| Toma
en el Nacional Buenos Aires:
un triunfo histórico
Luego
de 6 días de tomar el Colegio Nacional
Buenos Aires, en respuesta a una política
de persecución por parte del rector
Sanguinetti, los estudiantes lograron tirar
abajo la resolución 463, que impedía
las tomas y las asambleas sin autorización.
Logrando así demostrar una vez más
que cuando los estudiantes peleamos por
lo que nos corresponde y nos organizamos
de manera democrática no hay manera
de acallar nuestros reclamos. Por eso AS
entrevisto a Julieta, presidenta del Centro
de Estudiantes y a Lautaro, para que nos
cuenten esta lucha.
¿Cómo arranca el conflicto?
Julieta: desde principio
de año comenzamos con la campaña
contra la resolución 463 que prohíbe
las tomas y restringe el derecho a convocar
asamblea. Nos empezamos a preguntar y a
cuestionar la resolución con el tema
de las tomas que hizo la FUBA por la Asamblea
Universitaria. Desde el Cuerpo de Delegados
comienza este cuestionamiento, y empezamos
a investigar la resolución, luego
pegamos la resolución por todas partes,
pedimos reuniones, etc. Hace un mes hicimos
una asamblea donde no quisimos centrar todo
en la resolución porque creíamos
era un punto más del autoritarismo
dentro del colegio, como la cantidad de
alumnos que se quedaban libres por año
en el mejor colegio de Latinoamérica
y se empezaron a notar muchas cosas como
es esto de los Consejos de Convivencia para
que empezaran a funcionar y para que los
estudiantes tengamos voz y voto. Pero la
gota que rebalsó el vaso, fue un
discurso que hace el vicerrector de la tarde
Siperman, en 5º 10 por la sanción
que se le quería imponer a un compañero,
diciendo cosas como «acá hay
un grupo selecto de bad boys», o «nadie
se responsabiliza de nada y los vamos a
responsabilizar nosotros». En esta
división arrancaron 34 alumnos y
hoy hay 17.
¿Cómo se organizaron
esta vez?
Lautaro: Básicamente
organizamos una comisión de seguridad,
aunque al principio costó, luego
que se fue sumando más gente y se
hizo más fácil evitando que
se entrara a los distintos gabinetes y que
no se rompiera nada. Otro tema fue el alcohol
y las drogas, era algo que los medios iban
a reflejar y nos quitaba puntos a la hora
de reclamar nuestros derechos. Se controlaba
quién entraba y quién salía.
Julieta: Más allá
de la comisión de seguridad y de
limpieza, algo que me parece básico
es que en los pibes se creó un clima
increíble. En un momento todos estábamos
limpiando, nos cuidamos entre todos de que
nadie la bardee, no hubo situaciones de
conflicto. Teníamos mucha conciencia
de lo que hacíamos y por qué
luchábamos.
¿Cómo sigue el acuerdo
firmado, teniendo en cuenta que ganaron
y además renunció Siperman?
Lautaro: Para mí
es apresurado decir que ganamos todo. Logramos
abrir la negociación. Es un triunfo
que se sienten a negociar, porque ni siquiera
estaban dispuestos a eso. Hay que ver cómo
se imple-menta y que no nos quieran dar
vuelta las cosas. Después queda lo
del Estatuto del Centro y el tema de la
venta del Campo de deportes.
Julieta: El mejor triunfo
es lo que se creó en la gente, y
que ojalá no quede en una toma de
6 días, sino algo que empiece a cambiar,
que pertenecer al Centro de Estudiantes
es una herramienta. Porque la mesa directiva
no hubiese logrado nada si todos los compañeros
no hubiesen estado ahí.
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