| Avancemos
en la construcción de un nuevo centro,
democrático, participativo, en acción
Ya han pasado varios
años desde que distintas agrupaciones
de izquierda e independientes arrancamos
centros de estudiantes y federaciones de
manos de la Franja Morada. En este tiempo
hemos logrado volver a poner las organizaciones
del movimiento estudiantil a la cabeza de
la movilización en defensa de la
educación pública y gratuita,
enfrentando los planes educativos de los
gobiernos. Al mismo tiempo, hemos recuperado
una tradición del movimiento estudiantil
del mundo, que en Argentina arrancó
en las calles de Córdoba en 1918:
la unidad entre estudiantes y trabajadores,
interrumpida primero por el fubismo gorila
y golpista que acompañó a
la Libertadora y luego por la Franja Morada.
En este marco es que creemos que es necesario
abrir un debate en torno a los diferentes
espacios que hemos recuperado, en el sentido
de ver como podemos profundizar su transformación..
Partimos para este debate de la confirmación
de que no alcanza con que los centros y
las federaciones tengan una dirección
de izquierda para que cambie el carácter
de los mismos. Esto necesariamente nos lleva
a concebir la recuperación de los
organismos del movimiento estudiantil como
parte de un proceso de movilización,
organización y construcción
del movimiento estudiantil y no como un
fin en si mismo. Partiendo de la necesaria
apertura de las organizaciones para que
sean verdaderamente abiertos, participativos
y representativos de los estudiantes.
El caso de
Sociales de la UBA
En esta facultad la Juventud Socialista
del MST hemos decidido, hace ya unos meses,
apartarnos del frente que conduce el centro
de estudiantes, Oktubre, conformado por
el Partido Obrero, el PTS, El Viejo Topo,
El Socialista, la 29 de Mayo del MEL y el
MAS. Originalmente progresivo en la lucha
frente las conducciones burocráticas
y ajenas a los intereses del movimiento
estudiantil, este frente se ha convertido
en un sello burocrático. Al privilegiar
la delimitación sobre los puntos
de unidad, son incapaces de actuar con campañas
unificadas, lo cual no solo debilita la
lucha, sino que desdibuja al Centro de Estudiantes,
lo burocratiza, vaciándolo de contenido
político. Es decir, en la medida
en que cada agrupación del frente
lleva adelante su propia política,
el Centro como tal no desarrolla política
alguna. Esta grave limitación esta
íntimamente relacionada a otra que
es aún superior; en la medida en
que el centro no desarrolla una política
propia, no puede convertirse en un polo
de atracción hacia el cual confluyan
y en el cual se organicen las nuevas camadas
de activistas que surgen permanentemente.
Es principalmente por esto que decimos que
Oktubre fracasó, ya que no ha logrado
crear mecanismos de participación
y organización del movimiento estudiantil,
dándose esta de manera dispersa por
fuera del centro.
Una concepción sectaria y burocrática
Lamentablemente, lejos de reflexionar de
manera crítica sobre las limitaciones
del frente, las agrupaciones que lo componen
han elevado a Oktubre a todo un paradigma.
Algunas incluso han elaborado toda una concepción
política sobre los organismos del
movimiento estudiantil. Según esta,
al ser el medio estudiantil policlasista,
los centros dirigidos por la izquierda simplemente
deben reflejar a la llamada “vanguardia
revolucionaria”. Nada tiene de raro
entonces que estas agrupaciones no superen
el aparatismo y el consignismo, ni se propongan
organizar ampliamente a partir del Centro
de Estudiantes. Creemos que esta concepción
es profundamente sectaria y burocrática.
Al mismo tiempo, esta concepción
política tiñe como reformista
a toda iniciativa que busque solucionar
problemas específicos que conciernan
al estudiantado, como demuestra, por ejemplo,
la general aversión hacia las discusiones
académicas.
Un nuevo centro,
democrático, participativo, en acción
Desde la Juventud Socialista del MST tenemos
una caracterización diferente. Entendemos
que los Centros y las Federaciones son organismos
gremiales y políticos del movimiento
estudiantil que deben representar al conjunto
del mismo. Esto se debe a que los estudiantes
en tanto gremio poseen una serie de intereses
en común más allá de
la orientación política que
tengan. Estos intereses los colocan, objetivamente,
en una posición antagónica
con respecto a los intereses de las camarillas
universitarias y del gobierno nacional que
apuntan a privatizar y arancelar la universidad.
Es por esto que defendemos la autonomía
de las organizaciones gremiales del movimiento
estudiantil con respecto al gobierno, ya
que sin independencia política, no
hay libertad de acción y por lo tanto
hipotecamos nuestras conquistas. Por esto
mismo es una tarea principal de las direcciones
combativas disputar la dirección
de estos organismos frente a las corrientes
que son correa de transmisión del
gobierno, como es el caso del FEU-Vallese
en nuestra facultad. Estas grandes tareas
tampoco las podemos lograr con una política
sectaria, ya que no solamente regalaríamos
(como regala Oktubre) a gran parte de la
masa estudiantil a estas conducciones, ya
que no encuentran respuestas a sus inquietudes
en la política del Centro, sino que
al mismo tiempo, esta política fracasa
a la hora de masificar la movilización,
un objetivo estratégico para cualquier
disputa política. Estas corrientes
sectarias, burocráticas y autoproclamatorias
no lograr comprender que es necesario partir
de la problemática cotidiana del
conjunto del estudiantado, llegando así
a los grandes problemas a partir de las
pequeñas cuestiones.
Por todo esto es que llamamos a poner en
pie un nuevo Centro de Estudiantes, que
parta de la independencia frente al gobierno
y se abra a la participación de los
estudiantes, convirtiéndose en un
espacio de organización de los mismos.
Abriendo los Centros de Estudiantes a la
participación y el desarrollo del
movimiento estudiantil, repensando los centros
como más que meras “presidencias”,
creando comisiones para los debates políticos,
académicos, gremiales, culturales,
sociales, de género y de sus inquietudes
particulares como estudiantes, jóvenes
y trabajadores de la Argentina de hoy. Para
lograr esto es fundamental abandonar el
puro consignismo, y empezar a dar respuesta
a las inquietudes cotidianas de nuestros
compañeros, para poder, a través
de la intervención política
cotidiana y la lucha reivindicativa, construir
un gran movimiento estudiantil, que es la
única garantía de que podamos
profundizar el proceso de transformación
de nuestra universidad que tiene como un
gran hito la recuperación de los
organismos estudiantiles, porque, como bien
dicen las leyes de la dialéctica,
todo lo que no avanza, se estanca y retrocede.
|