|
"La escuela pública hace asistencialismo"
Mary
Garrido es directora de la escuela Carlos
de Alvear, de la Villa San Damián,
en Rawson, San Juan. Delegada y dirigente
de Alternativa Docente, nos da su opinión
sobre la situación de la educación
pública.
La tarea docente,
en su gran mayoría, la desempeñamos
mujeres. Quizás por eso siempre fue
mal remunerada y nuestro salario apenas
supera la línea de pobreza. Por ser
a menudo único sostén del
hogar, sufrimos doble explotación:
trabajamos -si podemos- en dos y tres cargos,
y a eso se le suma el trabajo del hogar,
no remunerado. Carecemos de un salario nacional
unificado, que cubra la canasta familiar,
y de total falta de capacitación.
El contexto social que mantiene en la pobreza
y la marginalidad a casi media población
origina múltiples conflictos que
recaen sobre la escuela pública.
La infraestructura se cae a pedazos. Falta
personal de apoyo y gabinetes. Los docentes
afrontamos los más diversos problemas:
hacemos de madre, asistente social, enfermera,
psicóloga y a veces hasta somos víctimas
de la violencia de nuestros alumnos.
La política educativa de los sucesivos
gobiernos, ahora con Kirchner en el país
y Gioja en San Juan, transformaron las escuelas
en un lugar de contención social.
Además de la tarea pedagógica,
ocupamos la mitad del tiempo con el asistencialismo,
la copa de leche o el almuerzo. Esto desnaturaliza
el proceso educativo como formación
integral, hecho que pretende legitimar la
nueva Ley de Educación nacional que
avala la burocracia de CTERA.
Vemos con dolor niños que se duermen
o se descomponen de hambre; que repiten
una y otra vez los primeros grados por no
llegar al rendimiento intelectual que les
permita aprender. Las familias de nuestros
alumnos tienen cinco hijos promedio y su
alimentación es deficiente. Una vez,
a causa de un simple golpe, un alumno se
quebró el brazo. El profesor de educación
física me comentaba: “Hago
los mismos ejercicios en Saint Paul -la
escuela privada más cara de San Juan-
y los niños retozan, se levantan
y siguen como si nada. Aquí se caen
y se quiebran...”
Por todo esto, defender la escuela pública,
defender nuestra dignidad como docentes,
requiere no sólo lograr una nueva
dirección sindical sino también
luchar por cambios sociales y políticos
de fondo.
|