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Italia: Nace Proggetto Comunista - Refundar la oposición de los Trabajadores

Valerio Torre: “Una perspectiva para el desarrollo revolucionario de las luchas”

Las elecciones que se desarrollaron el 9 y 10 de abril en Italia han decretado, aunque sea por muy poco, la derrota de la derecha de Silvio Berlusconi y la llegada al gobierno de una mayoría - compuesta desde los partidos católicos hasta Refundación Comunista (PRC) – guiada por el ex presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi. Pero otro evento marcó este período: la ruptura con PRC de su ala izquierda, que inició, con una gran asamblea nacional desarrollada en Roma el día 22 de abril, donde estuvo presente Elie Cofinhal de La Commune UIT-CI -partido hermano del MST en Francia- quien acercó nuestro saludo. Allí se discutió el recorrido constituyente del nuevo partido de la clase obrera en Italia. Ruptura precedida de la separación del grupo de Marco Ferrando y Franco Grisolia.
Al respecto hablamos con Valerio Torre, del Comité Central del nuevo partido que tomó el nombre de Progetto Comunista – Refundar la Oposición de los Trabajadores (PC-ROL, en sus siglas en italiano)


Valerio Torre

¿Cuáles fueron las razones que los llevaron a esta decisión?

Desde que el PRC nació, en 1991, indebidamente ocupó aquel espacio de “oposición” que quedó libre después de la disolución del PCI (Partido Comunista Italiano) y ha sido visto, digamos, como un partido que hubiera representado la oposición comunista a la burguesía. Por el contrario, todos los grupos dirigentes que en estos años se sucedieron siempre tuvieron otro objetivo, el del compromiso y la negociación con la burguesía progresista expresada por el centro izquierda, en la perspectiva de insertarse en la mayoría de un, así llamado, “gobierno reformador”.
Hoy, con el ingreso en el gobierno de la séptima potencia imperialista mundial, el PRC se coloca definitivamente sobre el lado de los intereses del capitalismo y se pone en neta y frontal contradicción con los movimientos de lucha de estos años y con las razones de esas luchas, asumiendo el rol de dique de contención del empuje social y del movimiento de masas.
Por esto, después de haber por años reagrupado las mejores energías al interior de Refundación alrededor de los ejes fundamentales del marxismo revolucionario, hemos decidido romper y comenzar a construir un nuevo partido.

¿Con cuales perspectivas?


Queremos construir un partido de militantes, un partido de vanguardia que participe en cada lucha, pequeña y grande, que sepa intervenir en las movilizaciones sobre la base de un programa de transición, que indique pacientemente, digamos, la relación entre cada pequeña reivindicación de los trabajadores y de los jóvenes y la necesidad de una transformación revolucionaria y socialista de la sociedad. Un partido, en fin, que mire a construir eso que realmente faltó en todas estas décadas: no las luchas, sino una perspectiva para el desarrollo revolucionario de las luchas y que para esto se construya como dirección revolucionaria de aquellas luchas. Que se ponga por lo tanto – construyendo las necesarias relaciones de fuerza – el objetivo del poder de los trabajadores y por los trabajadores.
Un partido finalmente, internacionalista, que participe de la refundación de la Internacional revolucionaria, de la Internacional basada en un programa de transición para tirar abajo el capitalismo en cada país. Por esto estaremos empeñados en el proceso de refundación de la Cuarta Internacional.

La salida del PRC sin embargo, ha sido precedida de otra ruptura al interior de Progetto Comunista: aquella con el grupo de Marco Ferrando y Franco Grisolia.

Sí. Hace aproximadamente dos años los organismos nacionales de Progetto Comunista estaban atravesados por una discusión sobre el tipo de organización de los marxistas revolucionarios: ¿una asociación de contornos indefinidos, sea en términos políticos como organizativos, o una organización leninista de vanguardia, sobre bases militantes y políticamente claras?
Ferrando y Grisolia, a pesar de continuar refiriéndose a los conceptos politico-organizativos del leninismo, han iniciado con el tiempo a sostener elementos políticamente ambiguos y lejanos del marxismo revolucionario, intentando transformar a Progetto Comunista en una organización laxa, en la cual venía de hecho a desaparecer cada distinción entre militantes y simpatizantes, entre posiciones políticas coherentes y oportunistas de distinto tipo. El objetivo de Ferrando e Grisolia era transformar Progetto en un cambalache desprovisto de reales contornos político-organizativos, con organismos dirigentes vaciados de su rol y sin precisos criterios de adhesión, con el objetivo de asegurar un centralismo absoluto e indiscutible de los dos lideres. A esta desviación caudillista se opusieron la gran mayoría de los dirigentes, de los cuadros y de los militantes más activos, y casi todos los jóvenes.
En el mes de enero, cuando los dos han tratado de cambiar los resultados de la II Conferencia Nacional para obtener una aplastante mayoría que no tenían, hemos decidido romper con ellos fundando PC-ROL para continuar el proyecto de construir el partido revolucionario.
La posterior candidatura de Ferrando al senado (primera concesión de Bertinotti –máximo lider de PRC- contra el parecer de la mayoría de los miembros de Progetto Comunista en el organismo central de PRC y después retirada por el mismo PRC, como esta descripto en algunos artículos de nuestro sitio www.progettocomunista.org) fue la confirmación de todas las razones que nos llevaron a la ruptura. La candidatura de Ferrando, justamente, nació – y después es liquidada - bajo el signo de la ambigüedad en un punto central: la seguridad de que él habría votado la confianza al gobierno Prodi como garantía para la candidatura. En cada entrevista, en cada declaración, Ferrando siempre respondió evadiéndose, atrincherándose detrás de vergonzosas fórmulas y no aclarando la duda sobre la disciplina parlamentaria, una vez que hubiese asumido, sobre el voto de confianza.
Lo paradojal y grotesco fue que, a pesar de haber perdido la candidatura y ser liberado del vínculo de la disciplina, él ha hecho de todos modos candidatear 8 de los suyos en las listas del PRC llamando a votar a la Unione y por Prodi, asegurando el compromiso militante de su organización en la campaña electoral. Es más, oponiéndose abiertamente a nuestro llamado a no votar las listas del PRC para no dar ningún apoyo, ni electoral ni político, al gobierno de la Unione.

¿Y que hará Ferrando?

La línea característica del grupo de Ferrando no está dada por la voluntad de refundar una fuerza revolucionaria, sino que está encerrada en la propensión al liderismo carismático en una estructura hiper centralista con una base acrítica para aplaudir. Ni cuando tuvo la candidatura, ni durante su breve fase, ni en la etapa signada por el intento de conservarla, ni, finalmente, durante el intento de recuperarla, en ninguno de estos momentos la actividad política de los militantes de Ferrando se desplegó en el desarrollo de la construcción de la estructura y de un sólido tejido de cuadros, sino que, al contrario, estuvo exclusivamente centrada sobre la candidatura misma, que representó el único y absorbente objetivo, a costa de todo el resto.
El camino que después Ferrando delineó en ocasión del debate sobre el voto en PRC es absolutamente contradictorio: por un lado, busca en vano promover una discusión en el partido sobre las perspectivas de Refundación después del ingreso al gobierno; por otro lado, defiende de hecho la posición actual del PRC tomando distancia de nuestra escisión y reivindicando su misma permanencia en PRC contra las interpretaciones periodísticas que conjeturan para él una ruptura con ese partido.
Aún así, dentro o fuera de Refundación, no cambian los términos que caracterizan su grupo: que, independientemente de su futuro reposicionamiento, era y quedará una organización centrista. Sea por la ecléctica composición política de su cuerpo militante en el cual convive todo y el contrario de todo, con distintas posiciones absolutamente enfrentadas y cada una con propuestas distintas en el terreno del trabajo inmediato, sobre la perspectiva táctica y estratégica y de los grupos dirigentes.
Todas éstas son consecuencias de una impostura de tipo caudillista que nosotros combatimos hasta la ruptura.


Entrevista para Alternativa Socialista Traducción: Fabio Marucci
 


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