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Para pensar y debatir sobre los Encuentros

Es hora de iniciar un cambio

El XXI Encuentro de Mujeres mostró algunas contradicciones que merecen mayor debate. Cuando el año pasado en Mar del Plata se eligió como próxima sede Jujuy, fue justamente por solidaridad con Romina Tejerina y para fortalecer la lucha por su libertad. Pese a eso, el discurso de apertura de este Encuentro no hizo suyo este reclamo explícito. Y la Comisión Organizadora no convocó al acto frente al penal donde Romina sigue detenida.
A su vez la marcha final, que por casi tres horas atravesó todo el pequeño centro de la capital jujeña, no pasó ante la Catedral ni la Casa de Gobierno... precisamente los símbolos de los mayores enemigos de los derechos de las mujeres. Ese recorrido lo decidió la Comisión Organizadora y fue secreto hasta el mismo comienzo de la marcha. Y la despenali-zación del aborto -exigencia mayoritaria en todos los Encuentros y también en éste- tampoco se priorizó como un eje central.
Es evidente que hubo algún acuerdo previo entre la Comisión -donde tienen peso decisivo la CTA y el PCR- y el obispo y la gobernación. Como dijeron las Católicas por el Derecho a Decidir, “las organizadoras negociaron con el obispado local y con el gobierno; por esa razón la marcha reivindicativa no pasó, en su recorrido original, por ningún edificio público y por ningún templo católico” (suplemento Las 12, 20/10).
Si lo de Romina es preocupante, más grave es la cuestión del aborto. Y por eso queremos llamar a la reflexión a todas las compañeras independientes y a todas las organizaciones populares que participan de los Encuentros de Mujeres.
Desde hace 20 años, el Encuentro ha jugado un rol muy progresivo en la lucha por nuestros derechos. Y lo sigue siendo, como espacio de debate abierto, amplio, de socialización de vivencias y experiencias, de aprendizaje y politización para miles y miles de mujeres de todo el país, y a la vez para instalar y difundir los reclamos de género. Desde el MST lo valoramos así.
Sin embargo, la aceptación popular del derecho al aborto creció notoriamente este año. Todas lo hemos comprobado. En ese sentido, estamos ante el riesgo de que el Encuentro siga exactamente igual que dos décadas atrás y no aporte a lo nuevo que la situación reclama: una herramienta de coordinación nacional para impulsar esa lucha u otras que plantee la realidad. Ante una realidad social que avanza y abre mejores condiciones, permanecer siempre igual significa no estar a la altura de las necesidades y es, de hecho, un retroceso.
Por eso no compartimos la postura del PCR-CCC-CEPA, que con el argumento de “aprovechar las contradicciones dentro de la iglesia y del kirchnerismo” elude estos problemas y sigue defendiendo “las pautas forjadas hace 20 años” y “el entrañable ‘espíritu’ del Encuentro” (hoy Nº 1138, 18/10). Similar responsabilidad tuvo la CTA jujeña, cuya agrupación Tupac Amaru dirige Milagros Salas. Ya en Buenos Aires, en la marcha del 28 de setiembre, vimos las limitaciones que impusieron los sectores pro-gobierno que integran la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto.
Tampoco vemos que la salida sean las actitudes rupturistas, como tienen el PTS y otros grupos. Ni la irrealidad en la que cae el PO, que dice haber “cumplido un papel político que ninguna otra organización estaba dispuesta a cumplir y que había cambiado el contenido al Encuentro, frustrando los objetivos de las organizaciones cooptadas por el gobierno” (PO Nº 968, 22/10).
A nuestro modo de ver, es preciso abordar entre todas la respuesta a este desafío. Una posibilidad, por ejemplo, como parte del propio Encuentro y sin romperlo, sería abrir alguna instancia de carácter resolutivo o de coordinación para decidir planes de acción concretos de todas las que coincidamos en impulsar la pelea por el derecho al aborto. Quizás la solución sea ésa u otra. Pero si no se avanza, se corre el riesgo de terminar cediendo ante el doble discurso del gobierno de Kirchner y, por esa vía, a la cúpula de la Iglesia.
Mientras seguimos adelante con la lucha, como ahora el 25 de Noviembre y luego el 8 de Marzo, fraternalmente invitamos a todas las compañeras a pensar sobre estas propuestas en vistas al XXII Encuentro del 2007 en Córdoba. Abrimos el debate, convencidas de que es hora de iniciar un cambio.

Lita Alberstein

Ver notas

Patricia Walsh, en el XXI Encuentro de Mujeres "Debemos sostener la lucha todo el año"

Una participación exitosa

Mi experiencia con las compañeras del MST

 

 

 


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