| Debates
en la Bordó
A
Los compañeros del “El Socialista”
- grupo político del Pollo Sobrero-
publicaron en el Nº 46 de su periódico
un artículo polemizando con notas
que venimos editando en Alternativa Socialista.
Más allá de las afirmaciones
inexactas y tergiversaciones de la realidad
que utilizan para argumentar sus posiciones,
confirman una visión completamente
equivocada de cómo se desarrolla
una nueva dirección. Que reproduce
vicios del modelo burocrático que
dicen combatir.
¿Una “supuesta discusión
sobre la democracia sindical”?
Los compañeros ocultan la verdad.
No hay ninguna discusión “supuesta”.
Hay un debate real instalado en el activismo
y la base de la Bordó tanto en el
Sarmiento como en el Mitre, que se expresó
en dos claras posiciones. Una, la impulsada
por las comisiones de reclamos que integran
los ferroviarios de El Socialista: la lista
la debe confeccionar el cuerpo de delegados.
Otra, la que impulsaron decenas luchadores
y la agrupación Ferroviarios por
el Cambio: que se elijan los candidatos
en asambleas o consultas de la Bordó
por especialidad. A pesar de haber actuado
en todo momento para evitar que las asambleas
o consultas se hicieran, fueron varias las
especialidades donde se propusieron candidatos
con el aval de la base. Sin embargo, esta
voluntad fue completamente desconocida a
la hora de la confección de las listas.
(Ver testimonios en esta misma página).
Fieles a los estatutos antidemocráticos
Mientras luchamos por cambiar el estatuto
que obliga a la lista sábana, preseleccionar
a los candidatos eligiéndolos por
sector no sólo es posible sino necesario
para lograr listas representativas, fuertes
y verdaderamente unitarias. No es cierto,
como dice El Socialista, que las listas
se confeccionaron “con los mejores
activistas y representantes en consulta
en cada especialidad”. La lista se
armó siguiendo fielmente el espíritu
del estatuto antidemocrático de Pedraza.
Cuestión que El Socialista termina
defendiendo sin tapujos cuando dice que
de votarse “por especialidad podría
llevar a la ridiculez que los verdes pretendan
elegir a los bordó”. La realidad,
que es lo que vale, es que en consultas
y asambleas la base bordó reclamó
elegir sus candidatos, y los compañeros
la desoyeron, armando burocráticamente
las listas, las cuales resultan debilitadas
para enfrentar a la Verde, al excluirse
a compañeros representativos e incluso
a especialidades enteras.
¿Las
opiniones diferentes dividen?
Los compañeros encubren este accionar
equivocado, con un viejo argumento: se trataría
de “grupo minoritario” que “desde
hace años intenta dividir a los cuerpos
de delegados”. La realidad es que
no aceptan opiniones diferentes y quieren
cuerpos de delegados monolíticos,
donde se le imponga a la base la línea
consensuada en los mismos. Cuando la Bordó
se fundó para defender el método
opuesto: llevar a los cuerpos de delegados
el mandato de las asambleas por especialidad
y combatiendo el método del pensamiento
único típico de la burocracia.
Lamentablemente, este método se fue
dejando de lado. Lo cual debilita la unidad
de los ferroviarios y la pelea contra la
patronal y la verde.
Sin democracia
sindical, peligran las conquistas logradas
Esta discusión no es abstracta. Impulsar
la genuina democracia sindical, que los
delegados se deban a la base y no a los
“cuerpos orgánicos”,
es la única garantía para
impulsar la pelea para mantener lo logrado
y conseguir nuevas conquistas.
Efectivamente, como dice El Socialista,
“arrancarle un cuerpo de delegados
a la burocracia es un gran avance”.
Pero, a condición de la política
que se aplica, se puede seguir avanzando
o se puede retroceder. Porque las presiones
de la patronal y de la propia burocracia
que quieren recuperar terreno, son permanentes
y la única garantía de combatirlas,
es desarrollando la más plena democracia
sindical. Apelando a la base permanentemente,
para cualquier decisión, desde la
oportunidad y el tipo de medida de lucha,
hasta para confeccionar una lista sindical.
Y colocando esos cuerpos de delegados al
servicio de la pelea por una nueva dirección
combativa y democrática. Si se reproducen
los vicios del viejo modelo sindical burocrático,
los organismos recuperados se vacían
de contenido y se le facilita el terreno
a la burocracia para volver a la carga.
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