| Inmigrantes
conmueven a EEUU
A la hora de publicar este artículo
todavía era difícil calcular
el tamaño y las repercusiones de
lo que se puede considerar el primer paro
general de EEUU. Lo sabido es que millones
de obreros faltaron a sus trabajos y marcharon
a lo largo y ancho del país este
1ro de mayo en lo que se llamó el
“gran paro americano 2006,”
organizado por el movimiento inmigrante
Escribe:
Federico Moreno del ISO de EEUU
Los
manifestantes en Los Ángeles superaron
el millón y medio. En Chicago marcharon
700.000; en Nueva York 500.000; en San Francisco
200.000; en Denver 75.000. En decenas más
de ciudades hubo marchas de decenas de miles;
y en más de 100 lugares más,
marchas de miles.
La “reforma
inmigratoria” y el movimiento
La chispa que inició este movimiento
fue la ley HR 4437, aprobada por la Cámara
de Diputados en diciembre, que transformaría
a los 11 millones de inmigrantes indocumentados
de EEUU, y a cualquier persona u organización
que los ayude en “criminales peligrosos.”
A mediados de marzo, una marcha en repudio
a esta ley sorprendió al país,
colmando las calles de Chicago con 300.000
manifestantes. En dos semanas el movimiento
se desparramó por el país
entero como un incendio de pradera, produciendo
marchas de decenas de miles en varias ciudades
y múltiples acciones, incluyendo
huelgas espontáneas de decenas de
miles de trabajadores, y culminando en la
“gran marcha” de 1 millón
de personas en Los Ángeles el 25
de marzo.
Así surgió el lema “un
día sin inmigrantes” y se comenzó
a organizar el movimiento a nivel nacional,
coordinando un día nacional de acciones,
huelgas estudiantiles y marchas el 10 de
abril, y preparando el “gran paro”
del 1ro de mayo.
Los demócratas
y la división del movimiento
Gracias a la tremenda presión del
inesperado levantamiento inmigrante, la
ley HR 4437—apoyada por los elementos
más reaccionarios del Partido Republicano
de Bush— murió en el Senado,
que ahora delibera sobre qué ley
inmigratoria de “reforma comprensiva”
aprobar.
La propuesta central actual—apoyada
principalmente por el Partido Demócrata—omite
la plena crminalización de los inmigrantes
como lo planteaba la 4437, pero mantiene
a los indocumentados como ciudadanos de
segunda clase, aumenta la militarización
de la frontera y le brinda a Bush la medida
que a él más le interesa—la
creación de un programa de “trabajadores
huéspedes,” que organizaría
la “importación” de obreros
extranjeros que carecerían de cualquier
derecho legal o laboral , y serían
deportados tras su período de “servicio”
como semi-esclavos.
La propuesta del paro general para el 1
de mayo aceleró el proceso de afirmar
las bases políticas del joven movimiento.
La mayoría de los sindicatos, atados
al Partido Demócrata, la iglesia
y otras organizaciones vinculadas a los
demócratas, se opusieron al paro,
aunque bajo la presión de la base,
se conformaron con convocar marchas para
la tarde del 1ro, recomendando que la gente
no falte al trabajo. En su mayoría,
apoyan los “compromisos” de
los demócratas en el Senado.
En lugar de debilitar el rumbo hacia el
paro, estos hechos apresuraron y ayudaron
al desarrollo de un polo consciente de conducción
de izquierda del movimiento. El 22 de abril
se constituyó una coalición
nacional de 80 organizaciones, incluyendo
algunos sindicatos del sector de servicios—donde
los inmigrantes dominan—alrededor
de la demanda por la amnistía incondicional
y la organización del “gran
paro” el 1ro de mayo, con marchas
en todo el país por la mañana.
Un Hito para
el movimiento obrero
El movimiento inmigrante está impulsando
la conciencia de clase de los trabajadores,
demostrando el peso económico y político
que tienen como base de la producción,
y generando la confianza que hace falta
para la regeneración de un movimiento
obrero formidable en EEUU.
Aunque sea difícil medir ya el alcance
que ha tenido el “gran paro,”
algunos ejemplos testigo nos dan un buen
panorama de lo que se ha vivido este 1ro
de mayo en EEUU.
La presión por la inminente movilización
causó que la patronal de Tyson Foods,
la mayor productora de carne del mundo cerrara
9 de sus plantas estadounidenses por el
día y que Cargill, el Segundo frigorífico
de EEUU le diera el día franco a
sus 15.000 trabajadores. La cantidad de
empresas medianas y pequeñas que
no abrieron es todavía incalculable,
y en varias ciudades los manifestantes iban
exigiendo la clausura de los que quedaron
abiertos a lo largo de las rutas de marcha.
El estudiantado del país salió
en masa, con un tercio de los estudiantes
secundarios de Chicago y un cuarto del estudiantado
de Los Ángeles faltando. En las escuelas
de los barrios latinos de Chicago y San
Francisco, de las más grandes de
cada ciudad, más del 80% de los estudiantes
faltaron para acudir a las protestas.
En Los Ángeles, el Los Angeles Times
reportó que la policía se
había preparado anticipando 500.000
manifestantes divididos en dos marchas en
puntas opuestas de la ciudad a distintas
horas del día. “Pero horas
antes de su inicio el centro estaba colmado,
inaccesible para el trafico vehicular.”
El comercio en el centro de esta ciudad,
la segunda de EEUU, estuvo absolutamente
parado y la adhesión de los camioneros
portuarios al paro causó que el trafico
del su Puerto, el mayor del país,
se redujera en un 90%.
El logro que significa este nivel de movilización
generalizada—organizada sin el apoyo
de los sindicatos y entre la gran mayoría
de obreros no-sindicalizados—para
el movimiento obrero de EEUU es histórico,
y el futuro de los trabajadores dependerá
del nivel de organización y concientización
que se logre sobre las estelas de este hito.
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