| ¿Los
trabajadores tienen que pagar
Impuesto a las Ganancias?
La
repercusión nacional que alcanzó
el conflicto petrolero de Santa Cruz desnudó
una aberración. Los trabajadores,
los asalariados, aquellos que no tienen
más que su fuerza de trabajo para
mantener a sus familias, pagan Impuesto
a las Ganancias. Quedó claro que
para conseguir un superávit que le
permita cumplir con los pagos de la deuda,
los subsidios a las privatizadas y el financiamiento
de su proyecto político, el presidente
Kirchner le mete la mano en el bolsillo
a los más humildes. Es una historia
que se repite.
El
mínimo actual para que un asalariado
pague impuesto a las ganancias lo hizo votar
Machinea, primer ministro de Economía
de De la Rúa. En esa época
esos topes, 1.835 pesos para los solteros,
y 2.240 para los casados, podían
ser cambiados por dólares al valor
de uno a uno. Es decir que a los niveles
actuales, esos dólares significarían
5.505 pesos para los solteros y 6.720 para
los casados.
Devaluación y después
Pasaron varios gobiernos y ministros de
Economía, vino la devaluación.
Desde entonces la inflación fue de
un 75%, (Clarín, 16/02/06) y son
muy pocos los salarios que aumentaron ese
porcentaje a pesar de las luchas salariales
durísimas y no justamente porque
impulsen esos reclamos los dirigentes sindicales
tradicionales. Más bien por todo
lo contrario. Es un hecho que aquellos trabajadores
que tienen nuevos dirigentes han logrado
mejoras salariales superiores a los convenios
que firman los caciques sindicales.
Además la caída de la convertibilidad
significó un golpe que redujo el
valor adquisitivo del salario al 30% y triplicó
el precio del dólar. Estos salarios
deprimidos y la devaluación son unas
de las claves del llamado crecimiento económico.
Los empresarios venden a precios 3 veces
mayores, pagando salarios el 30% de los
de entonces.
El pago de este impuesto manteniendo aquellos
topes es aberrante. Porque significa, en
dólares, salarios a los que hoy llegan
unos pocos privilegiados como los diputados
o legisladores que ganan más de 5.000
pesos.
Así de aberrante es la propuesta
que Moyano presenta al Parlamento a través
de su consejero y diputado kirchnerista,
Héctor Recalde, que sólo pide
que el tope se suba a los tres mil. Así,
los petroleros de Las Heras, que pagan alquileres
de 2.000 pesos por departamentos de un ambiente
y tienen sueldos de 3.500 pesos haciendo
6 horas extras diarias, seguirían
pagando el impuesto. ¿Y sabe usted
cuánto pagaría de impuesto?
2.559 pesos al año. Es decir, 3 semanas
de trabajo o el aguinaldo casi completo
o 21 días de vacaciones.
¿Cuánto hay que ganar para
no ser pobre?
Según el INDEC para no ser pobre
un trabajador tiene que ganar 843 pesos.
Casi un 60% de la población Argentina
es pobre ya que hay cuatro millones de trabajadores
en negro con salarios que rondan los 400
pesos. Veinticinco millones de pobres en
un país que paga al contado y en
efectivo una deuda de 9.600 millones de
dólares, es una vergüenza. Pero
aún si se lograra que todos los trabajadores
ganaran salarios superiores a los 843 pesos
tampoco les alcanzaría para cubrir
la canasta familiar que está por
encima de los 1.800 pesos. Si usted quiere
cubrir una canasta familiar mínima
para su familia está a un paso de
pagar impuesto a las ganancias. Es una barbaridad.
Igual le queda el consuelo de ser pobre
y no pagarlo. Pero eso sí, va a tener
que elegir entre darle de comer a su familia,
mandar los chicos a la escuela o que tengan
salud. Y encima entre Moyano, Kirchner y
compañía quieren hacerles
esperar hasta abril para empezar a discutir
si se elevan los topes.
Y encima, el IVA
No vamos a hablar acá de lo que le
descuentan de jubilación, que en
general va a parar a una AFJP que nunca
se sabe si va a existir cuando usted se
tenga que jubilar. O de obra social, que
en general ya no le cubre más que
unas aspirinas o un tratamiento muy básico.
No vamos a hablar ahora de la cuota sindical
que ya ni sirve para irse unos días
con los pibes al hotel del sindicato. Encima,
nos meten la mano a todos en el bolsillo
con el IVA. Y acá sí, no hacen
distinciones. Lo pagamos todos. Los que
ganan 150 por un plan, los de 400, porque
están en negro, o los de 2.000 porque
lucharon a brazo partido.
A todos nos sacan el 21% de lo que ganamos
cada vez que vamos al supermercado, o al
chino de la vuelta.
Todo sea por el superávit
Todo este esfuerzo para qué. Para
tener superávit. Sí, para
que al Estado le sobre plata. Pero qué
hace el Estado con esa plata. ¿Hace
caminos? NO. ¿Hace millones de viviendas?
NO. ¿Hace Hospitales? NO. ¿Hace
o arregla escuelas? NO. Y entonces qué
hace. Y bueno, paga la deuda externa. Una
deuda que ya está probado que es
ilegítima y fraudulenta, les da subsidios
a los empresarios de las privatizadas, que
son campeones en llevar esas empresas a
la ruina. Y la gastan para comprar intendentes,
concejales, diputados o senadores para armar
la “nueva política”.
Mientras tanto, usted ve por televisión,
escucha en la radio o lee en los diarios
que la economía crece. Si lo ve por
televisión, lo escucha por radio
o lo lee por los diarios es porque en su
casa se nota poco y nada.
No hay salida, hay que luchar para que no
sigan siendo los mismos cuatro vivos de
siempre los que se lleven la torta y nos
quieran conformar con las migas. Que el
impuesto a las ganancias lo paguen ellos,
las multinacionales, los grandes grupos
económicos, los bancos. Y si no lo
pagan, que de una vez por todas, vayan presos.
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