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Ni Kirchner ni la oposición tradicional son salida

Poner en pie una Nueva Izquierda

La inauguración, en Mar del Plata, de un hotel cinco estrellas regenteado por Hugo Moyano y supuestamente “perteneciente a los camioneros”, fue el escenario que eligió el viernes 25 el presidente Kirchner para continuar haciendo campaña electoral, seduciendo a los radicales K. Con una cena de salmón ahumado y champaña, Moyano agasajó al hombre que lo está ayudando con subsidios y prebendas a intentar controlar al movimiento obrero desde la cúpula de la CGT. Los radicales de Alfonsín eligieron Rosario para mostrarse fuertes cuando lo que se pudo ver en realidad es el desmembramiento del partido centenario, que busca ocupar el segundo lugar en una fórmula con Lavagna. Mientras que por su parte el ex ministro de Duhalde y Kirchner, cantó la marcha peronista en El General. Y siguiendo la ronda de campaña electoral, Macri, López Murphy y Sobisch tientan a Blumberg como antes lo había tentado el propio Kirchner. Es electoral también la marcha del padre de Axel.

Mientras tanto, durante el fin de semana anterior se realizó el 5º Congreso del MST. Fueron cuatro días de muchas actividades e intenso debate que arrancaron con un Acto de apertura con presencias de lujo como la de los luchadores revolucionarios venezolanos de la UNT, Orlando Chirino, Stalin Pérez Borges y Gonzalo Gómez. La diputada nacional del P-Sol de Brasil Luciana Genro, dirigentes bolivianos de El Alto como Carlos Rojas, y miembros de la colectividad palestina y del Líbano y la compañera Patricia Walsh. A todos ellos les dio la bienvenida nuestra compañera Vilma Ripoll.

Los días siguientes continuaron los debates. Quizás una de las conclusiones más importantes de ellos fue la necesidad de poner en pie una Nueva Izquierda. Que rompa con las prácticas sectarias y el oportunismo. Una izquierda que se construya en las luchas y en las peleas políticas, al tiempo que busca consecuentemente la unidad. Que sea parte fundamental y al mismo tiempo ayude al desarrollo de una nueva dirección obrera clasista, en ese sentido se reivindicó la experiencia del MIC y se asumió el compromiso de ayudar a desarrollarlo. Que avance en pasos unitarios ayudando a superar la dispersión de los luchadores, las fuerzas populares y de izquierda ayudando al reagrupa-miento de los sectores que tienen voluntad unitaria. Al mismo tiempo que se desarrolla el propio partido, la Juventud Socialista y el “Teresa Vive”.
Ese congreso también hizo una propuesta para las próximas elecciones. Que toda la izquierda, ya sea política, social o incluso personalidades independientes, presente una fórmula única y para ello se lanzó la precandidatura presidencial de Patricia Walsh. También resolvió desarrollar la campaña por un millón de firmas por la nacionalización del petróleo, el gas y los hidrocarburos y enfrentar la ley de educación de Kirchner, entre muchas otras campañas e iniciativas a desarrollar.

Mientras tanto la vieja política de los punteros y los corruptos, de los dirigentes sindicales que se hacen empresarios, no deja de buscar su recuperación. Y Kirchner quiere a toda costa aparecer como nuevo, pero alcanza apenas con revisar en los antecedentes de sus aliados, o bucear un poco en su historia como gobernador de Santa Cruz y salta a la vista que de nuevo tiene poco. Así el elenco estable de los últimos 24 años se repite con algunas innovaciones. Alfonsín, el Senador Menem, la Senadora Duhalde, los gobernadores como De la Sota o Sobisch. O aquellos que rompieron con alguno de los viejos partidos como Carrió no logran construir una oposición consecuente. Porque las necesidades fundamentales del pueblo trabajador no son contempladas en sus propuestas. Ya está probado que para la inseguridad no sirve la mano dura. Es un hecho que los crímenes no bajaron con las leyes Blumberg apoyadas por todos los partidos tradicionales incluidos los legisladores que le responden a Kirchner. El dinero del superávit es destinado a subsidiar multinacionales o grandes empresarios locales que ganan fortunas sin arriesgar un centavo. Mientras los salarios no logran recuperar los niveles previos a la devaluación. Por todo esto hace falta una verdadera oposición. Una oposición en las luchas, consecuente, clasista, luchadora y una oposición política. Las propuestas para solucionar esas necesidades de los trabajadores y el pueblo son las de la izquierda. Pero con las propuestas no alcanza, hay que cambiar la cultura del sectarismo y del oportunismo, y poner en pie una nueva cultura de izquierda, una nueva izquierda.

 

 


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