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somos Julio López
Jorge
Julio López tiene 76 años,
es albañil y miembro de la AEDD (Asociación
de Ex Detenidos Desaparecidos). Fue secuestrado
hace 30 años cuando militaba en la
unidad básica de su barrio en Los
Hornos. Según sus conocidos y familiares
es un hombre reservado que no suele hablar
mucho de su sufrimiento bajo la dictadura.
Sin embargo fue uno de los testigos claves
para la condena a perpetua y por genocidio
del asesino Etchecolatz. Su declaración
mostró a un hombre concentrado, de
memoria firme y modos amables. Describió
sin odio pero con convicción los
hechos que probaron una vez más,
por si hiciera falta, la responsabilidad
de chacal Etechecolatz en desapariciones,
torturas, asesinatos, etcéteras.
El ex comisario, mano derecha del Jefe de
la Bonaerense durante la dictadura, Camps,
amenazó, durante todo el juicio,
“ustedes se condenan” dijo.
El sábado siguiente a su declaración
en el Tribunal, Julio salió de su
casa y no volvió, hasta hoy martes
26 se setiembre esta desaparecido.
Son dos las hipótesis que transmiten
los medios de comunicación sobre
la desaparición de Julio López.
Desde el gobierno de Kirchner señalan
que se puede haber ocultado para preservarse,
que puede haber sufrido un desorden mental
por el stress que la causó declarar
en el juicio, siguiendo esta línea
de razonamiento el ministro Aníbal
Fernández armó un equipo de
psicólogos para investigar en el
caso. Pero de ser un secuestro, en los alrededores
de Kirchner dicen que es un ataque contra
su gobierno y la democracia en general.
Por su parte el Gobernador Solá y
su ministro de Seguridad Arslanian, levantan
con fuerza la hipótesis de que López
fue secuestrado por miembros de la policía
bonaerense como un mensaje para futuros
testigos en juicios que se vienen contra
otros genocidas. Esta última es la
posibilidad en la que más cree la
sociedad. Y la más verosimil, porque
la gran mayoría de los genocidas
siguen libres y gran parte de ellos ocupando
puestos de responsabilidad en las Fuerzas
de Seguridad.
Pero al margen de las hipótesis,
la desaparición de López pone
sobre la mesa un hecho incontrastable. Las
bases de la impunidad para los genocidas
de la última dictadura, sus cómplices
y los beneficiarios del terrorismo de estado
están intactas. Y esto es responsabilidad
directa de los todos los gobiernos "democráticos"
desde Alfonsín y sus Leyes de impunidad
hasta De La Rúa impidiendo la extradición
de Astiz pasando por los aberrantes indultos
de Menem. Pero Kirchner, que hace de los
derechos humanos un discurso permanente
tampoco no ha tomado medidas de fondo para
terminar con la impunidad. Más allá
de descolgar un cuadro de Videla o de abrazar
a las Madres o Abuelas de Plaza de Mayo
su discurso es solo eso: retorica electoral.
El cinismo llega al gobernador de Buenos
Aires quien afirma hoy que existen en la
bonaerense muchos funcionarios que actuaron
bajo la dictadura. Parece que se hubiera
enterado en estos días. No se enteró
que el mismo día en que iba a declarar
López aparecio un jóven asesinado
y tortura en la puerta de la intendencia
Platense. Ni Kirchner ni Solá tomaron
medida preventiva alguna para proteger a
los testigos. Es indudablemente responsabilidad
de ambos gobiernos la desaparición
de Julio, como es también su responsabilidad
que aparezca con Vida. Las fuerzas políticas
afines al kirchnerismo pretenden hacerlo
pasar como un atentado contra el presidente,
un "mensaje" dicen ahora.
No sirve de nada la preocupación
del presidente. Es responsabilidad de Kirchner
y de Solá la desaparción de
Julio, por eso son correctas la denuncia
de Eve de Bonafini que exige que se vaya
Solá y el ministro Fernández.
Pero además de exigirle al presidente
que ponga todos sus recursos para la inmediata
aparición con vida de Jorge Julio
López.
Garantizar la seguridad de los testigos
de estos casos, es asimismo un deber del
estado, no puede ser que Arlanian quiera
lavarse las manos diciendo que era López
era Testigo de un caso Federal y por lo
tanto se tenía que haber ocupado
de su seguridad el ministro del interior.
Por otra parte el desmantelamiento de toda
la cúpula de la policía bonaerense
y la baja deshonronsa y procesamiento penal
y cadena perpetúa por genocidio de
todos los miembros de la fuerzas de seguridad
que actuaron bajo la dictadura son medidas
imprescindibles para terminar con la impunidad.
Son falsas las afirmaciones de Solá
que son 60 los efectivos que provienen de
la época de la dictadura y las de
su ministro que afirma que son 100 y que
aunque hayan tenido veinte años también
torturaban. No hay “mano de obra desocupada”.
Es la bonaerense como fuerza la que está
involucrada en 7 de cada 10 casos de delitos
graves, los secuestros extorsivos como en
el caso de Axel Blumberg, los desarmaderos,
el narcotráfico, las detenciones
arbritarias de jóvenes, torturas
y gatillo fácil son parte de un menú
que incluye la presión a otros poderes
como el secuestro durante toda una mañana
del fiscal de La Plata, Dulauu Dumm. Para
estos casos rige el principio de inversión
de la carga de la prueba. Tienen que ser
considerados culpables hasta que demuestren
lo contrario. Junto con esto es un paso
la disolución de la SIDE.
Otra medida imprescindible es la nulidad
efectiva de los todos los indultos a los
genocidas. De la misma manera no se puede
dejar la investigación en manos de
los mismos poderes que apañan o son
cómplices de estos delincuentes.
Es necesaria la formación de una
comisión investigadora independiente,
conformada por familiares y organismos de
derechos humanos para que encuentre a Julio
e determine quienes fueron los responsables
de su desaparición.
No será Kirchner ni el gobernador
Solá quién avance en estas
medidas. Como siempre para lograr el castigo
a los genocidas es necesario mantener desarrollar
una gran movilización nacional. Desde
el MST llamamos a acompañar todas
las acciones que se están realizando
en la ciudad de La Plata y en todo el país.
Impulsar marchas, actos, escarches de manera
permanente. Y exigir una paro nacional activo
de ambas centrales sindicales por la aparición
de Julio López y por el conjunto
de medidas de fondo que señalamos
anteriormente. Tienen que seguir el ejemplo
del Suteba La Plata que convocó a
un paro de su seccional para el día
en que realizó la movilización.
La pelea por la memoria, la verdad y la
justicia esta en nuestras manos. Redoblemos
esfuerzos hasta terminar con la impunidad
y lograr el castigo a los genocidas de ayer
y de hoy y a todos sus cómplices.
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