| Escriben
compañeros del PC de Avellaneda
La
ruptura de IU privó a un sector cada
vez más grande de la población
de este país de una clara referencia
de izquierda, seguramente la construcción
política frentista más importante
del espectro revolucionario desde el regreso
de la «democracia» hasta nuestros
días. Como decimos en la «Carta
abierta a los Comunistas», tal construcción
posibilitó no sólo la representación
legislativa de la clase trabajadora en las
instituciones burguesas, sino un trabajo
estratégico en los ámbitos
gremial, territorial, de desocupados y estudiantil,
siempre con concepciones clasistas y antiburocráticas.
Hoy las dos principales fuerzas que la conformaban
cruzan acusaciones sobre las responsabilidades
del caso.
Sin embargo, más allá de lamentos,
declamaciones, exclamaciones y rasgaduras
de vestiduras, la verdad es una sola, y
es la que reflejan los hechos. Podemos opinar
sobre qué incidencia tienen determinadas
acciones y actitudes, y de echo lo vamos
a hacer: para nosotros, el acto fundacional
de la ruptura es la decisión política
de la Dirección Nacional del Partido
Comunista de avanzar hacia la construcción
de alternativa haciendo centro en lo que
se conoce como «Encuentro por la Soberanía»
o «Encuentro de Rosario», dejando
de lado la ampliación de la unidad
a partir de Izquierda Unida, en lo que consideramos
un claro viraje a la derecha en su línea
partidaria. En ese marco, el relanzamiento
de IU el 11 de diciembre de 2004 en Plaza
de Mayo, visto desde la perspectiva que
nos ofrece el presente, aparece como una
actitud oportunista de la mencionada Dirección
para quedarse con la banca de la legislatura
de la ciudad de Buenos Aires a la que renunció
Vilma Ripoll (MST) en favor de Marcos Wolman
(PC).
Todo esto, dirán sin embargo, es
opinable, subjetividad pura. Lo que no podrán
rebatir son los hechos, y, para mal de la
burocracia echegarista, nos tocó
a nosotros ser partícipes del intento
final para salvar IU, es decir, nada que
nos hayan contado, sino que lo vivimos en
carne propia. Los hechos son los siguientes:
El 23 de agosto era la fecha límite
para la presentación ante la justicia
electoral de las listas frentistas para
participar en las elecciones de octubre
de 2005. La fecha se acercaba y el acuerdo
entre las fuerzas para mantener IU estaba
cada vez más lejos. Ya el MST y Soberanía
Popular habían acordado por un lado,
y el PC, el PS y el PI por el otro. Los
primeros incluso habían realizado
un acto llamando a la unidad, a partir de
Izquierda Unida. Los segundos preparaban
su propia presentación a nivel provincial
(con connotaciones nacionales), pero ya
no llamando a IU, sino a otra construcción:
el Encuentro Amplio, lo cual iba a tener
lugar el martes 16 de agosto en un salón
de Avellaneda (el Círculo Friulano).
El sábado 13 de agosto recibimos
un llamado de parte de miembros de la Dirección
Nacional del MST, que nos proponían
una reunión para ver si nosotros
podíamos hacer algo para destrabar
las negociaciones y así salvar IU.
La reunión tuvo lugar esa misma tarde-noche,
en el bar «Pertutti» de Avellaneda,
sito en la esquina de Av. Mitre y Sarmiento,
frente a la Plaza Alsina. Allí los
compañeros Sergio, de la mencionada
dirección, y Francisco, de la dirección
del Regional Sur del MST, nos informan que
su organización está dispuesta
a reencauzar el diálogo y que «estaban
abiertos a cualquier planteo con tal de
salvar IU, incluso revisar su posición
respecto a los puestos en la lista de candidatos
a diputados al Congreso de la Nación»;
pero que era necesario que la dirección
nacional del PC «tuviera un gesto»
hacia el MST, y ese gesto debía ser
una declaración donde el PC dejara
en claro que el nuevo espacio que iba a
presentarse el martes 16 era generado a
partir de IU, además de que se los
invitara a participar de ese acto formal
y públicamente.
Como el discurso del Partido Comunista hasta
ese momento había sido justamente
«ir por más unidad» a
partir de IU, lo que constituía incluso
una resolución de su 23° Congreso
realizado en diciembre del año pasado,
pensamos (ingenuamente) que estábamos
ante las puertas de arreglar el entuerto.
A pesar de lo tarde que terminó la
reunión, inmediatamente nos comunicamos
por teléfono con el secretario del
PC de la provincia de Bs. As., Jorge Floridia,
para informarle la que creíamos era
la buena nueva. Sin embargo, para nuestra
sorpresa, del otro lado de la línea
no se notó mucho entusiasmo, y ante
nuestro casi desesperado pedido («llamalos
e invitalos, Jorge»), él nombrado
respondió «soy parte de un
colectivo y no voy a decidir nada solo»,
«pero les prometo que corto con ustedes
y llamo a Jorge Kreyness para hacer una
cadena y vemos qué decidimos».
Ya con un freno a nuestro entusiasmo, le
aclaramos que nos habían propuesto
hacer una declaración pública
«en defensa de IU», cosa que
estábamos dispuestos a hacer, a lo
que Floridia respondió que lo hiciéramos
siempre y cuando no nos refiriéramos
a ninguna candidatura.
Efectivamente, el lunes 15 de agosto a la
noche volvimos a reunirnos con los dirigentes
del MST y elaboramos el sencillo documento,
el cual salió publicado en Alternativa
Socialista n° 411 del 17-8-05. Los compañeros
todavía no habían recibido
ninguna llamada desde Entre Ríos
1039 (Sede del Comité Central del
PC).
El martes 16, un rato antes de la presentación
del Encuentro Amplio, nos encontramos con
Jorge Floridia. Ante nuestra pregunta de
si habían llamado al MST, contestó
textualmente: «Decidimos que no era
conveniente». A lo que nosotros respondimos
indignados: «¡entonces la responsabilidad
de la ruptura de IU es de ustedes»!
Floridia, sin que se le cayera la cara,
nos dijo: «A ustedes los operó
el MST».
«Si hubiese sido así, la forma
de probarlo era invitarlos, y así,
si no venían, la responsabilidad
sí iba a quedar del lado de ellos.
Pero ustedes ya tenían la decisión
política tomada de romper IU para
encarar el Encuentro Amplio» dijimos
nosotros. Y allí terminó la
conversación.
La postura del PC luego demostró
lo que contamos: había una decisión
política de posicionarse hacia el
centroizquierda, y con el MST e IU eso no
era posible, porque éstos no iban
a aceptar lavar y moderar el discurso ni
el programa bien de izquierda que veníamos
sosteniendo desde hacía años,
como sí lo hizo la burocracia echegarista.
Uno no es lo que dice que es, sino lo que
hace.
Los hechos son irrefutables.
Que se sepa la verdad.
Saludos revolucionarios
Hasta la Victoria Siempre
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