El gobierno K

Aumento millonario de subsidios a las empresas

Todo aumenta. Lo vemos todos los días. Sube la carne, los combustibles, los alquileres, y un largo etcétera. Sin embargo hay algo que no aumenta desde la devaluación: las tarifas del transporte público. El lector tiene derecho a preguntarse si esto se debe a un Estado firme que le pone freno a la voracidad patronal, o quizás a la existencia de un sector empresario con sensibilidad social. Lamentablemente no es ni uno ni el otro.
Los precios de los boletos se mantienen congelados porque el Estado le paga multimillonarios subsidios a las empresas de transporte. El presupuesto 2006 calcula destinar para este fin unos 5,7 millones de pesos... por día!!! Después de una década de fiesta menemista, se siguen enriqueciendo mientras el pueblo sufre cotidianamente las pésimas condiciones en las que se viaja.
La excusa de oro que esgrimieron los partidos como el PJ y la UCR para privatizar los servicios públicos era que daban pérdida. Ahora no sólo dan más pérdida aun, sino que, como en el caso de los trenes, ha sido desmantelado la inmensa mayoría del tendido de vías que existía a nivel nacional. E incluso mientras las concesionarias se llevan la recaudación, es el Estado el que debe financiar las reparaciones y obras de infraestructura. Un negocio redondo... para las empresas.
El gobierno, lejos de intentar frenar este verdadero robo, cada año le aumenta considerablemente el subsidio. Así es que durante 2003 se les giraba 2,1 millones de pesos diarios. Durante 2004, $3 millones diarios; durante 2005, $4,9 millones diarios, hasta llegar a la suma de $5,7 millones diarios durante 2006. Esto generó un aluvión de críticas de usuarios e incluso de la Auditoría General de la Nación, y cuando muchos creyeron que el gobierno se pondría firme ante las empresas, Kirchner se limitó a decirles a los empresarios “que no sean pícaros”... La realidad es que si los servicios públicos volvieran a manos del Estado, bajo control de trabajadores y usuarios, tendríamos un transporte público más eficiente, e incluso se ahorraría plata.
Así es que con este escenario uno se puede ir imaginando de dónde viene realmente la inflación. Son los trabajadores que reclaman por los $1800 de la canasta básica? Son los desocupados que pelean por un aumento en los miserables planes de $150? Son los estudiantes y docentes que pelean por más presupuesto, en un sistema educativo donde los salarios docentes son de hambre, y en el caso de la UBA más del 50% de los profesores trabajan gratis?
Serán estas las razones como dice el gobierno? O será que en vez de destinar presupuesto a salario, lo destina a subsidiar empresas millonarias? Será que en vez de otorgar un seguro de desempleo digno junto a la salud y educación que nos merecemos, paga por adelantado y en efectivo al F.M.I.?
Este es el gobierno del doble discurso, aunque de doble discurso ya no le queda mucho. Porque cada día es más claro que su política es servir a los grandes empresarios que siguen vaciando el país, mientras reprime y criminaliza a los desocupados, estudiantes y trabajadores que pelean por salario y mejores condiciones.

 

Juan Pablo Correa
 
-REAGRUPAMIENTO
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