| ¿Por
qué nos ataca El Socialista?
En el día de ayer, martes 12 de setiembre,
los compañeros que editan el periódico
El Socialista comenzaron a repartir un boletín
donde acusan fraccionalmente a nuestro partido
de romper acuerdos y sin aviso previo hacer
una presentación sobre nuestra legalidad
ante la justicia electoral de Córdoba.
En un supuesto intento por demostrar lo
que denuncian también publican un
Acta del mes de abril. Lo que los compañeros
no hacen es publicar todos los documen-tos
que fueron elaborados desde ese momento
hasta la fecha(1). No lo hacen porque estos
demuestran que son ellos los que vienen
violen-tando los acuerdos existentes y porque
desnudan que nunca intentaron buscar salidas
para superar lealmente las dificultades
que se nos fueron presentando.
En realidad detrás de este accionar
se esconde una concepción política,
similar a la de otros grupos que para justificar
su existencia necesitan permanentemente
atacar al resto de la izquierda, perdiendo
así de vista que los enemigos de
los trabajadores y el pueblo están
en la vereda de enfrente. Son los patrones,
la burocracia, el gobierno, el imperialismo
y sus aliados, no la izquierda y los luchadores,
independientemente del grado de acuerdos
o diferencias políticas que podamos
tener entre nosotros.
Una concepción
sectaria que necesita ser superada
Los compañeros de El Socialista son
un grupo minoritario que decidió
separarse de nuestra organización
hace más de 14 meses, después
de un largo debate interno donde se expresaron
importantes diferencias políticas.
Sin embargo esto no es lo que explica por
qué se retiraron de nuestro partido.
La razón de fondo fue que no aceptaron
convivir con sus diferencias en un mismo
partido con nosotros. Al ser una minoría
decidieron irse antes de que se realizara
nuestro Congreso para no verse atados a
sus resoluciones, pero si hubieran sido
mayoría tal vez nos hubieran terminado
proponiendo que nos fuéramos nosotros.
Ya que en el fondo tienen esta concepción
a la que hemos hecho referencia, que los
lleva a creer que sólo es posible
convivir con otros si todos piensan igual
que ellos en cada uno de los temas que la
realidad impone debatir. Creando una lógica
de enfrentamientos con el que piensa distinto
que lejos de detenerse siempre termina agudizándose,
ya que el que piensa de otro modo es considerado
un reformista, un revisionista o incluso
un contrarrevolucionario, al que se justifica
atacar como si fuese un enemigo, por más
que sea un compañero con el que se
ha construido la misma organización
durante años.
Esta concepción sectaria que conlleva
creerse dueño de la verdad y con
la autoridad para denostar al otro, pese
a no poder demostrar ningún logro
importante y si muchos errores garrafales,
es un problema que no afecta solo a los
compañeros. Muchos grupos tienen
la misma lógica de pensamiento. Nosotros
mismos la teníamos hasta hace muy
pocos años. Cambiarla, como estamos
intentando hacer nosotros y muchos otros
compañeros, no solo es una necesidad,
sino una de las claves para superar la crisis
de la izquierda y crear las condiciones
para construir un nuevo proyecto con posibilidades
de empalmar con el movimiento de masas y
disputar en algún momento el poder.
Cómo
han sido los hechos
No es el objetivo de esta nota detallar
todas las medidas que hemos venido implementando
en los últimos años para que
los compañeros, al ser una minoría
en nuestro partido, tuvieran todas las garantías
para desarrollar sus posiciones y hacer
la experiencia práctica con las mismas.
Sí nos queremos detener en lo que
hicimos una vez que los compañeros
tomaron la decisión de separarse
de nuestra organización. Porque esto
está relacionado con el debate que
introducen los compañeros con su
boletín.
En el mes de abril hicimos un acuerdo financiero,
de legalidad y sobre muchos otros temas,
que por nuestra parte cumplimos al pie de
la letra. El primer inconveniente lo tuvimos
cuando los compañeros comenzaron
a poner excusas para no entregarnos el dinero
proveniente de la dieta de nuestro parlamentario
de Córdoba. Casualmente esto sucedió
luego que nosotros ya les habíamos
entregado todo el dinero del año
2006 que nos habíamos comprometido
(2). El segundo problema surge cuando los
compañeros iniciaron sus tramites
de legalidad con el nombre de MSyT y la
justicia, no nosotros, nos informa que esto
impediría en varios distritos que
nosotros legalizáramos nuestro partido,
el MST, ya que donde existía uno
no podía existir el otro (3). Esto
motivó que les enviáramos
una primera carta el día 29 de Mayo
y que realizáramos una reunión
donde los compañeros se comprometieron
a solucionar los dos problemas (4). Algo
que nunca sucedió, provocándonos
muchos problemas financieros y en el terreno
de nuestra legalidad. Todo esto está
documentado (5), junto a otros materiales
con propuestas de encaminamiento para que
nadie saliera perjudicado, ni los compañeros
ni nosotros, el último fechado el
domingo 10 de setiembre (6), que fue entregado
en mano a la dirección de El Socialista.
El ataque de los compañeros, que
se suma a múltiples actitudes similares
que desde hace ya mucho tiempo venimos padeciendo
en distintos lugares de militancia donde
confluimos, son las únicas respuesta
que venimos recibiendo. Aunque seguiremos
haciendo esfuerzos por no responder de la
misma manera y llamando a reflexionar a
los compañeros, estamos convencidos
que nuestro mejor aporte para terminar de
una vez y para siempre con estas practicas,
será la colaboración para
poner en pie un nuevo proyecto de izquierda,
que solo será posible si batallamos
con fuerza para cambiar la lógica
que nos ha impregnado todos estos años.
Lógica que solo derrotaremos cuando
impere una nueva cultura de izquierda, no
sectaria, no dogmática, no autoproclamatoria,
donde nos acostumbremos a respetar igual
o más todavía al que piense
distinto a nosotros.
(1,2,3,4,5,6) Ver recuadro en nuestra página
web (www.mst.org.ar): Los documentos que
El Socialista no publicó
Comité
Ejecutivo del MST
Ver
notas
Los
documentos que El Socialista no publicó
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