| El
zamorismo trabaja para Ibarra
Sigue
el corte de la ruta que comunica a Uruguay
con Argentina. Ya lleva más de 84
horas y ahora se sumaron los vecinos del
Paysandú cortando dos rutas más.
Y ambos gobiernos siguen sin oir los reclamos
populares, y los diferentes informes que
explican por qué no hay que
dejar que se instalen las papeleras.
Escribe:
Vilma Ripoll, dirigente del MST y ex diputada
de la Ciudad
“Como
dijo Mariana Márquez, Ibarra es un
cadáver político y la Legislatura
es un circo”, dijo Romagnoli para
justificarse. Por haber conocido a Mariana,
la mamá de Liz, una de las chicas
que murió en Cromañón,
más me indignó ver esa utilización
de sus palabras. Porque ella le gritó
cadáver a Ibarra y habló de
circo en la sesión del 1º de
febrero de 2005, cuando la interpelación
no resolvía nada...
Pero la lucha siguió. Y logró
imponer el juicio político que la
Legislatura venía eludiendo. No fue
una concesión del poder político
ni un “golpe institucional”
o un mérito del macrismo, que estos
seis últimos años aprobó
todos los presupuestos y las principales
leyes de Ibarra. No. Separar a Ibarra del
cargo y ponerlo como acusado y ojalá
destituido fue un triunfo de la pelea de
los padres y sobrevivientes, de la misma
pelea por la que Mariana dio su vida. Si
algo jamás haría ella es beneficiar
al principal responsable político
de la masacre, como acaba de hacer el bloque
de Zamora.
Traición
a la lucha por Cromañón
Cuando se votó el juicio y tras
mucho vacilar, la esposa de Zamora votó
a favor. Con críticas, pero votó.
Y es cierto que en todo mecanismo institucional
hay maniobras. Pero era el camino más
concreto para enfrentar la impunidad de
Ibarra. Y además, como ella lo reconoció,
era lo que le reclamaron los familiares.
¡Ni Borocotó, que se pasó
del macrismo al kirchnerismo antes de asumir
en el Congreso, pudo dejar de votar por
el juicio!
El 10 de diciembre, al asumir los nuevos
diputados, se debían completar los
15 miembros de la sala juzgadora. Desde
ya, no daba igual si entraba un ibarrista
o un opositor. Según Oliveto y Romagnoli,
debía entrar él. O sea, querían
ser parte. Al final se resolvió por
sorteo con una ibarrista y quedó
él. Romagnoli dijo: “No dejaremos
este espacio para fuerzas políticas
dispuestas a cualquier maniobra y transacción;
sepan los familiares que siguen contando
con nuestra solidaridad; sepan ellos y la
población toda que seguiremos intentando
todo para que juntos consigamos conocer
toda la verdad y sancionar todas las responsabilidades
políticas concurrentes…”
Y poco después, cuando Ibarra lo
recusó, Romagnoli reiteró
su derecho a ser miembro y la sala lo ratificó.
¡Con la renuncia, se desdijeron de
todos esos compromisos!
Su voto no es un tema menor. Para destituir
a Ibarra hacen falta 10 votos sobre 15 y
el de Romagnoli era el décimo. Ahora
el resultado es dudoso y queda en manos
de los tres diputados de Kirchner... En
un sentido es peor que cuando Zamora votó
contra la nulidad del Punto Final y la Obediencia
Debida: acá un voto define. Por eso,
ante la renuncia de Romagnoli, Ibarra y
sus socios saltaron de alegría. Más
allá de la sospecha de corrupción,
que debería investigarse, restarle
un voto a la destitución de Ibarra
cuando su situación en el juicio
era cada vez más complicada es una
verdadera traición a la lucha por
Cromañón y contra la impunidad.
Por eso comparto plenamente la indignación
de los padres y sobrevivientes.
Decadencia
política
Aunque mucho menos que en la anterior elección,
en octubre pasado miles de compañeros
todavía confiaron en Zamora y sus
listas. Pero las sucesivas rupturas (de
ocho legisladores sólo le había
quedado su esposa), sus constantes ataques
a la izquierda y a su unidad y actitudes
nefastas como la de Romagnoli lo van desenmascarando.
Ya cuando fue Cromañón, Oliveto
presidía la Comisión de Derechos
Humanos. Pero esos días desapareció
y luego tampoco hizo nada desde la Legislatura
ni fueron a las marchas. Ahora ella y Romagnoli
no integran ninguna comisión y él
renunció a la sala juzgadora, pero
siguen cobrando. Con toda razón,
muchos se preguntan sin son diputados sólo
por la dieta...
En realidad, con las más diversas
piruetas ideológicas, el zamorismo
viene dándole la espalda a las movilizaciones
populares y no pone sus bancas al servicio
de ellas. En forma lamentable, Zamora está
enterrando su pasado de izquierda y de luchador
honesto. Ya nada tienen que ver con la izquierda
y en su decadencia terminan siéndole
útiles a Ibarra y al régimen
político al que dicen oponerse. Nosotros
creemos que el camino es el opuesto: dentro
o fuera de las cámaras estar a disposición
de las luchas y apostar al reagrupamiento
político de la izquierda y los luchadores,
respetando las diferencias, pero defendiendo
los cambios de fondo que siempre defendimos.
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