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Materiales para el seminario presentados por el MST

Tres propuestas sobre reagrupamiento

1) Constituir una coordinadora entre los que estamos realmente de acuerdo en impulsar el proceso de confluencia y reagrupamiento en nuestro país

Para poder enfrentar con éxito las tareas que nos plantea la nueva etapa que atravesamos es imprescindible que saquemos la mayor cantidad posible de conclusiones y enseñanzas. Toda la izquierda afrontó el Argentinazo con mucha debilidad. En los meses previos al 19 y 20 y posteriormente casi todas las organizaciones logramos fortalecernos. Aun así, pese a que hubo una ruptura de masas con los viejos partidos y un proceso de giro a izquierda como no se recuerda, ninguna organización logró ganar influencia de masas. Esta razón explica las discusiones y crisis que se han dado en todas las organizaciones, incluida la nuestra.
Mientras algunos sectores de la izquierda ni siquiera se plantea por qué nadie pudo ganar influencia de masas o a lo sumo culpan a la situación objetiva y se reafirman o profundizan sus posturas equivocadas, nosotros creemos que tuvo mucha importancia el desarme y los errores con los que se afrontó este proceso.
No sacar conclusiones a fondo de todo lo que ocurrió ha llevado a la mayoría de la izquierda a reafirmarse en el oportunismo o el sectarismo.
Nuestra corriente ha venido intentado superar el desarme que arrastrábamos, en base a un proceso autocrítico de los errores que cometimos. Aunque aún transitamos este proceso y no podemos decir que ya logramos un rearme teórico, político y organizativo, estamos convencidos de que este es el camino.
Seguimos creyendo en la necesidad imperiosa de construir un partido revolucionario, en base a dos pilares fundamentales: una sólida estructura de cuadros y un régimen centralista democrático. Pero a partir de estas definiciones estratégicas y de principio, vemos fundamental avanzar en precisar cómo se debe construir el partido en esta etapa. Qué cambios debemos realizar para adaptar su funcionamiento a la nueva realidad que nos toca vivir, al proceso de revolución política que atraviesa nuestro país. Cómo logramos superar los rasgos sectarios que arrastramos sin caer en el oportunismo. Los cambios a producir en nuestro régimen interno para aplicar un verdadero centralismo democrático, realmente leninista, que nos permita incorporar a las camadas de dirigentes que están surgiendo en las luchas y procesos, convivir con diferencias, avanzar en la elaboración y la pelea por la influencia de masas.
Una de las conclusiones más importantes que hemos sacado, es que la construcción del partido revolucionario con influencia de masas esta íntimamente relacionada a la posibilidad de confluir y reagrupar fuerzas con otros sectores, debido a que la dispersión, el sectarismo y la autoproclamación viene impidiendo que la izquierda se transforme en un polo. Que nosotros no lo somos y que debido a ello es fundamental tener una propuesta para responder a lo que es una necesidad del movimiento de masas y que va mucho más allá de lo electoral.
Nuestra propuesta de reagrupamiento está dirigida fundamentalmente a la infinidad de grupos y corrientes que surgieron en los últimos años ya sea por la crisis de los distintos partidos de izquierda o por el avance hacia posiciones progresivas de sectores que provienen de la centroizquierda o los partidos tradicionales, sectores que apostamos a que se incrementen en el próximo periodo. A la diáspora de los cuadros y militantes del MAS y del PC, los grandes partidos de izquierda de la década del 80, muchos de los cuales juegan roles muy importantes en distintos sectores obreros y populares. También hacia sectores que vienen de realizar una experiencia con el horizontalismo y están cayendo en la cuenta de sus limitaciones. Hacia corrientes o personalidades con posturas reformistas pero con una dinámica progresiva, ya que vienen de romper o con el sectarismo o el oportunismo. Y hacia el resto de las organizaciones de la izquierda que hayan sacado conclusiones similares a las nuestras.
Nuestra apuesta es intentar desarrollar un movimiento con libertad de tendencias a su interior, donde nosotros y los demás sectores seguiríamos manteniendo la independencia política y organizativa, que se juegue por agrupar a la mayor cantidad de grupos, corrientes y personalidades; que sea un polo de atracción para todos aquellos que están dispuestos a trabajar para construir una alternativa política de izquierda en base a un programa revolucionario y un funcionamiento verdaderamente democrático. Con la estrategia de que un sector importante de los distintos componentes que pueden integrar este movimiento avancen con el tiempo a plantearse la necesidad de dar otro paso: la de avanzar hacia un Frente Único Revolucionario, o sea a construir un partido, con una dirección, estructura y régimen bolchevique.
Tener políticas de este tipo, transicionales, intermedias, creemos que es una necesidad de la nueva etapa y un cambio en relación a la anterior. Sin ellas es muy difícil lograr romper las desconfianzas causadas por los errores que cometimos “todos” en estos años y crear las bases para avanzar en la posibilidad de discutir la construcción en común de un partido revolucionario, con un funcionamiento realmente centralista democrático como el que tenia el partido bolchevique, donde se podía convivir con diferencias, y no la caricatura que fue creando el estalinismo y que todos los grupos y corrientes trotskistas en mayor o menor medida fuimos asimilando por la etapa defensiva que nos tocó enfrentar después de la muerte de Trotsky.
Como al final del camino esta táctica está dirigida a construir el partido revolucionario con influencia de masas, no nos planteamos reagruparnos con aparatos cristalizados en el frentepopulismo o sectas que no tengan como preocupación fundamental empalmar con el movimiento de masas y estén cerradas a discutir críticamente los errores que todos hemos cometido. Esta es la razón de que le demos una importancia cualitativa al debate de cuales deben ser los puntos centrales de un programa revolucionario y también al tema funcionamiento.
Aunque todavía estamos en la etapa de difundir esta propuesta más que concretarla, después del Seminario creemos que debemos dar un paso mas: constituir una coordinadora entre los que realmente tengan tomada la decisión de avanzar en conformar un movimiento político común, para lo cual habrá que avanzar en definir cuestiones programáticas y de régimen de funcionamiento. Una señal positiva en este sentido seria la posibilidad de elaborar una declaración común de todos aquellos sectores que en el seminario tengamos una visión similar, propuesta que también queremos poner a debate.
Por último y aunque no se trata de una propuesta para resolver en este seminario ni tiene porque condicionar ningún proceso de acercamiento entre nosotros, creemos que la realidad del país rápidamente nos va a plantear la necesidad de definir con que táctica participaremos de las próximas elecciones. Estamos convencidos de la necesidad de tener una política que tienda a la más amplia unidad de la izquierda y los luchadores, incluyendo a sectores que seguramente no participaran del proceso de confluencia que estamos transitando. Y también de que esta política tendría mucha más fuerza si la podemos impulsar todos los que estamos realmente comprometidos con el proceso de reagrupamiento que hemos iniciando.

2) Apoyar y fortalecer el Movimiento Intersindical Clasista (MIC)

La crisis del régimen y en particular la debacle del PJ explican la profunda crisis de la burocracia de la CGT y la CTA. Si bien siguen al frente de la mayoría de los sindicatos, son aparatos repudiados por las bases y no controlan como antes. Ello ha incentivado el avance del proceso de nueva dirección. Expresado en una extendida vanguardia, nuevos organismos de lucha y recuperación de organismos tradicionales de la clase como los cuerpos de delegados, internas y hasta algunas seccionales de sindicatos.
El desarrollo de la nueva dirección está ligado a la pelea por un nuevo modelo sindical democrático, distinto al viejo modelo de la burocracia peronista. Lo cual es una batalla en curso en la clase obrera donde todavía está arraigado ese viejo modelo burocrático. A tal punto que muchas veces sus vicios son reproducidos por sectores de las nuevas conducciones. Por ello existe un debate permanente entre los luchadores sobre cómo debe ser este nuevo modelo.
La base debe decidir todo. Las asambleas deben ser las instancias superiores y soberanas para resolver sobre medidas, negociaciones o remociones o ubicaciones de delegados. No puede haber centralismo de los cuerpos de delegados sobre las asambleas o de las directivas sobre los cuerpos de delegados mandatados por la base. La base debe conocer tanto las posiciones de mayoría como las de minoría.
Esta democracia obrera es necesaria para que las luchas se ganen y también para defender los nuevos organismos recuperados a la burocracia. A su vez, colocar estos organismos al servicio de extender la pelea a otros sectores del movimiento obrero. Y de impulsar el desarrollo de la lucha hasta el final, actuando para que se gane, con una política de denuncia y exigencia, según las circunstancias concretas sobre la burocracia del gremio y contra la patronal, el gobierno y su política.
El desafío que se le presenta a la izquierda y las organizaciones combativas, es tener una política amplia, unitaria y no sectaria para ayudar a desarrollar el proceso de nueva dirección. Un paso importante en ese sentido es apoyar hoy el desarrollo del Movimiento Intersindical Clasista.
El MIC es un espacio progresivo que nuclea a un sector importante de las nuevas direcciones sindicales que está dando sus primeros pasos. La presencia de los delegados del Subte, en primer lugar y de la mayoría de la oposición de la CTA y sus gremios fundamentales y de delegados y activistas de más de treinta gremios, hacen que hoy sea la principal expresión organizada de agrupamiento que existe en la vanguardia obrera.
Si este embrión se desarrolla puede transformarse en un polo de referencia importante para ayudar a que el proceso de nueva dirección pegue un salto cualitativo. Para apoyar todas las luchas, incentivar listas unitarias antiburocráticas en las elecciones sindicales, empujar por la coordinación genuina donde haya condiciones objetivas y defender a ultranza la democracia obrera. Con estas premisas el MIC puede ser un pivote en el camino de desarrollar una nueva dirección democrática y combativa.
Por todo esto creemos muy importante que todas las corrientes, grupos y personalidades que estamos comprometidos en apostar a una confluencia y reagrupamiento político de la izquierda y los sectores populares nos pronunciemos también en apoyo y por desarrollar el Movimiento Intersindical Clasista.
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3) Avanzar en el reagrupamiento internacional de los revolucionarios

Por último, y aunque no es el eje de este seminario, creemos que debemos comenzar a discutir que así como existe la necesidad de avanzar en reagrupar fuerzas a nivel nacional, tenemos planteado el mismo desafío a nivel internacional. En este sentido desde hace más de un año distintas corrientes internacionales y diferentes organizaciones nacionales, entre las que se encuentra la UIT-CI y nuestro partido, otros grupos y corrientes de nuestro país, los distintos componentes del P-SOL de Brasil, la corriente internacional de la que es parte el ISO de EEUU, la LCR francesa, el SWP ingles, compañeros de la UNT y el PRS de Venezuela, Bolivia y de otros países de Latinoamérica y Europa, venimos organizando distintas actividades para discutir la posibilidad de avanzar en el reagrupamiento internacional de los revolucionarios. Proceso al que invitamos a sumarse a todos aquellos grupos y personalidades que sean conscientes de las limitaciones de todo proceso nacional si no esta enmarcado en una política y orientación internacional.

 

 


-REAGRUPAMIENTO
INTERNACIONAL