| “Le
vamos a parar la mano al rector de K”
En
medio de una situación de crisis
global de la universidad argentina, en la
Patagonia los trabajadores y el estudiantado
estamos enfrentando otro atropello del kirchnerismo.
La unidad de la comunidad universitaria
en la movilización le está
frenando la mano al rector Jorge Gil, que
quiere ajustar el salario de los trabajadores.
Ante la crisis que sufre la universidad
hay dos caminos: recortar para seguir con
el vaciamiento de años; o enfrentar
la causa de fondo del problema que es el
presupuesto que no alcanza. El propio rector
kirchnerista ha reconocido que con las partidas
asignadas para el 2006 no llega a fin de
año con los compromisos asumidos
en materia de salarios y becas para estudiantes.
Pero como en cada medida de la actual gestión
queda en evidencia el modelo de universidad
defendido por el Frente para la Victoria
para la educación superior, la legítima
demanda de los estudiantes por más
becas fue respondida por el rector a la
manera del menemismo en los 90 o De la Rúa
con la Alianza: recortar salarios y ajustar,
para dividir a trabajadores de estudiantes
y no enfrentar al gobierno nacional reclamando
más presupuesto.
La comunidad universitaria respondió
de forma unitaria
La maniobra no logró imponerse. Rápidamente
los trabajadores definimos una estrategia
que logramos ir construyendo en común
con los docentes y el estudiantado: la unidad
para plantear la necesidad de movilizarnos
por más presupuesto.
Así impulsado por decisión
de los trabajadores de defender su salario
y a la vez, sin entrar en el juego divisionista
del rectorado, haciendo propia la demanda
de más becas y otras reclamos estudiantiles,
conseguimos en asambleas y reuniones interclaustros
el compromiso del rector de retroceder en
la resolución de recortar salarios
en el próxima reunión de consejo.
Como únicamente confiamos en la unidad
y la movilización nos vamos a convocar
ese día, para garantizar que se cumpla
el compromiso arrancado y exigir de conjunto
más presupuesto de forma inmediata.
Podemos decir que dimos un paso importante
y le paramos la mano al rector. Ahora nos
debemos el debate de cómo seguimos
fortaleciendo la pelea por más recursos
para nuestra universidad.
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