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Otras voces del Encuentro
Vilma
Ripoll (MST)
Esta discusión es una necesidad objetiva.
A todos, en nuestros puestos de trabajo
o en la calle, nos reclaman por la unidad
de la izquierda y nos exigen una alternativa
política. Por eso creo que este debate
es muy importante y también cómo
lo encaramos, cómo hacemos para superar
los errores que cometimos, haciéndonos
cargo de ellos. Nosotros somos parte de
lo que fue el partido de izquierda más
grande que existió en la Argentina
y que fue el MAS. Pero sabemos todo lo que
perdimos luego de la ruptura y hacemos una
autocrítica. En el Argentinazo tiramos
cinco gobiernos en una semana y no tuvimos
a quién poner, porque no construimos
entre todos una alternativa política
y no estábamos preparados.
Es necesario que comencemos a trabajar juntos
qué proyecto político necesitamos.
Respetando un programa, por supuesto. No
estamos planteando una unidad de acción:
estamos planteando confluir en un movimiento,
llevando adelante un debate profundo, para
comenzar a construir una alternativa política.
¿Hay espacio o no para hacerlo? Yo
creo que sí hay espacio y lo vemos
en lo sindical y en todos los sectores donde
participamos. No pasa por un problema objetivo
o por la realidad, sino por un problema
nuestro.
Nosotros tenemos que construir con diferencias
una alternativa, llamando no sólo
a los compañeros que vienen de la
izquierda, sino a los miles y miles de Segovias
y de Cafieros que creen en una alternativa
distinta para este país. ¿Cómo
vamos a ser una alternativa política
de masas? Si no aceptamos a los compañeros
con diferencias, vamos a seguir cocinándonos
en nuestra propia salsa.
Mario
Cafiero (Soberanía Popular)
Me quería referir a algo más:
a que a veces los valores de esa sociedad
que queremos construir, que son distintos
a una sociedad basada en el egoísmo
y la explotación sino una sociedad
basada en la solidaridad, no los tenemos
nosotros mismos en la construcción.
¿Cómo se le cree a alguien
que no hace lo que quiere para el conjunto?
Es la vieja discusión entre los medios
y los fines.
Por supuesto adherimos al documento porque
somos parte de la elaboración. Y
cuando uno lo lee nuevamente, ve que hay
cosas que tenemos que discutirlas... Por
ejemplo dice “anticapitalismo”.
Pero a mí me gustaría trabajar
la idea de socialismo; me parece más
rica, más idealista. Y tenemos que
recuperar las utopías. Nosotros tenemos
un común denominador: somos o creemos
en una sociedad distinta. Y bueno, el socialismo
es una utopía, un ideal que tendremos
que irlo construyendo porque no viene con
un manual, porque la construcción
de esta sociedad es una sociedad colectiva.
Por último me quiero referir a los
Segovia y los Cafiero... Es muy importante
que vayamos reconstruyendo un mensaje hacia
ese movimiento que fue el peronismo, pero
que ya no lo es. Compañeros con los
que quizás no coincidamos en la historia,
pero sí en el presente y el futuro.
Por eso les puedo decir sinceramente que
valen más los Segovia que los Cafiero.
He dejado de ser diputado nacional y paso
a ser un militante de base. Nunca me gusto
ser figurón; no me interesa la política
por un cargo, sino por una militancia y
una convicción. Y quiero saber y
sentir que cuento con otros sectores políticos
y tratar de construir este gran movimiento.
Marcos
Miño (ATE Capital)
Nosotros creemos que la fragmentación
social, el problema de la dispersión,
no es el problema de algunos dirigentes:
es un problema objetivo, una cuestión
objetiva de un proceso que no tiene que
ver con la izquierda sino con un proceso
de la lucha de clases y que en realidad
se refleja en la izquierda. En todo caso,
somos consecuencia de ese proceso objetivo.
El problema está en que muchos de
nosotros o no lo logramos ver, o no lo logramos
anticipar.
Hoy, en cada uno de nuestros sectores de
trabajo, hay que ver cuál es la mejor
intervención. Esto tiene que ver
con un diagnóstico, de caracterización
de la etapa, con cómo se hace, las
formas del Estado. Todos hablan del desarticulamiento
del Estado, aunque si se quiere se ha desarticulado
la estructura, el edificio del Estado. Pero
la forma de articulamiento del Estado cada
vez ha sido más fuerte, lo que ha
permitido el desguace y la entrada de las
grandes empresas. El Estado de las clases
que tienen dominio, entonces, se ha fortalecido.
De última, lo que se ha debilitado
es la estructura de lo que conocemos como
gobierno. Estas son cosas que tenemos que
discutir, porque tienen que ver con nuestra
intervención sobre la realidad...
Esto tiene una lógica en el plano
sindical, pero en este momento creo que
tenemos que repensar las cosas. A Lenin
no le preocupaba qué era el bolchevismo,
sino que se preocupaba por cómo intervenía
en la lucha de clases para hacer la revolución
socialista. Ese tiene que ser nuestro objetivo
y no viendo cómo debilitamos más
al otro, sino sabiendo quién es el
enemigo.
Néstor
Segovia (Cuerpo de Delegados del subte y
del MST)
Yo no sé tanto la historia de la
izquierda. Yo vengo del peronismo y comencé
a participar de la izquierda hace dos años.
Entré a un cuerpo de delegados que
se reivindicaba de izquierda y era acusado
de ser “zurdo” por la burocracia
y la patronal. Ahora, estos compañeros
me convencieron políticamente para
que construyéramos este cuerpo de
delegados, y si ustedes vieran cómo
trabajamos no podrían creer las diferencias
que tenemos. Pero tenemos mucha confianza
entre nosotros y por eso salimos a pelear.
A partir de ahí yo tome una imagen
positiva de lo que es la izquierda por nuestra
manera de trabajar. Pero cuando comencé
a saber algo más me escandalicé,
porque vi que tantas agrupaciones como para
formar dos abecedarios. ¿Cómo
la izquierda quiere ganar al movimiento
obrero si todos nos miran divididos?
La izquierda tiene que marcarse un rumbo
distinto porque la gente si no solo va a
ver como una alternativa al gobierno de
turno, porque nos dedicamos a criticarnos
entre nosotros sin formar una alternativa
política. Estoy totalmente convencido
que tenemos que dejar el sectarismo a un
costado y discutir cómo hacemos para
ser una alternativa política. Seguramente
vamos a tener diferencias, vamos a seguir
puteándonos, pero si nos ponemos
de acuerdo vamos a poder capitalizar e intervenir
en la realidad. Yo creo que se puede, porque
de alguna manera esto ya lo hicimos en el
subte: discutimos todo, nos insultamos pero
en un punto nos ponemos de acuerdo y salimos
a pelear juntos.
Reynaldo
Saccone (Dirigente Cicop)
Hablo en representación de un grupo
de compañeros de La Matanza que hemos
intervenido en la campaña electoral
acompañando la fórmula Ripoll-Cafiero.
Esta reunión ha superado las expectativas
que teníamos, por la gran cantidad
y calidad de los compañeros presentes,
que representan distintos sectores de la
lucha de clases, de la lucha de los derechos
humanos o en defensa del patrimonio nacional.
Nos preguntamos qué representa esta
reunión, este intento de crear instancias
de coordinación entre nosotros, de
crear algo nuevo. ¿Es producto de
la crisis electoral de la izquierda o está
reflejando un proceso tremendo que se está
desparramando en el seno de la población?
Nos encontramos con compañeros independientes,
muchas caras que no conocemos y otros dirigentes
sindicales, luchadores de muchos años.
Acá hay compañeros que vienen
de un proceso de ruptura con los aparatos,
como Mario Cafiero, que son la punta del
iceberg de la ruptura con los antiguos aparatos
y el PJ. Son el anticipo de lo que va a
venir.
Esta instancia de coordinación, tiene,
para mí, algunos condicionantes:
primero, la confianza entre nosotros; segundo,
la absoluta libertad de discusión
y de disenso, y tercero, el aprendizaje
entre nosotros mismos, como base de una
nueva cultura de la izquierda, de saber
convivir con el disenso. Por eso, compañeros:
“caminante no hay camino... se hace
camino al andar”.
Gringo
Giordano (MST-El Socialista)
Nosotros venimos a debatir cómo avanzamos
en la unidad de la izquierda y los luchadores;
ver si logramos acuerdos prácticos
para intervenir en la realidad. Ojalá
podamos avanzar...
Con el fracaso electoral muchos llegaron
a la visión de que la izquierda está
mal. No desconocemos los números
electorales, pero no vemos que la realidad
sea negativa: es riquísima a nivel
internacional y nacional... ¿Es todo
triunfo? No; tenemos que ser cuidadosos.
No podemos ser lineales en los razonamientos.
Estamos en una contradicción: hay
más luchas, que muestran triunfos
muy importantes, pero a su vez hay expectativas
en estos gobiernos que distorsionan el ascenso.
Este marco es la realidad y hay que escaparle
a cualquier salida facilista.
Lo que pasa es que los problemas de la unidad
son más complejos... hay que verlos
en la política y no sólo en
la organización. Nosotros reivindicamos
Izquierda Unida. Hay un hecho político,
no organizativo: el PC se fue con otro proyecto.
Hay organizaciones que quieren reformar
el capitalismo y organizaciones que queremos
hacer una revolución... Digo esto
porque el PSOL, que es una herramienta progresiva
en Brasil, tiene esos problemas también
porque hay una pelea entre reformistas y
revolucionarios... El PRS, que se formó
en Venezuela, también tiene problemas
políticos... Lo más importante
es si logramos puntos para actuar. Ojalá
podamos confluir. Hay que ver los problemas.
Tenemos que trabajar tranquilos, sin sectarismos
ni autoproclamación, y no apresuremos
los debates.
Itaí
(José Martí)
Fundamos nuestra agrupación con-cientes
de los límites, pero a la espera
de una herramienta superadora de nuestras
experiencias. Una herramienta que tiene
que ser de carácter masivo, nacional,
con una estrategia clara, clasista, por
el socialismo y tácticas acertadas,
que fue evidente que no existía.
Existen algunas experiencias muy interesantes
y sin embargo un retroceso igualmente importante
en el terreno político y de la fragmentación,
una dificultad para construir una herramienta
política de esas características.
Ni siquiera pensar que existe algo así
como un “partido único”
que va a hacer la revolución.
No es un problema de dar definiciones, sino
de construir una alternativa para millones
de oprimidos. Incluso va más allá
del problema de la dispersión, la
cantidad de grupos o la falta de unidad.
Tiene que ver con una tradición que
hay que revisar, que es un reflejo de diferencias
programáticas o de tácticas
contrapuestas; una cultura reformada y alimentada
por una década de derrotas. Creemos
que es saludable y productivo poder avanzar
en una política que implica unidad,
autocrítica y respetarnos sin dogmatismos
ni sectarismos; romper ese microclima de
la izquierda, de la lucha interminable entre
sectas y poder avanzar con esta herramienta.
Nora
Ciapone (Cimientos)
Venimos a una reunión, donde se está
debatiendo con bastante claridad, con una
esperanza, que es que se abra un debate
real. A las propuestas de tipo organizativo
o de unidad de acción le tenemos
una desconfianza profunda. No porque seamos
discutidores: nosotros buscamos una superación.
Pero nos parece que este período
es completamente distinto a otros, porque
las dificultades son tan grandes que no
se resuelven con fórmulas organizativas.
Los debates tienen que tener un elemento
especial.
Tenemos que estar preparados para escucharnos,
preparados para decir, tiene que haber una
elaboración colectiva. Llevamos quince
años de retraso y si tardamos dos
años en dar este debate me parece
muy poco tiempo. También tenemos
otros espacios de reflexión colectiva,
como el movimiento intersindical.
Entonces tenemos que tener dos o tres temas
puntuales, que tienen que ver con los profundos
cambios que ha habido, y a partir de ahí
ponernos de acuerdo en un debate real y
profundo.
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