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El gobierno, la CGT y la UIA quieren acordar...

No al pacto contra el salario

Si hay algo que está provocando mal humor en la sociedad es el incesante aumento en los precios. La inflación hace que los salarios alcancen cada vez menos. Y Kirchner siente ese mal humor. Pero elige, como antes lo han hecho otros presidentes de los partidos del sistema el camino que hace que el que pague sea el pueblo. Quiere organizar un pacto contra el salario, con la excusa de que no aumenten los precios. Es falso. La verdad es que el modelo de Kirchner no se diferencia en este punto de los modelos anteriores. Descargan los ajustes sobre las espaldas del pueblo trabajador, mientras benefician a los grandes empresarios, los organismos de crédito como el FMI y los acreedores externos. De ahí, de los bajos salarios, de los impuestos al consumo popular como el IVA, de la devaluación, es que sale el superávit para pagar la deuda externa.

Pero el pueblo trabajador no quiere seguir pagando la fiesta sin fin de los grandes empresarios y los especuladores. Esto quedó al desnudo, para todo el país por el conflicto de los petroleros de Santa Cruz, que repudian un impuesto que no los perjudica sólo a ellos sino que son cientos de miles los que lo pagan. Es una política que perjudica a todos los asalariados. A los que estando en blanco no llegan a esa suma, a los privados, a los estatales, y a los que están en negro y se desloman por 400 pesos mensuales. Ni que hablar de los millones de desocupados que apenas reciben 150 pesos miserables. Quién puede decir que un subsidio de hambre y un sueldo miserable sean los responsables de los aumentos de precios. Es una mentira absoluta.

Pero los aumentos de precios son una olla a presión. Con la inflación y los impuestos que paga el pueblo se está juntando una presión que puede explotar. ¿Cómo piensa sostener esto el gobierno? Como no logra que los empresarios mantengan los precios ni cumplan los acuerdos, siempre fue igual. Los empresarios le dejaron claro a Kirchner que sólo mantendrían los precios sino hay aumentos de salarios o estos son mínimos. Eso ya quedo demostrado, de la UIA nada pueden esperar los trabajadores. Por eso Kirchner esta buscando un acuerdo que incluya a la CGT, a Moyano en primer lugar, pero también a los dirigentes de la CTA en su gran mayoría estatales. Por eso Moyano que para la prensa habla de lo injusto que es que los trabajadores paguen impuesto a las ganancias no hace nada para que ese impuesto se elimine de una vez, por eso tampoco hay un plan de lucha nacional desde hace más de 5 años, por eso cuestiona a los petroleros de Santa Cruz y defiende a los dirigentes que traicionan a los trabajadores. Por eso en una reunión privada Kirchner acordó con Moyano de la CGT y Méndez de la UIA, que en las próximas paritarias no hayan aumentos salariales que superen una banda que iría entre el 10 y el 20 %. Y Para los estatales, nada, la CTA por su lado no abre la boca. Quieren concretar un verdadero pacto contra el salario. Y aunque anuncien que para el mes de Abril llevarán al parlamento una ley que haga que un sector de los trabajadores que pagan impuestos a las ganancias no lo paguen más, no se les puede creer nada. Son apenas anuncios, mientras tanto los trabajadores siguen pagando. De aumento general de salarios ni se habla. Otra prueba del pacto es la soledad a que la dirigencia de las centrales sindicales deja a los que luchan. Ya no sólo por gremio sino hasta por empresa.

Necesitan este pacto porque saben que este será un año de muchos conflictos salariales. Incluso el gobierno ya demostró que sino puede pararlos, está dispuesto como lo demostró en Santa Cruz y trata de enfrentan a los que luchan por la fuerza. Sin embargo, aunque son peleas duras y prolongadas se pueden ganar. Y hay dos razones fundamentales para ello. La primera, es la fuerza y determinación de los trabajadores, no sólo de los que enfrentan el impuesto a las ganancias en los salarios, también de aquellos que no llegan a cubrir una canasta familiar y no están dispuestos a seguir así. Por eso salieron entre otros los trabajadores del Hospital Posadas entre muchos otros establecimientos, empresas y fábricas y todo hace suponer que habrá luchas de estatales y docentes para romper el congelamiento salarial. Y en segundo lugar porque hay condiciones de desbordar a los viejos dirigentes sindicales que no se ponen a la cabeza de la lucha. Son muchas los ejemplos de que esto sucede. El de los petroleros de Santa Cruz es apenas uno. Porque se dan pasos, todavía pequeños pero sólidos del surgimiento de una nueva dirección obrera combativa, que se apoya en la fuerza de la base.

Estas peleas van a seguir. Y para poder enfrentar con éxito este intento de pacto hay que impulsar fuertes medidas de solidaridad y coordinación. Pero también apoyados en los cuerpos de delegados, en las asambleas de establecimientos, de todas las formas que podamos tenemos que exigir a la CGT y a la CTA un plan de lucha nacional que unifique todos los reclamos del movimiento obrero y popular.
Tenemos que exigir que no acuerden y llamen a una lucha nacional por un salario mínimo acorde a la canasta familiar, porque se eliminen los impuestos al pueblo trabajador como el de ganancias a los salarios y el IVA a los de consumo masivo, un aumento a los planes sociales y plan de obras que de trabajo para todos. Cada lucha individual, cada pelea por salarios, planes o contra los impuestos es una lucha que no permitirá juntar fuerzas para romper el pacto que quieren imponer.

 


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