| Mi
experiencia con las compañeras del
MST
En el Encuentro tuve la oportunidad de hablar
con mujeres de todo el país de los
problemas que sufrimos las mujeres globalmente
y de cómo respondemos con la lucha.
Yo fui al taller de Lesbianismo, donde discutimos
las formas de discriminación contra
la población lesbiana, gay y otros
que rompen con los roles tradicionales de
género. La ideología sexista,
que dice que por su sexo biológico
las mujeres deben cumplir las responsabilidades
domésticas y no participar en política
y en la vida pública, es vergonzosa.
Igualmente errónea es la idea de
que se obligue a elegir amantes solamente
del otro sexo. Aquellos que no se conforman,
son castigados.
Acá en la Argentina, en mi país
- los EEUU - y en casi todo el mundo, las
parejas gays y lesbianas no tienen los mismos
derechos civiles que las parejas hetero
sexuales: no se pueden casar, no pueden
adoptar y no pueden recibir los mismos derechos
y beneficios de “la familia”.
La falta de igualdad legal sirve para justificar
otras formas de discriminación aun
más graves que forman parte de la
realidad de la población gay en todo
el mundo, especialmente los de la clase
obrera: en algunos casos le son rechazados
los servicios de salud y otros servicios
civiles y son echados del trabajo. La violencia,
los abusos sexuales y asesinatos contra
esas personas siguen, y sin solución
por parte de los gobiernos capitalistas.
Es una cuestión importante de derechos
humanos, los cuales ni Kirchner ni, obviamente,
Bush logran asegurar.
Estoy muy contenta por haber compartido
esa y otras discusiones como la del aborto
con las compañeras del Encuentro.
Sobre todo, fue importante compartir la
experiencia con las compañeras del
MST porque juntas luchamos por la verdadera
liberación de las mujeres y de todos
los oprimidos: por una sociedad socialista.
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