| Otra
navidad caliente
El aumento de precios desbordó
todas las previsiones del gobierno. Sólo
con la inflación de noviembre ya
superó los pronósticos de
Kirchner para todo el año. Y esto
sin tomar diciembre que, como todos sabemos,
por las fiestas de fin de año, dispara
los precios a las nubes. Entre estos precios
los que más aumentaron son los de
la canasta básica de alimentos. Es
decir los más pobres son siempre
los más perjudicados. Los números
son categóricos: el nivel de la línea
de pobreza se cruza hoy a los $836 y para
salir de la indigencia hacen falta al menos
$354. Al no haber un aumento general de
salarios, jubilaciones ni ayuda social cientos
de miles han cruzado esas líneas
engrosando el ejército de millones
de marginados que hay en nuestro país.
La salida que propone la ministra de Economía
Felisa Miceli no es nueva. Los acuerdos
de precios con empresarios ya fracasaron
a lo largo de este año en dos oportunidades,
¿recuerda cuando prometieron que
iba a bajar la carne? Sólo son acuerdos
que alimentan las tapas de los diarios con
supuestas buenas noticias que nunca se concretan
o que de hacerlo son siempre menores a lo
anunciado, de por sí insuficiente.
¿Por qué no habría
de fracasar el anunció actual si
no hay ni castigo ni sanciones ni control
para los que incumplen?
Pero además de la bronca masiva
de la población por los aumentos
de precios, se ha desatado una verdadera
batalla para recuperar los salarios perdidos,
ya no sólo por la devaluación
sino por la inflación actual. Según
un estudio de la consultora Nueva Mayoría,
especializada en seguir este tema, publicada
en La Nación del 6/12, el mes de
noviembre fue el de más conflictos
y luchas desde el año 1989. Tuvo
a la vanguardia los 9 días de paro
de los Aeronáuticos, pero pararon
petroleros, trabajadores de la UTA, judiciales,
municipales, sanidad privada, entre otros
muchos gremios y el mes de diciembre comenzó
igual, el mismo lunes 5 hubo otro parazo
de los trabajadores de subterráneos
y el 6 salieron las tercerizadas de subterráneos.
Y ya está anunciado para el 13 un
paro nacional de trabajadores bancarios.
La gran mayoría de ellas fueron y
son peleas durísimas contra patronales
que alentadas por el gobierno de Kirchner
no quieren aflojar un peso. Si hay una decisión
política que Lavagna compartió
con Kirchner desde siempre es no aumentar
los salarios. Es decir lograr que aumenten
las ganancias multimillonarias de los empresarios
a costa de los sueldos. Sin embargo la mayoría
de estas luchas se ganan. A veces duran
más, como la de Aerolíneas,
a veces alcanza con el aviso de que se viene
una pelea brutal, como el último
paro del subte. Pero la tónica es
la de la dureza. La fortaleza en la pelea
obtiene triunfos al tiempo que se preparan
nuevos enfrentamientos.
Sin embargo, siendo muy importante esta
oleada de lucha salarial, los que salen
a la pelea y ganan son minoría. La
dirigencia sindical tanto de la CGT como
de la CTA deja en banda a la mayoría
de los trabajadores y ni que hablar de los
desocupados. En el caso de la CGT algunos
dirigentes como Moyano, conducen acciones
en su propio gremio. Pero como secretario
general de la central sindical más
poderosa del país se conforma con
promesas a pedidos que a su vez son insuficientes.
Así fue como se retiró contento
por las promesas de Alberto Fernández
de que el año que viene van hablar
de salarios. Mientras que la CTA cuyos afiliados
son en su absoluta mayoría trabajadores
estatales dejan que estos crucen la línea
que los lleva a la pobreza todos los días
sin mover nacionalmente un dedo.
Si encaráramos una lucha nacional
con la determinación de los pilotos,
los del subte, los petroleros o los otros
compañeros que la están peleando,
lograríamos un aumento general de
salarios que de un golpe nos sacaría
de “pobres o indigentes”. Porque
plata hay. Los empresarios la están
levantando en pala y Kirchner la acumula
para pagarla toda junta al FMI. Por eso
mientras seguimos peleando y se siguen sumando
sectores a la lucha hay que reclamar desde
cada lugar de trabajo la pelea nacional
que necesitamos.
Al mismo tiempo, hay que reclamar medidas
políticas y una lucha nacional para
no tener que ir al paro cada quince días.
Al ritmo de crecimiento de los precios se
lo frena por un lado aplicando la ley de
abastecimiento, rebajando o eliminando el
IVA, etcétera (ver página
3) pero también arrancando una cláusula
de indexación de los salarios de
acuerdo al costo de la canasta familiar.
Para que los planes sociales sean elevados
a $350 y el aguinaldo como piden las organizaciones
piqueteras y para que se ponga en marcha
un verdadero plan de obras públicas
que genere inmediatamente los millones de
puestos de trabajo que hacen falta. De lo
contrario cada aumento conseguido en estas
peleas durísimas, será tragado
por un nuevo aumento de precios y habrá
que volver a salir a la lucha.
Por eso mientras que seguimos reclamando
una medida nacional, que rodeamos de solidaridad
y coordinamos entre todos los que están
peleando. Hay que ayudar a que aquellos
compañeros que quieren salir a la
lucha, pero están enchalecado por
dirigentes traidores, a que los desborden
para no morirse de hambre. En este sentido
creemos importante la convocatoria al 2º
Encuentro Nacional de Trabajadores que se
realizará el sábado 10 (ver
pág. 6) al que invitamos a participar.
La guerra contra los precios y por recuperar
los salarios se puede ganar. Para eso hay
que poner solidaridad, coordinación,
determinación y fuerza. Ejemplos
de que de todo esto hay en abundancia en
nuestro movimiento obrero sobran.
El
20 todos a Plaza de Mayo
El próximo 20 de
diciembre se cumple un nuevo aniversario
del Argentinazo. Y como todos los años
se están realizando reuniones para
organizar una marcha y actos unitarios en
la Capital Federal. La concentración
sería en Plaza Congreso a las 16
horas y luego se marcharía a Plaza
de Mayo donde se leería un documento
único.
Llamamos a participar de esta jornada de
lucha y movilización como conmemoración
del histórico 19 y 20 de diciembre
de 2001 y para reclamar contra los aumentos
de precios, por aumento de salarios, contra
el pago de la deuda externa, y demás
puntos.
Convocamos a que se realicen acciones similares
en todo el país. Desde actos y marchas
hasta charlas, debates y las acciones que
los compañeros estén en condiciones
de realizar. Mostremos de nuevo que el Argentinazo
está vivo.
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