| Se
levantan los inmigrantes
El conflicto que protagonizan los petroleros
de Las Heras se ha convertido en un caso
testigo. Mientras las multinacionales saquean
los pozos petroleros y están exentas
de impuestos, el gobierno saquea los bolsillos
de más de un millón de trabajadores
con el impuesto a las ganancias. De esta
manera logra parte del superávit
y paga la deuda externa
Escribe
Federico Moreno del ISO de EEUU
Un gigante durmiente
ha despertado y se ha levantado en las calles
de EEUU. Se trata de los 12 millones de
inmigrantes “sin papeles” que
viven en el país, y sus aliados,
que colmaron las calles de Los Ángeles
con 1 millón de personas el 25 de
marzo.
Esta marcha, la más grande que la
segunda ciudad de EEUU haya visto en su
historia, se realizó dos semanas
después de una de 300.000 en Chicago.
En el ínterin, se produjeron acciones
diarias a lo largo y ancho del país:
cincuenta mil en Denver, donde los organizadores
esperaban unos 200; 30.000 en Milwaukee;
en la zona de Los Ángeles 40.000
estudiantes secundarios organizaron huelgas
estudiantiles, usando el “servicio
de amigos” de Internet MySpace, los
días antes y después de “La
Gran Marcha,” cortando autopistas
y convergiendo en la municipalidad; En el
estado de Georgia, unos 80.000 obreros se
adhirieron a una huelga espontánea
el 24 de marzo.
La alarma que despertó tan tremendo
movimiento es la Ley HR 4437 que pasó
la Cámara de Diputados en diciembre.
Esta ley transformaría en crimen
mayor el hecho de residir en EEUU “ilegalmente”
o de ayudar de cualquier manera a un inmigrante
“ilegal.” También aumentaría
la militarización de la frontera,
duplicando la cantidad de agentes en ella
y agregando cientos de kilómetros
de alambrado a lo largo del Río Grande.
Esta política es la que ha ido empujando
a los migrantes cada vez más al este,
hacia el desierto, donde 4.000 han muerto
cruzando en los últimos cinco años.
Un día
sin inmigrantes
Los inmigrantes en EEUU sostienen pilares
claves de la economía, como la agricultura,
la construcción y la hotelería.
Reciben los salarios más bajos, pagan
los porcentajes de impuestos más
altos y tienen menos acceso que nadie a
los servicios estatales.
Aunque las manifestaciones se han enfocado
más que nada en contra de la específica
ley HR 4437, el movimiento, bajo su propio
peso, ha tomado un carácter de clase,
resaltando el poder que tienen los inmigrantes
como fuerza productiva.
Así las huelgas espontáneas
de Georgia, como así mismo la marcha
de Milwaukee -la ciudad de Sennserbrenner,
autor de la HR 4437- se organizaron bajo
la consigna de “un día sin
inmigrantes.” Y la gran marcha de
Chicago se proclamó como una “huelga
general,” con miles de trabajadores
faltando al trabajo para acudir.
También es significativo que los
sindicatos estén participando. SEIU,
el sindicato del sector de servicios, donde
los inmigrantes abundan, estuvo desde el
principio. Pero, bajo presión de
la base, varios sindicatos de la federación
nacional AFL-CIO se han sumado.
Una victoria
Después de ser aprobada por la Cámara
de Diputados, la HR 4437 pasó al
Senado. Como resultado de la masiva presión
popular, la ley murió en el Comité
Judicial del Senado, que en su lugar, pasó
una ley alternativa de reforma inmigratoria—denominada
Specter, por su autor—algo menos asquerosa
que la HR 4437. Aunque esto es una victoria
para el movimiento, la lucha está
lejos de acabada.
Para empezar, esta nueva ley ahora pasa
al Senado entero, donde se pasará
una ley nueva que buscará un compromiso
entre la Specter y la HR 4437 que la Cámara
de Diputados ya pasó.
Encima, la misma ley Specter, apoyada por
los sectores menos reaccionarios del Partido
Republicano de Bush, y el Partido Demócrata,
está lejos de ser aceptable para
los inmigrantes y los trabajadores estadounidenses.
La supuesta accesibilidad a la ciudadanía
que ofrece requiere 11 años de papeleo,
multas de US$2.000 más impuestos
por los años “ilegales,”
y el conocimiento del inglés y de
la ley cívica de EEUU.
Se basa principalmente en un programa de
“trabajadores invitados”—una
propuesta defendida por Bush desde su reelección—que
institucionalizaría la hiper-explotación
de los inmigrantes. Les daría visas
de tres años con permiso de trabajo,
pero dependiente de los empleadores, sin
derecho a sindicalizarse y sin protección
de las leyes laborales.
Como todas las propuestas que se han presentado,
no se diferencia de la HR 4437 en lo que
referente a la militarización de
la frontera. O sea, las muertes en el desierto
continuarán, y aumentarán.
Los demócratas
Sin embargo, varias de las organizaciones
y casi todos los sindicatos, dominados por
el Partido Demócrata, que han convocado
las acciones de las últimas semanas,
apoyan una propuesta casi idéntica
a la de Specter—la de McCain-Kennedy,
que formará parte del “debate”
por un compromiso de reforma inmigratoria
en el Senado.
A pesar de esto, la inercia del movimiento,
a causa de su tamaño y la bronca
de clase generalizada que vive el país,
lo está llevando hacia la izquierda.
María Sanchez, una manifestante en
Los Angeles dijo, “Con esta cantidad
de gente, tendríamos que exigir la
legalización y la amnistía.”
Carlos, un estudiante de Los Angeles, dijo
en la marcha que, “Esta marcha no
es solo por la gente ilegal. Mirá
a todos los negros, y los blancos. Ellos
viven terriblemente también. Tenemos
que luchar todos.”
¿Hacia
dónde va el movimiento?
Al haber surgido de la base en tantos lugares,
el movimiento recién se está
organizando a nivel nacional. El debate
entre el apoyo a alguna de las leyes bajo
consideración en el Senado y las
demandas por la amnistía incondicional
será la clave que determinará
la composición de las coaliciones
que se van formando a nivel nacional, y
el curso del movimiento.
El próximo evento es un día
nacional de manifestaciones convocado para
el 10 de abril. Entre sus demandas está:
“un camino hacia la ciudadanía,
no un programa de trabajadores invitados”—que
supone una oposición a todas las
propuestas actuales del gobierno.
Más aún, la “Coalición
25 de Marzo de Los Angeles en Contra de
la HR 4437” que organizó la
marcha de Los Angeles ha convocado a una
conferencia para el 8 de abril con el fin
de organizar “El Gran Paro Americano
2006,” una huelga general, espontánea
si no es apoyada por los sindicatos, para
el 1ro. de mayo.
“No nos conformaremos con nada menos
que plena amnistía y dignidad para
los millones de trabajadores sin papeles
actualmente en los EEUU,” declara
el llamamiento.
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