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"Una fuerza interior me impulsa a luchar"
Marta
trabaja como enfermera en el Hospital Centro
de Salud de San Miguel de Tucumán
hace 24 años. Recibida como profesional
dos años atrás, está
terminando la licenciatura. Con 50 años,
tres hijas y un nieto, es una firme luchadora
por el hospital público y por una
nueva conducción en ATSA.
¿Qué
características tiene el trabajo
de enfermera?
Es una profesión
mayoritariamente femenina, con salarios
bajos, alta carga horaria y doble empleo.
Es que los sueldos son miserables y muchas
somos sostén de familia. Hay un alto
estrés emocional y desvirtuación
de la tarea, que nos quita tiempo a nuestra
función fundamental: la atención
del paciente. Hacemos de todo...
La enfermera tiene un potencial muy grande.
Pero debido a la formación verticalista
que tiene la estructura sanitaria y social
actual, le cuesta valorarse como protagonista
del equipo de trabajo de salud, para luchar
por su espacio, sus derechos, su dignidad,
siendo que nuestra profesión vale
tanto como la del médico o el abogado.
¿Cómo hacés
para congeniar los roles de trabajadora,
madre, militante..?
Es muy difícil, pero no imposible.
Hay que ponerle fuerza y voluntad. Tropezás
muchas veces y eso mismo te ayuda a crecer.
Mi trabajo es lo fundamental que tengo en
la vida. Trabajé siempre y eso se
lo trasmito a mis hijas: que si yo puedo,
ellas me tienen que superar. Vivo el presente
y como todo ser humano tengo mis altibajos,
pero una fuerza interior me impulsa a luchar
por los derechos del trabajador y contra
las políticas corruptas de dirigentes
burócratas que entregaron nuestras
conquistas a los gobiernos de turno.
Mi sueño es cambiar de manera profunda
las condiciones laborales, en especial de
enfermería. Luchando para que cada
día se adquieran más conocimientos,
nuestra tarea sea más independiente
y reconocida, y no esté sujeta a
la ‘obediencia debida’ que nos
impone la sumisión y el temor a hacer
reclamos. Ese es mi sueño y también
mi compromiso.
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