para todos.
* Derogación de toda la legislación
antiobrera.
* Anulación de la jubilación
privada y vuelta al sistema de reparto con
el 82% móvil.
* Eliminación del impuesto a las
Ganancias a los salarios de los trabajadores.
· Mayor Presupuesto para salud y
educación pública.
· Recuperación de los recursos
naturales y las empresas privatizada.
* Rechazo al pago de la deuda externa.
Todos los congresos de la CTA, han votado
el no pago de la deuda externa como una
bandera irrenunciable.
* Desprocesamiento y la libertad para todos
los luchadores sociales. Exigimos el retiro
de la Gendarmería, el cese de la
represión, el desprocesamiento y
la libertad de todos los luchadores y la
plena vigencia de los derechos democráticos
y las garantías constitucionales.
* Por la unidad con los trabajadores y
los pueblos latinoamericanos contra el saqueo
y la explotación.
Por la Democracia Sindical
Para poner de pie a la CTA, es necesario
el más profundo ejercicio de una
auténtica democracia de trabajadores
y la erradicación de prácticas
burocráticas, maniobras y manipulaciones.
* Funcionamiento en asambleas como organismo
soberano, donde rige el mandato de la base
por sobre los dirigentes.
* Los dirigentes deben percibir el salario
de un trabajador y volver a su puesto de
trabajo después de un lapso determinado.
· Revocabilidad de los mandatos.
* Proporcionalidad directa en las elecciones
de conducciones.
* Incorporación de las minorías.
* Elección directa de las Comisiones
Internas y de los delegados paritarios que
no deben firmar nada sin consulta a la asamblea.
* Elección de congresales por asambleas
y no en listas sábana.
* Por el derecho de las tendencias a elaborar
documentos que sean girados a todos los
integrantes de la Central en instancias
precongresales constituyen hoy reivindicaciones
extendidas, como parte de ese reclamo de
autonomía y protagonismo en la toma
de decisiones
* La democracia sindical exige también
que los sindicatos respondan a las necesidades
de los trabajadores poniendo los ingresos
por cuotas gremiales al servicio de las
luchas, constituyendo y aportando a los
Fondos de Huelga para que los conflictos
no sean quebrados por el hambre.
Provincia de Buenos Aires
Secc. GBA Sur de ATE – CD SUTEBA Bahía
Blanca – Miembros de CD de SUTEBA
La Plata; Lomas de Zamora; Gral. Sarmiento;
minoría La Matanza; Mar del Plata.
– Congresales SUTEBA de varias seccionales
– Miembros del Consejo Directivo de
CICOP (profesionales de la salud) –
Miembros de Junta interna ATE y Cuerpo de
Delegados Astilleros Río Santiago
– Miembros de las siguientes Juntas
Internas de ATE: Educación (La Plata);
Hospital Mercante; Hospital Rossi; Hospital
San Martín; Hospital de Pilar –
Agrupación Víctor Choque de
ATE Pcia. De Bs. As.
Capital Federal
Miembros del Consejo Directivo de ADEMYS
(docentes) Lista Violeta – Agrupación
Agustín Tosco, Bancarios en la Comisión
interna del Bco. Pcia. Secc. Buenos Aires
– Mesa Coordinadora de jubilados y
Pensionados - Cuerpo de delegados de APA
Aeroparque – Juntas internas, delegados,
agrupaciones y activistas de ATE Capital
de: Secretaría de Industria, Comercio
y PYME; Instituto Nacional de Propiedad
Industrial (INPI); Hospital Alvarez; Htal.
Del Quemado; Htal. De Gastroenterología;
Adultos 2000; CENARESO; Secretaría
de Agricultura; Secret. De Educación
del GCBA; Consejo de los derechos de la
niña, niño y adolescentes;
Comisión Nacional de Energía
Atómica (CNEA); CEAMSE; Ministerio
de Trabajo Nación; Instituto Nacional
de Cine y Artes Audiovisuales - Agrupación
Roja y Negra del Servicio Geológico
Minero Argentino (SEGEMAR) - Agrupación
Agustín Tosco de ATE Capital.
Córdoba
Sindicato del Personal de Obras Sanitarias
(SIPOS) – Miembros CD ADIUC (docentes
universitarios) – Agrupación
Bordó de Judiciales Córdoba
– Asociación Gremial de Trabajadores
de Salud del Ministerio de Salud –
Lista Fucsia Docentes Córdoba –
Junta de Calificaciones de UEPEC Córdoba
– Miembros Junta interna ATE Htal.
Córdoba y del Ministerio de Acc.
Social Córdoba.
Entre Ríos
Miembros de CD de Asociación Gremial
AGMER Paraná (docentes) – Delegados
docentes de la Pcia. De Entre Ríos.
Neuquén
Miembros de CD y delegados de ATEN Neuquén
(docentes)
Santa Cruz
Integrantes de la Lista Negra, mineros de
Río Turbio
Santa Fe
Miembros de CD AMSAFE Rosario (docentes)
– delegados docentes de la Pcia. De
Santa Fe; Rosario; Villa Constitución;
San Jerónimo; Santa Fe e Iriondo
– Congresales a CTERA Pcia. De Sra.
Fe – Miembros CD de COA (CONADU) –
Delegados de la Universidad Nac. De Rosario
Agrupaciones Nacionales
Alternativa Docente – Alternativa
Estatal – Lista Naranja Nacional de
ATE – Docentes en Marcha
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