Pablo Eduardo Paredes

Soldados de los EEUU contra la guerra en Irak

En el reciente Foro Social Mundial realizado en Caracas, Venezuela, charlamos con Pablo Eduardo Paredes, ex militar de la armada de los EEUU, quien rechazó cumplir órdenes que lo enviaban a Irak que participó del Foro con la delegación del ISO de EE.UU. Él es uno de los tantos ejemplos de soldados que en los EEUU rechazan la guerra. También hay quienes desertan y escapan a Canadá y muchos familiares de soldados que apoyan el movimiento contra la guerra como sucede con la madre del soldado yanqui fallecido en Irak, Cindy Sheenan. La movilización contra la guerra en los EEUU es fundamental para derrotar al imperialismo. Esto es lo que Pablo nos contó.

“Mi nombre es Pablo Eduardo Paredes, mi madre es portorriqueña y mi padre es ecuatoriano. Yo nací y crecí la mayor parte de mi vida en Nueva York, en los EEUU. También viví en Ecuador un año y en Puerto Rico un año. Hasta la edad de 18 años cuando me enlisté en la marina, en la fuerza naval de los EEUU. Yo no era para nada ni muy conocido, ni me interesaba lo que es la política ni la economía a nivel global. En realidad era un niño que le interesaban las fiestas, el ocio, no muy opinionado en cosas de política ni de situación geopolítica global o lo que sea, así que como muchos latinos en Nueva York, en las áreas urbanas, en los barrios más pobres, me vi con una situación donde tenia una capacidad e inteligencia para ir a la universidad pero no había los fondos ni las oportunidades. Es el caso más común que existe desde donde yo vine. Yo estaba en una escuela secundaria donde yo estaba en la clase más alta y entre los 14 de un programa especial yo era uno de los mejores y saqué una de las notas mejores en el examen para ingresar a la universidad y con todo eso no había los fondos, ni manera de poder ir. Mis opciones eran ingresar a un trabajo y decirle adiós a la idea de la educación o, como muchos, ir al reclutamiento que es un arma muy poderosa. El reclutamiento del militar estadounidense está en todas las escuelas más pobres, más públicas, donde menos oportunidad hay para la educación y se aprovechan. Son unos oportunistas, verdad. Pues llegan ahí, te venden el trato, además hay una cultura militarizada, que te hace enamorar de lo que es el uniforme, las armas, las guerras de los EEUU, que aparentan ser algo tan patriótico, tan heroico. Pues bueno, con ese ambiente me enfilaron. Con todo eso tampoco era uno de los más agresivos, de que quería pelear, de que quería matar, llevar pistola. No para nada, nada parecido a eso. Tenía un trabajo muy técnico, de revisar y mantener un sistema electrónico de misiles de defensa. Así que era un trabajo para aprender electrónica y juntar dinero para mi educación en el futuro, salirme y meterme en la universidad como es la mayoría que se meten a ser militares. Es la verdad, la mayoría entran por educación. Un estudio militar indica que un 85% entran atados a la idea de usar la ayuda económica para la universidad. Desafortunadamente menos del 15% logra disponer de ese dinero. Así que es uno de los mitos del reclutamiento.

En Japón me di cuenta de lo que es EEUU

Bueno, pues me metí a militar como les dije sin ninguna conciencia política y después de 2 años de no cambiar mucho mi manera de ser decidí aprovecharme de una oportunidad de ir a Japón como militar. En Japón estaba en un sitio completamente diferente. Allí me di cuenta del poder de los medios de comunicación en los EEUU. Ellos [en EEUU] mantienen a la gente encarrilados en un sistema de opiniones, de manera de ver el mundo, de todo, de lo que es verdad y de lo que no es verdad. Allí no hay una izquierda ni una derecha muy grande. Allí lo que hay es un sistema muy pequeño de debate entre dos partidos que se parecen más cada día. En esa situación era muy difícil enterarse de lo que es la guerra en Irak. De lo que fue la guerra en Afganistán, de lo que fue Granada, de lo que es Cuba. Era muy difícil buscar la información objetiva. En realidad ves una versión bien americanizada, bien lavada, bien limpia, nosotros somos un pueblo que ayuda al mundo, que le interesan los derechos humanos, y eso es lo que cree la gente. Estando en Japón mi mente se abrió de una manera increíble. Empecé a ver en realidad lo que está pasando en los EEUU, lo que ellos imponen a otros países, las masacres en Latinoamérica, en centro América contra los Sandinistas y contra todo lo que ha sido progresista y positivo en América Latina. Entonces al fin de todo eso me convertí en alguien bien, bien en contra de lo que es el militarismo, lo que es el imperio de los EEUU promovido por el militar. Y me vi en un conflicto interno increíblemente grande: yo soy miembro de lo que más odio y de lo que más estoy en contra. Así que al principio traté a las buenas de salirme poco a poco de la naval, pero hice claro –siempre he sido franco y demasiado honesto con la gente- así que les explique a mis superiores siempre por que yo me quería salir. Que quería salir porque siento que esto es una mentira, se hacen crímenes a nivel internacional y que la situación es insoportable y que ningún humano debe prestarse a ese tipo de trato. Así que hablarle de esa manera franca, limpia a alguien que ha dedicado su vida a ser un militar norteamericano no es algo, no es una buena idea, no se lo recomiendo a nadie.

No quieren que el pueblo de EEUU sepa

El desquite de ellos por mi manera de hablar fue “ok, te vamos a mandar en el próximo barco hacia el golfo a matar gente a Irak”. Lo más cerca que un naval de mi posición podía acercarse a Irak, allí es donde me mandaron. Eso hubiese sido involucrarse en una manera muy directa. Yo tenía que ser el vehículo para enviar a la juventud de EEUU a Irak a matar y a ser matado, a convertirse en criminales y posiblemente a morir además de todas las víctimas que van a crear allá. Eso era algo insoportable, imposible que yo acepte y me negué a participar. Sabiendo además lo que es estar fuera del “cajón” de los EEUU con todas las restricciones en los medios de comunicación. Yo quise penetrar en esos medios de comunicación con esta idea fuera de lo común, con otro punto de vista. Así que trate de crear un espectáculo alrededor de mi protesta, hasta le mentí a la prensa diciéndole que iba a haber 100 personas protestando cuando realmente estaba sólo yo. Pero lo logré, ellos vinieron. Creció el escándalo, se empezó a informar un poco. Tampoco a nivel nacional. Lo interesante fue la CNN en español lo cubrió, en ingles no. Eso es un ejemplo perfecto de lo que están controlando. No quieren que el pueblo de los EEUU sepa de nada de lo que es diferente de las líneas muy rígidas de los dos partidos que están en la misma cama. Bueno, decidí hacer eso y tuvo unos efectos. Tuve que ir a una corte marcial. En esa corte marcial me sentenciaron. Lo bueno es que los medios alternativos y las demostraciones lograron que ellos no pudieran hacer lo que les diera la gana conmigo tampoco. Era obvio que mi crimen era muy mínimo y bajo la ley que ellos tienen que cumplir era difícil que me encierren más de un año. Así que logramos que la sentencia fuera leve. Me dieron 3 meses de trabajos forzados y dos meses de encarcelamiento en la base. Después de eso me botaron de la naval y yo he estado hablando contra la guerra”

Entrevistó: Alejandro Córdoba
 
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