| Cuando
los luchadores se organizan
La pelea de los petroleros de Las Heras
preocupó al gobierno no sólo
por su combatividad sino porque tuvo en
la asamblea su centro de decisión
y organización y porque otra vez
un nuevo cuerpo de delegados aparecía
al frente de una lucha emblemática
que ganó el centro de la escena desbordando
a la conducción burocrática
de ese gremio cegetista. Otra vez el temor
de burócratas, patrones y funcionarios
de que el ejemplo cunda. Sobre todo porque
la decisión de esos trabajadores
de forjar una dirección democrática
y combativa, fue en definitiva el factor
fundamental para que se gane un primer round.
Y porque esos nuevos dirigentes no se quedaron
conformes con el acuerdo alcanzado y viajaron
a Buenos Aires a buscar la solidaridad y
encontraron eco en sectores del sindicalismo
combativo que también jugó
un rol destacado entre los trabajadores
como los del Subte, Garraham, Lafsa, estatales
y docentes de la oposición, entre
otros.
Crece el
germen de una nueva dirección
Que se tenga que hablar de los “flacos”
o los “rebeldes”, que el protagonismo
en los conflictos empiece a ser de estos
nuevos sectores, viene motivando que el
gobierno y los empresarios le reclamen a
la vieja burocracia que retomen su protagonismo
y les ganen las calles. Porque son muchos
los trabajadores que quieren pelear y no
salen por desconfianza en sus viejos dirigentes.
Pero también son muchos los que ya
no esperan y cuando la necesidad se transforma
en bronca, salen igual y al calor de esas
peleas, van forjándose nuevos compañeros
que recogen la posta y se postulan. Apelando
a las asambleas y a la consulta permanente
y yendo al frente hasta ganar.
Por eso, sobre todo luego del Argen-tinazo,
se han ganado nuevos cuerpos de delegados,
internas y hasta algunas seccionales en
varios gremios. Y la oposición se
está fortaleciendo para las nuevas
batallas por recuperar nuevos sectores.
Y muchas de ellas han sido un factor importante
para que las luchas se desarrollen, se organice
la solidaridad, se empiecen a coordinar
y se puedan ganar.
Asimismo se han empezado a dar modestos
pero importantes pasos en el agrupamiento
de estos sectores con la reciente conformación
del Movimiento Intersindical Clasista (MIC).
Que puede ayudar a fortalecer la organización
de la oposición en diversos gremios,
las luchas y dar una pelea por ganarle nuevo
terreno a la burocracia también en
las elecciones sindicales que se van a desarrollar
este año en distintos gremios.
La tarea de avanzar en agrupar los luchadores
en los distintos gremios, coordinando entre
sus dirigentes, fortaleciendo el MIC y articulando
con otros sectores, va a ser clave para
las luchas que se avecinan y en el camino
de desarrollar una nueva dirección
democrática y combativa del movimiento
obrero.
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