Contra la inflación el 2006 será...

El año de la guerra por el salario

El pago al contado de la deuda al FMI despertó ciertas expectativas en sectores de la población. El presidente Kirchner la presentó como el principio de la «soberanía». Pero esas expectativas asociadas a que «ya no le debemos nada al Fondo» chocan con la inflación. Los aumentos de precios se hacen sentir de manera brutal entre las familias trabajadoras y los «acuerdos» de rebaja que anunció el gobierno para las fiestas pasaron inadvertidos. Los precios de los productos básicos siguieron aumentando, sumado a la escalada en algunos precios que se empiezan a convertir en críticos, desde ya la carne. Pero, por ejemplo, el aumento en el precio de los alquileres superó ampliamente el 100% en los últimos dos años lo que está generando una enorme crisis habitacional. Los empresarios se niegan a mantener los precios, y los que lo hacen son secundarios y sobre la base de privilegios impositivos, subsidios u otras ventajas que aumentan las enormes ganancias que están acumulando. Ganancias que se empiezan a ver en la calle: el rubro que más aumentó su venta fue el de automóviles y camionetas de lujo. Mientras tanto, no hay perspectiva de aumentos de salarios (de hecho, el presupuesto del 2006 no contempla ningún aumento de salario para los trabajadores estatales) o jubilaciones y hasta eliminaron el pago del «aguinaldo» de los planes sociales.
Por eso el año 2005 fue el año de mayor lucha por el salario de los últimos 18, incluso a pesar de que se mantiene una enorme desocupación. No hubo sector que no peleara. Estatales, docentes, médicos, trabajadores de la salud privada, camioneros, petroleros, del transporte de pasajeros como el subte o los ferroviarios. Todos ellos obtuvieron algunos aumentos salariales, pero muy desiguales. Los que más ganaron fueron aquellos trabajadores que tienen como representantes a nuevos dirigentes combativos, que lamentablemente, aún son minoría. Por su parte, aquellos gremios conducidos por los viejos dirigentes obtuvieron aumentos menores y siguieron entregando conquistas, quizás el más escandaloso de todos sea el acuerdo tácito (es decir secreto), al que arribaron los sindicatos de empleados de comercio dirigidos por Cavallieri con las empresas de Call Center, por el cual todos aquellos trabajadores que pretendan afiliarse al sindicato son despedidos automáticamente. Por eso los salarios de la mayoría de los trabajadores siguen perdiendo la pelea contra el aumento de precios.
Pero no es solo la burocracia de los ex gordos quienes pactan salarios por debajo de la inflación. Los gremios de la CGT conducida por Moyano, firme aliado del presidente Kirchner tampoco alcanzan a los precios, salvo algunas excepciones. Pero esto no es lo más grave, todavía lo es más que con millones de trabajadores en conflicto por reclamos salarias la CGT no convocó una sola medida nacional de lucha para conseguir un piso salarial digno.
Mientras que la CTA que supuestamente representa a los estatales y docentes tampoco convocó a ninguna medida nacional, y sus gremios de base, como el SUTEBA de la provincia de Buenos Aires está pactando «paritarias» en vez de llamar a un plan de lucha por aumento inmediato de salarios.
Pero a pesar de los deseos de la dirigencia tradicional y del gobierno la lucha salarial cruzará todo el 2006. En ese sentido la primera tarea que tenemos los luchadores es impulsar la pelea en todos los lugares, apoyar cada lucha que se de, coordinar entre ellas y empujar el proceso de surgimiento de nuevos dirigentes. En ese sentido es una tarea fundamental seguir desarrollando el recientemente fundado Movimiento Intersindical Clasista donde participan entre muchos otros cuerpos de delegados representativos como los del Subte, los ferroviarios, los docentes de oposición, dirigentes de la salud pública y privada y centenares de delegados de base, que se un primer paso de coordinación entre los dirigentes antiburocráticos y combativos.
La guerra por lograr mejores salarios y vencer a los precios es también una pelea política. Por eso desde cada lucha debemos impulsar un plan económico alternativo al que tiene el gobierno de Kirchner manifestado en su presupuesto 2006. Ese plan económico comienza con la lucha por imponer medidas de emergencia como por ejemplo: el congelamiento de precios y la aplicación de la ley de abastecimiento. Un salario mínimo acorde con la canasta familiar y la indexación mensual de salarios, jubilaciones y planes sociales de acuerdo a la inflación. La eliminación del IVA de los productos de consumo popular y masivo. Ningún aumento de los servicios públicos y tarifa social universal para los que estén debajo de la línea de pobreza. Como demostró el 2005 la fuerza de los trabajadores está intacta y creciendo por eso el 2006 será el año de la guerra por el salario y hay muchas posibilidades de vencer.

 

 
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