| ...Con
ganas de seguir peleandos
Quizá
esta frase no alcance para describir en
su totalidad lo que fue el PST para nosotros.
Pero es la que mejor describe el espíritu
con el que se hizo el homenaje a los compañeros.
Con esa profunda convicción, Mario
Doglio, dirigente de la regional La Plata
del PST y uno de los panelistas, cerró
su intervención en la presentación
de “Rastros en el silencio”
en Córdoba.
Antes, Orlando Matolini, fundador de la
regional Córdoba del PST describió
los trazos gruesos de la intervención
y principios del partido: “la lucha
contra la burocracia sindical, por la democracia
obrera...la búsqueda de la independencia
de clase. Por eso luchaba el PST”,
nos decía en uno de los pasajes.
Las 130 personas que estuvieron presentes
también escucharon a Carlos Carcione,
de la dirección del MST, explicar
los objetivos tras los cuales se comenzó
a recorrer el camino. “un aporte a
la memoria completa, entera...es una deuda
que teníamos como corriente”;
“no nos sentimos los dueños
del libro, es un trabajo conjunto con compañeros
que no son de nuestra organización”,
comentaba. También fue parte del
panel Miguel Novero, de nuestra regional,
uno de los que comenzó con la idea
de este trabajo y formó parte del
equipo que trabajó arduamente para
su edición y publicación.
Hubo intervenciones muy emotivas de viejos
compañeros, que resaltaron la permanente
ligazón del PST a la clase obrera.
También intervino Luis Bazán,
saludando el aporte del libro y llamando
a las demás corrientes que participaron
de aquella etapa a escribir “para
poder encarar la discusión sobre
los ´70, que nos debemos y nos serviría
para sacar conclusiones cobre cómo
actuar en el presente”.
El auditorio, con alto componente juvenil,
siguió con mucha atención
las exposiciones, podría decirse
que absorbiendo cada palabra, cada anécdota;
como si estuviera recibiendo algo esperado
por largo tiempo.
El saberse parte de una historia, de algo
que empezó mucho antes que nosotros;
que hubo sacrificios enormes para construir
lo que estamos haciendo; que la más
despiadada represión no pudo con
la moral revolucionaria, que hoy seguimos
de pie; piezas de un rompecabezas que se
empieza a armar, que ayuda a entender, a
reafirmar lo que uno es, a empezar todos
los días de nuevo. Son esas cosas
que nos hacen estar contentos de haber nacido,
y nos obligan, peleando con todas las fuerzas,
a honrar la vida.
Eso, justamente eso, hicieron nuestros compañeros
del PST.
Por eso siempre serán gloriosos.
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