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17/12 Encuentro Autoconvocado de izquierda, luchadores y fuerzas populares

El sábado 17, en la Facultad de Filosofía de la UBA, distintas organizaciones de izquierda, luchadores y fuerzas populares realizamos un importante Encuentro Autoconvocado a fin de dar un primer paso hacia un reagrupamiento político. Del evento, inédito por sus características y exitoso por sus resultados, participaron más de 600 compañeros de diversas identidades políticas, gremiales y sociales, entre ellos muchos compañeros provenientes del ex MAS o del zamorismo y también numerosos luchadores independientes. Si bien el grueso era de Capital y el conurbano, hubo delegaciones de Rosario, Córdoba y otras provincias.

Abrieron el Encuentro los compañeros Fabio Resino, de la cooperativa del Bauen, y Néstor Segovia, del cuerpo de delegados del subte y del MST. Se formó una mesa con un representante por organización y el debate fue abierto y democrático, a veces intenso pero siempre respetuoso. Casi 30 oradores abordaron temas como las causas de la dispersión de la izquierda y los luchadores, la necesidad de encarar un proceso de reagrupamiento y los problemas de programa y de organización que esto implica. Por falta de espacio, sólo reproducimos algunas de las intervenciones.
Entre las agrupaciones políticas estuvimos el MST, los compañeros que editan “El Socialista”, Soberanía Popular, Praxis, Militantes Comunistas (disidentes del PC), Pueblo Libre, el legislador Rubén Devoto y su grupo, Intransigencia Popular, Fogoneros, el diputado nacional Carlos Tinirello y la Red de Encuentro Social, Córdoba Se Mueve, Seguimos en Pie, UMS, USI, Cimientos, etc. Estuvieron presentes el legislador Héctor Bidonde; Eduardo Lucita, economista del EDI; Marcelo Langieri, secretario académico de Sociología, Marcelo Parrilli y otras personalidades y agrupaciones. Dirigentes gremiales como los del subte, la oposición de ATE Capital, ferroviarios, compañeros del Hotel Bauen, docentes, de la Salud y otros, así como numerosos luchadores independientes; agrupaciones piqueteras como el Teresa Vive y universitarias como la José Martí, la Palacios, UST, El Puño, etc.
Como observadores, estuvieron el Frente Popular Darío Santillán, la OLP, Autonomía Popular, MAS, FOS, CS, LSR, Ernesto González. Trajo su saludo una delegación del PCR e hizo llegar el suyo Omar Dalponte, de Convergencia de Izquierda de Lanús.
Al final, se acordaron varias resoluciones: hacer una conferencia de prensa contra el pago de la deuda al FMI; apoyar al Bauen y las demás luchas; constituir una Mesa de Coordinación de este espacio, abierta a la incorporación de nuevos sectores, que se reunirá a mediados de febrero para organizar un Seminario Programá-tico en marzo y luego un nuevo Encuentro. Sin duda, fue un modesto primer pero trascendente paso hacia el reagrupamiento y la confluencia política un sector de la izquierda, los luchadores y las fuerzas populares.

 

Alejandro Bodart, dirigente nacional del MST

Nos hemos sumado e impulsado con entusiasmo esta autoconvocatoria porque es necesario poner en pie un nuevo proyecto de izquierda, superador de los existentes. Hay dos proyectos que han fracasado y queremos abrir el debate de cómo construir uno nuevo, que no caiga en los mismos errores y logre transformarse en una alternativa.
Un proyecto fracasado es el oportunista, como el que lleva adelante el PC. Para intentar salir de la marginalidad no se trata de tirar por la borda el programa de la izquierda y adherir a proyectos del régimen. Los que estamos aquí vamos a tener mucho acuerdo en esto. Por eso lo que más se impone debatir es un balance de otro proyecto que no pasó la prueba: el del sectarismo y la autoproclamación. Proyecto del cual provenimos muchos de los que hoy estamos en esta reunión. Nosotros nos consideramos parte de este problema. La experiencia muestra que esto tampoco va. La mayoría de nosotros no comenzamos a militar ayer y sin embargo el grado de organización actual es mucho menor al que teníamos hace quince años. Tenemos que discutir que pasó. No podemos seguir diciendo que todo lo que hemos hecho está bien y actuar como si no hubiera pasado nada, que somos “el partido de la revolución” y no ver los problemas que arrastramos. Tenemos que partir de que tenemos mucho dogmatismo y abrirnos a cambiar, ya que si no nos abrimos a discutir los cambios que necesitamos realizar, no vamos a poder avanzar. Creernos los dueños de la verdad, gente que hace muchos años que estamos en esto y que evidentemente no encontramos el rumbo para lograr influenciar franjas de masas, tiene un problema. Somos respetuosos de gente que piensa que tiene la verdad, pero sinceramente nosotros en particular queremos discutir distinto. Tenemos muchas afirmaciones y certezas, pero también muchas dudas y solo en una discusión colectiva podremos avanzar. Obviamente tenemos una tradición, pero una cosa es la tradición y otra muy distinta el dogma. Debemos abrirnos a hacer nuevas experiencias, tratando de interpretar los nuevos hechos y fenómenos que se han producido.
Para avanzar tenemos que abrir dos debates. Uno muy importante es el programático. Hay que avanzar en la elaboración de un programa mínimo revolucionario. No por mínimo que no sea revolucionario y no por revolucionario intentar resolver de arranque todos los problemas. Un programa antiimperialista y anticapitalista, que se plantee luchar por un gobierno de los trabajadores y el pueblo, apoyado en la movilización, revolucionariamente. Aprovechando al mismo tiempo todas las oportunidades, incluyendo las elecciones, para fortalecernos.
Pero no es solo un problema programático o político el que nos viene impidiendo unirnos a muchos de los que estamos aquí. Hay un segundo problema, tan importante como el programa, sobre el que debemos abrir el debate: que tipo de organización hace falta. Porque es evidente que si no buscamos formas organizativas que nos permitan convivir con diferencias tampoco vamos a avanzar. Tenemos que discutir cual es la mejor forma de organización. Estas no pueden ser inmutables en el tiempo. Deben adaptarse a la realidad y alejarse de todo fetichismo. Esto último lo hemos heredado del stalinismo, no del verdadero bolchevismo.
No podemos resumir los problemas de la dispersión de la izquierda a la existencia de reformistas y revolucionarios como hacen algunos compañeros. Esto no nos permite explicar por qué nos hemos dividido entre los propios revolucionarios.
Tenemos que discutir de qué manera podemos convivir no sólo los que estamos organizados en distintos partidos, corrientes o grupos, sino también mucha gente que no está organizada, que se considera de izquierda pero está por fuera de las organizaciones existentes. También, cómo le tendemos puentes a muchos compañeros que no vienen de una tradición de izquierda, que provienen de los partidos tradicionales pero que están al frente, muchas veces, de las luchas y los procesos políticos que se desarrollan. Queremos discutir todas esas cosas, e incluso cómo agrupamos y al mismo tiempo tener política y propuestas unitarias para aquellas organizaciones de izquierda que no se van a querer sumar a este proyecto.
Nosotros vemos tres momentos o etapas en la construcción de este proyecto. La primera, que comenzamos a transitar, nos debe permitir sumar a muchos más compañeros, ganar confianza y encarar los debates que hagan falta. Para esto un primer paso es constituir una coordinadora y hacer un plan de trabajo. Queremos debatir porque queremos avanzar en este proyecto, no porque nos guste discutir por discutir. Por eso creemos que después de un tiempo tenemos que pasar a una segunda etapa. Darnos todo el tiempo que necesitemos para la primera, pero pasar a una segunda etapa donde construyamos un movimiento político.
Hay compañeros que han hablado y ven estas reuniones como un problema táctico. Nosotros no lo vemos así. No estamos hablando de unidad de acción o unidad para tal o cual frente electoral más, sino de poner en pie una nueva organización. La democracia interna es un valor fundamental para lograrlo. La segunda etapa la vemos como la posibilidad de conformar un movimiento donde cada uno de los sectores que se sumen tengan libertad para organizarse y debatir, porque no pensamos en disolvernos, sino que manteniendo cada uno sus identidades, sus tradiciones, busquemos formas de consenso que nos permitan debatir, funcionar e intervenir en las luchas y la realidad.
Pero queremos ser claros. Quisiéramos ir a una tercera etapa. Aspiramos a que en un futuro podamos integrarnos mucho más y organizar una dirección común, de síntesis de todos los que estamos acá y otros que vendrán. Para intentar superar por esta vía la mediocridad que tienen cada una de nuestras direcciones por separado. No lo planteamos para ahora, porque creemos que es un proceso muy largo, que necesita mucho debate y trabajo común, pero apostamos a lograrlo.

Carlos Tinirello (diputado nacional, Red de Encuentro Social)

Este espacio nos parece interesante para avanzar en este proyecto. Yo tuve una crisis militante que me llevó a repensar cosas. Y quiero plantear algunas de ellas aquí, donde hoy me he encontrado con muchos compañeros de años. Me da la impresión que en el movimiento de masas hay un cambio muy profundo.
Solamente juntándonos no vamos a convertirnos en dirección del movimiento de masas automáticamente. Es un proceso que tiene que ver con la política que tenemos que llevar adelante y la forma en que llevamos a cabo el intercambio de esa política, el diálogo.
No creo que este proyecto anticapitalista lo podamos hacer solamente con la unidad de los partidos de izquierda. La cuestión no es si coincidimos entre nosotros, sino si podemos dialogar con las masas para poder construir una nueva sociedad derrotando al capitalismo.
Me parece que las “certezas revolucionarias” que nosotros podamos plantear sirven para nosotros mismos. Tenemos que dialogar y discutir cómo hacemos para ser una alternativa y esto no lo podemos hacer desde la certeza, porque no nos sirve para el diálogo con la población. Tenemos que debatir como estamos haciendo aquí, pero debe ser más amplio porque también la población tiene certezas. No podemos ir “bombardeando” a la gente: tenemos que dialogar e intercambiar opiniones para ver si confluimos todos en la lucha contra el capitalismo en la que nosotros estamos convencidos, pero muchos no aunque no tienen alternativa.

Marcelo Parrilli (abogado de derechos humanos)

Creo que el eje de la discusión es la construcción de una alternativa y la crisis de la dirección política, principalmente de la dirección revolucionaria. Coincidimos en la necesidad de una herramienta que se constituya como alternativa política. Pero creo también que todos coincidimos en que los métodos de construcción que venimos llevando hasta ahora han fracasado, organizativa y políticamente. Ni siquiera tuvieron gran desempeño electoral.
No creo que la izquierda sea marginal en nuestro país: creo que en la realidad política cotidiana es infinitamente más que lo que aparece como dirección política de los trabajadores y el pueblo... La izquierda cumple un rol decisivo en las movilizaciones y luchas cotidianas. A pesar de eso, es marginal. Si le preguntamos a la gente si está de acuerdo con no pagar la deuda o juicio y castigo a los genocidas... no creo que nos digan que no. Dirían “estamos de acuerdo, pero es difícil”. Eso le diría a los referentes de izquierda como Altamira, Patricia Walsh. Pero si fuera Kirchner le dirían que sí y que tiene razón, no le plantearían dudas. ¿Cuál es la razón? Se entiende porque el movimiento de masas no nos ve como dirección. Las diferencias con el movimiento de masas son aparentes, pero el eje es que hemos fracasado como alternativa política para ellos y por eso el problema de la construcción de una herramienta política es fundamental. Por eso comparto lo que se dijo acá de comenzar a recorrer este camino, porque este es el centro: tenemos que resolver el problema de la dirección con una herramienta política distinta a las que hemos tenido antes.

Beto Pianelli (Cuerpo de Delegados del subte)

Si en realidad queremos avanzar, tenemos que plantear cuáles son los problemas que se presentan o se han presentado y nos llevaron a esta situación. No es que no nos conozcamos. En verdad nos conocemos, ya sea porque en algún momento estuvimos juntos o porque nos hemos encontrado en distintas luchas...
La década del menemismo fue devastadora. Pero ahí surgieron movimientos de resistencia fenomenales como fue el movimiento de desocupados o las empresas recuperadas. Surgieron de una paliza que nos estaban dando. Es verdad que hay una responsabilidad de la contraofensiva patronal en la dispersión de la izquierda. Pero hay una responsabilidad nuestra... El último partido que rompí fue por la guerra de Yugoslavia. Y no podía militar con el Tanito, que esta por ahí, porque él estaba con otro bando. ¡Pero no estábamos en Yugoslavia, sino en Buenos Aires!
Este es un problema objetivo: giramos en la misma lógica y eso hace que no podamos dialogar con el conjunto del movimiento de masas... Tenemos que discutir cómo nos presentamos como una alternativa política ante el conjunto de la sociedad. Creo que nuestra concepción era la de dividirnos, buscar y privilegiar la diferencia, y llegamos a casos escandalosos como lo de Yugoslavia... Tiene que ver con una concepción de secta y algo de autoproclamación que no se reconoce. Es necesario poder seguir discutiendo en un marco común de fraternidad y dar la pelea hacia el movimiento de masas. De esta manera vamos a ser una alternativa real o creíble. Y nos van a decir “te seguimos” no sólo para luchar, sino porque también tenemos una proyección de sociedad distinta.

Gustavo Robles (Militante Comunista)

Primero una aclaración sobre nuestro nombre. Nosotros nos hacemos llamar Partido Comunista de los Trabajadores, en contraposición con el Partido Comunista del Credicoop, de Heller y Patricio Echegaray. Pero hasta ahora nos venimos presentando como Militantes Comunistas. Queremos reafirmar nuestra pertenencia, mejor dicho nuestra identidad marxista leninista. Y para que no haya equívocos, reafirmar que queremos avanzar hacia el socialismo.
Se ha dicho que el problema de la fragmentación de la izquierda es parte de un proceso objetivo. Y es cierto. Pero también se ha dicho, si no entendí mal, que no es producto de las direcciones. Y en esto no estamos de acuerdo. La mayoría de los que estamos acá nos consideramos marxistas y creo que tenemos que analizar la responsabilidad de los sujetos de izquierda en cuanto a la dispersión. Nosotros dejamos el partido del Credicoop para irnos con la verdadera izquierda y ahora estamos acá para ver cómo superamos esta fragmentación.

Jorge Sanmartino (Praxis)

Creemos que hay que hacer un balance como marxistas críticos. Hemos construido perfiles políticos y estrategias distintas con base en la pelea de aparatos y de partidos. Si uno se iba para arriba con piqueteros, el otro hacía un discurso antipiquetero y viceversa. El problema no es sólo organizativo: hay un profundo problema político y pasa porque entendamos que las masas no comprenden las diferencias reales o supuestas de la extrema izquierda argentina. Nos dan a entender que hay grandes problemas políticos, organizativos, que nos tienen que hacer reflexionar qué tipo de organización y partido tenemos.
Nosotros hemos planteado la idea de un partido con libertad de tendencias, pero sabemos que esto no se va a dar inmediatamente, que va a ser un proceso político por etapas. Vemos etapas políticas, pero vemos comenzar a caminar en este sentido...
Hay profundos cambios en la estructura capitalista en el mundo y en el país. Los problemas de carácter estructural de derrota en la clase trabajadora han influido en la dispersión, pero no somos rehenes de la historia: también tenemos capacidad de decisión y grados de libertad para decidir cómo enfrentar esta dispersión. Y los tenemos hoy. Podemos seguir con las concepciones del oráculo o podemos abordar la fragmentación social tendiendo puentes en la lucha sindical, elaborando discusiones políticas, haciendo la experiencia con otros trabajos para comenzar a tener dimensión política. Y eso implica un profundo debate programático, una autocrítica y abrir el debate entre todos sobre qué relación vamos a tener con el movimiento de masas.


Luis Bazán (SIPOS Córdoba)

Es una alegría para nosotros venir a compartir con ustedes una discusión en la capital del debate. Espero que algún día sea la capital de la revolución. Quiero comenzar diciendo que a nadie, honestamente, puede ocurrírsele que las necesidades de la humanidad pueden resolverse en este sistema. Pero también sabemos que no se pueden resolver en los proyectos “socialistas” que existieron...
No podemos configurar una alternativa si seguimos con las mismas autroproclamaciones, el mismo sectarismo, con las mismas construcciones y organizaciones. Nosotros nos debemos a la clase trabajadora que ha sido víctima en primer lugar del capitalismo asesino, pero también de la disgregación y los errores de la izquierda. Hemos perdido más tiempo en enfrentarnos y denunciarnos entre nosotros que en enfrentar al capital.
No es un problema subjetivo, es un problema objetivo. Es necesario dar la discusión. Porque además de la disgregación tenemos el problema que nos pasamos hablando de “la clase”, de “dirigir la clase” pero no sabemos cómo hacerlo y tampoco lo hacemos. Si queremos ser una opción, tenemos que hacerlo aceptando y balanceando nuestra actividad en las décadas anteriores. No para autoflagelarnos, sino para no cometer los errores y aprender de ellos para construir una verdadera alternativa política para la clase obrera y los sectores populares.



 

 


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