| El
rey del doble discurso
A un mes de las elecciones
generales del 23 de octubre, el presidente
Kirchner no puede disfrutar de su triunfo.
Varios hechos le complicaron los festejos.
Y lo obligan a seguir desarrollando su doble
discurso buscando enemigos a quienes criticar
y aplicando las mismas medidas que viene
ejecutando desde que asumió. El capital
político que consiguió en
octubre, que nunca fue un cheque en blanco,
no le alcanzó para evitar convulsiones
sociales y crisis políticas importantes
ni para encaminar una economía dominada
por una inflación insipiente pero
golpea duramente sobre los sectores populares.
Tampoco pudo demostrar qué es lo
nuevo en la política, ya que su pelea
con Duhalde quedó empañada
por la “compra” de un nuevo
modelo de diputrucho, el pase del Dr. Borocotó,
“un amigo de la infancia” según
Kirchner, dejó en evidencia que el
presidente también forma parte de
la vieja política.
La cumbre, la pelea con Bush y el pago
de la deuda. El gran objetivo de Kirchner
en la fracasada Cumbre de las Américas,
era que el presidente yanqui lo ayudara
a lograr una negociación con el FMI.
Este apoyo no llegó y el acuerdo
que el presidente busca esta empantanado.
Necesita el acuerdo sobre todo para poder
financiar los pagos de la deuda que tienen
vencimiento este año y el próximo,
ya que de los contrario tiene que recurrir
como ahora a fondos frescos para pagar un
vencimiento de 1.200 millones de dólares
al organismo internacional. Porque a pesar
de despotricar contra el Fondo, de criticarlo
y de haber criticado a Bush, el hecho es
que sigue pagando puntualmente la deuda.
Rompiendo todos los records, convirtiéndose
por lejos en el presidente que más
ha pagado. La “pelea” con el
Fondo es una escaramuza mediática
para disfrazar estos pagos y el fracaso
en su objetivo central de la cumbre.
Haedo y los subsidios a las privatizadas.
El estallido de bronca de los casi dos mil
sufridos pasajeros del ferrocarril Sarmiento
que desató cuatro horas de batalla
campal contra la represión policial,
puso en evidencia el nudo central de la
política de Kirchner para las privatizadas.
Muchos minutos de televisión y radio,
muchos centímetros en los medios
gráficos ha usado el presidente para
despotricar contra las privatizadas. Sin
embargo, su política se asienta en
tres pilares: un aumento gradual de tarifas,
para que pase de manera lo más desapercibida
posible. La renegociación de los
contratos evitando que las empresas extranjeras
que controlan los servicios públicos
se vayan del país aceptándoles
casi todas las condiciones. Así es
como se va Aguas Argentinas por la puerta
de atrás pero se queda Suez a través
de su controlada Aguas de Barcelona con
la “ayuda” del jefe de gobierno
español Rodríguez Zapatero.
Y tercero una monumental ayuda económica
con subsidios del Estado que los empresarios
usan para enriquecerse o emplear en nuevos
negocios sin invertir ni un peso en mejorar
el servicio. Los ferrocarriles son un ejemplo
agudo de semejante estafa. Cirigliano, el
pirata que controla en Ferrocarril Sarmiento
con su empresa TBA, estaba a punto de recibir
un multimillonario subsidio con el que pensaba
comprar la aerolínea SW, sí,
la de las valijas voladoras repletas de
cocaína. El estallido de bronca hizo
caer este negocio por ahora pero los trenes
no mejoraron y la primera respuesta del
gobierno fue culpar, adivine a quién,
¿al empresario corrupto? No, a los
trabajadores y la izquierda.
El aumento de los precios y lucha salarial.
En los últimos días la carne
y otros productos indispensables para el
consumo de las familias populares tuvieron
un incremento descomunal. Mientras que en
el presupuesto para el año 2006 no
figura ni un peso de aumento salarial para
los trabajadores estatales, de salud y docentes,
ni para los jubilados, y piensan un plan
para reducir la ayuda social, incluyendo
los planes a los desocupados.
Estos aumentos de precios amenazan con desbordar
la inflación convirtiéndola
en un problema político para el gobierno.
Sin embargo qué hizo el gobierno
¿aplica la ley de abastecimiento
o controla los precios? No, Lavagna salió
a criticar nuevamente a los trabajadores
por reclamar aumento de salarios y les echa
directamente la culpa a quienes sufren el
mayor peso de los aumentos de precios. Es
decir a las familias obreras y populares.
Esto está impulsando una espiral
de conflictos salariales que si no se unen
es porque ni los dirigentes de la CGT y
ni los de la CTA unifican las muchas pero
dispersas luchas en un único plan
de lucha nacional, para lograr que los sueldos
no pierdan más todavía de
lo que ya han perdido con los precios. Pero
por otra parte, si Kirchner no sanciona
a los empresarios que critica por aumentar
los precios ¿qué medida esta
estudiando tomar? Darles más subsidios.
El resultado de esto será que los
precios seguirán aumentando y que
las patronales se embolsarán los
subsidios que paga todo el pueblo con sus
impuestos como el IVA.
El juicio político a Ibarra, un
duro golpe para Kirchner. Aníbal
Ibarra fue finalmente suspendido y enviado
a juicio político por la masacre
de Cromañón. Casi un año
le llevo a los incansables familiares de
las víctimas asestarle un golpe a
la impunidad. El gobierno desde siempre
intentó salvarlo. Después
de todo, Ibarra fue funcional a las políticas
de Kirchner, aunque en su auxilio tuvo que
recurrir hasta Duhalde, poniéndole
un hombre de entera confianza como Juan
José Álvarez como secretario
de seguridad y sobre todo como garantía
de apoyo político. Tampoco esto le
alcanzó al jefe porteño. Sin
embargo, las maniobras del gobierno nacional
dejaron a la luz que estaban jugados a salvarlo
también del juicio político.
Pero la maniobra maestra del Jefe de Gabinete
de Kirchner, Alberto Fernández, al
comprar al diputado Borocotó, elegido
en las listas de Macri, fue un boomerang
que provocó un enorme repudio de
la población en todo el país.
La propia actitud de los legisladores kirchneristas
de la legislatura que intentaron salvar
a Ibarra, es otra prueba de este apoyo.
La respuesta de Kirchner en este caso fue
quizás la más débil.
“A Borocotó lo conozco desde
la infancia” dijo como si eso tapara
la operación que se pareció
más a un pase del mercado futbolístico
que a una conversión tardía
del médico macrista convertido en
kirchnerista de la noche a la mañana.
También es puro doble discurso lo
de la nueva política.
El pedido de “ayuden a este pobre
pingüino” para poner en pie un
país nuevo, que hizo el presidente
días antes de las elecciones de octubre,
pudo haber convencido a un sector de la
población que está harta de
lo viejo. Pero no es un apoyo incondicional
ni ilusionado. Para tratar de mantenerlo
Kirchner necesita seguir apelando al doble
discurso, al engaño y a la pelea
tipo titanes en el ring con personajes e
instituciones odiadas por la mayoría
de la población. Pero con las palabras
no alcanza para viajar en tren, ni para
tener salarios que con los que llegar minimamente
a fin de mes, tampoco con palabras se consigue
trabajo ni se derrota a la impunidad de
las mafias de la vieja política.
El camino lo muestran los trabajadores que
están luchando, los familiares de
Cromañón que se movilizan
sin tregua, los cansados usuarios de las
privatizadas que se revelan. Apoyar esas
luchas y reclamos es nuestra primer tarea.
En ese camino, desde la izquierda y los
que rompen con todas las viejas expresiones
políticas, ya sean el PJ, la UCR
o un nuevo invento centroizquierdista como
fue la Alianza, tenemos que iniciar un debate
para avanzar en poner en pie una nueva alternativa
política que luche por solucionar
los problemas de fondo que sufre nuestro
pueblo.
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