| ¿Se
fortalece la derecha?
Todo
el proceso de Juicio Político a Aníbal
Ibarra estuvo cruzado por una fuerte polémica
política. Hubo una suerte de campaña
electoral organizada, dirigida y se puede
suponer sin temor a equivocarse, que hasta
financiada desde el poder político
de la Ciudad y el nacional, para tratar
de salvar a Ibarra de la destitución.
Todos lo argumentos apuntaban a capitalizar
un fuerte sentimiento democrático
que hay en la población y confluían
en lo que fue la tesis principal: “Si
Ibarra es destituido se beneficia la derecha,
en especial Macri”. ¿Es cierto
que la destitución de Ibarra fortalece
a la derecha?
Durante
los meses que transcurrieron desde la suspensión
hasta la destitución del Jefe de
Gobierno, la ciudad de Buenos Aires amanecía
cada día empapelada con nuevos afiches
en defensa de Aníbal Ibarra. La campaña
en los medios de comunicación fue
brutal: decenas de tapas de los principales
diarios de circulación nacional como
Clarín, acompañaban esa postura.
No al golpe institucional, decían
unos, No le abra la puerta a Macri, decían
otros, Hay que respetar el voto de la gente,
sumaban algunos más, y así
todos y fueron muchos, apuntaban a víctimizar
a Ibarra, a presentarlo como el objetivo
de un complot golpista orientado desde la
derecha macrista. A esta campaña
publicitaria dirigida a la población
se sumaron “marchas de apoyo”,
obligatorias para los empleados de la ciudad,
armadas por el aparato ibarrista y alentadas
por el Jefe de Gabinete nacional Alberto
Fernández.
Los muertos, los sobrevivientes, los familiares
de las verdaderas víctimas de esta
historia: las víctimas de Republica
de Cromañón, intentaron ser
colocados, por el cinismo canalla de la
campaña ibarrista, como “gente
dolorida que le hace el juego al golpismo”.
Se inducía a concluir que, después
de todo, ciento noventa y cuatro muertos
por la ineficiencia y corrupción
de un gobernante “progresista”
serían un módico precio para
que no gobernara Macri.
Pero
Macri no gobierna
Este primer
argumento se desmorona por si sólo,
Macri no era ni es el sucesor de Ibarra,
en ningún momento el resultado inmediato
del Juicio iba a ser la asunción
de Macri. Tampoco asumiría ni asumió
nadie de su partido. No quiere decir que
Telerman, el vice Jefe hasta entonces y
Jefe de Gobierno actual sea muy progresista.
Este hombre fue funcionario de Menem, Duhalde
y ahora amigo de Kirchner y probablemente
busque ser el candidato del gobierno nacional
para las próximas elecciones. Pero
el hecho categórico es que el fantasma
con el que se pretendió y todavía
se pretende asustar a la población
pudiera darse de manera inmediata un gobierno
de la derecha era y fue falso. Macri no
es el Jefe de Gobierno actual. Se podría
argumentar que el debilitamiento del progresismo
por la destitución de Ibarra fortalecerá
las posibilidades electorales de Macri para
el 2007 y que por esa vía la derecha
llegará al gobierno. En todo caso
lo que el Juicio Político demuestra
es que ese progresismo resultó ser
tan corrupto, antipopular, ineficaz, totalitario
y asesino como la derecha a la que dice
enfrentar. Y es así porque son socios.
O, en el mejor de los casos actúan,
como gerentes de los intereses de las grandes
corporaciones. De hecho Ibarra con sus aliados
del kirchnerismo, el ARI, el PS de La Porta
y otros sectores “progresistas”
han cogobernado con Macri. Votaron juntos
todas las leyes, entre ellas los presupuestos
que mantuvieron congelados salarios, mientras
que repartieron millones en subsidios a
los empresarios de los servicios privatizados
como los del subterráneo.
¿Para
luchar contra la impunidad, es mejor o peor
la destitución de Ibarra?
Cómo decíamos más arriba
el objetivo central de la campaña
era que se ocultara la verdadera causa que
motivo el Juicio Político. La masacre
de 194 pibes por causa de la corrupción
imperante en toda la estructura del gobierno
de la ciudad. La destitución de Ibarra
da aire al movimiento de familiares, amigos
y sobrevivientes de las víctimas
para lograr verdadera justicia. Es decir
es un golpe a la impunidad.
Tan es así que desde todo el arco
político desde la centroizquierda
hasta la derecha trató de evitarse
la destitución. Que esta fuera conseguida
con los votos justos, incluso dándose
vuelta algunos que parecían cantados
como el de la diputada Baltroc, o hasta
la votación del bloque kirchnerista.
Que trata de asimilar el golpe que significa
la destitución de Ibarra para una
de las primeras espadas del gobierno nacional,
Alberto Fernández, el resultado de
llegar con los votos justos, muestra que
se estuvo a punto de que triunfara la impunidad.
Como dijo el diputado Bidonde: “Aclaro
que hubiera sido mejor la conformación
de una Comisión Investigadora independiente.
Lo propusimos y lo peleamos en el recinto.
Se intentó.” Pero “¿Qué
debería ocurrir para que se considere
legítimo un juicio político
a un gobernante por mal desempeño?
Se podría invertir la pregunta: ¿A
cuántos funcionarios o gobernantes
los argentinos deberíamos haberles
hecho, en su momento, juicio político?
¿A María Estela Martínez
de Perón? ¿A Cavallo,
con el Plan Brady o el blindaje?
¿A Menem? ¿A De la Rúa?
¿Grosso? Y a tantísimos
otros. ¿Qué pasó?
¿Lo impidieron las corporaciones
políticas y -desde un paso atrás-
los grupos económicos?” (Versión
taquigráfica de la sesión
de destitución de Ibarra).
El empuje, la determinación y la
constancia de los familiares, sobrevivientes
y amigos de las víctimas de Cromañón
y la movilización inicial que los
acompañó y el odio que sienten
por los políticos parte de la población
como una sombra permanente que los persigue,
hizo posible que esta vez se lograra. Dándole
una cachetada a las presiones y las campañas
que tenían un claro objetivo encubrir
al principal responsable político
de la masacre de Cromañón.
En esta lucha como en todas, obtener un
triunfo, no le viene bien a la derecha,
fortalece a los que pelean por la justicia
contra la impunidad.
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