| "Debemos
sostener la lucha todo el año"
La
gran distancia y la coincidencia con el
Día de la Madre restaron presencia
al XXI Encuentro Nacional de Mujeres, realizado
del 14 al 16 de octubre en Jujuy. Aún
así, tras largas horas de viaje,
participaron más de 10.000 mujeres
de casi todo el país. Las hubo de
organizaciones feministas, de la CTA y otros
gremios, desocupadas, estudiantes, militantes
políticas, sociales y también
de la Iglesia y sectores afines al gobierno.
Al regreso de Jujuy, la compañera
Patricia Walsh -nuestra precandidata a presidente-
nos cuenta su valoración de este
Encuentro.
Participo desde hace muchos años.
Esta vez se realizó en Jujuy, con
el tremendo esfuerzo económico que
significa este viaje para tantas compañeras.
Incluso con la Gendarmería deteniendo
micros, como se denunció... El Encuentro
tiene muchas cuestiones para seguir pensando.
Creo que el saldo es favorable, por el enorme
esfuerzo que significa hacerlo y torcer
una cantidad de dificultades. Me refiero
a la presión de sectores vinculados
con la jerarquía de la Iglesia, que
en todo el norte es un factor de gran poder.
En Jujuy además se siente la exclusión
social, hay muchas jefas de familia y se
intenta silenciar todo avance en la toma
de conciencia de las mujeres.
¿En qué taller estuviste?
En el de Derechos humanos. Estaba planteado
uno solo y luego se abrieron dos más.
Era de prever una alta participación,
y más a un mes de la ausencia forzada
del compañero Julio López,
con esta avalancha de amenazas y otros hechos
represivos. Se eligió Jujuy precisamente
por la situación de Romina Tejerina.
De alguna manera es una referencia para
pensar en las miles de Rominas que hay en
nuestro país, con un embarazo no
deseado y la imposibilidad, por su origen
de clase, de practicar un aborto como lo
hacen las mujeres de clase media o alta.
Las que venimos abordando la cuestión
de género y también de clase
no negamos su condición de victimaria
pero la pensamos sobre todo como víctima:
joven, pobre, despojada de derechos, violada,
sin contención. Negó su embarazo
durante meses. Luego, en condiciones terribles,
mató a su beba, a la que no pudo
reconocer como propia. El trauma terminó
en tragedia... Algunas la acusaron, pero
la mayoría nos expresamos por su
libertad.
El diario Página 12 comentó
que te “trenzaste” con la senadora
Fellner...
Mirá;
sectores de la Iglesia venían agrupados
a repetir el mismo libreto fun-damentalista,
incluso reaccionario. Lo mismo hizo el PJ,
actual kirchnerismo, que el sábado
vino al taller con la senadora nacional
Liliana Fellner, hermana del gobernador
de Jujuy... El domingo ella anduvo por la
escuela, pero no volvió al taller.
Ya todas sabían quién era
e íbamos a plantear en forma más
directa el tema de la responsabilidad política.
Cuando los que hablan son los que gobiernan,
lamentarse de la pobreza como si fuera un
tema de terceros es una impostura. Yo recordé
que varias veces me tocó estar en
Jujuy denunciando represiones y violaciones
a los derechos humanos de las que era parte
responsable el propio Fellner. Con compañeras
de H.I.J.O.S., militantes del MST y de otros
partidos de izquierda actuamos juntas. Recordamos
la Gendarmería ocupando Las Heras.
La cuestión de López tuvo
adhesión de la gran mayoría.
Planteé el caso de Bignone, genocida,
indultado, que cobra 15.000 pesos por mes
como ex presidente de facto. Hubo acuerdo
en reclamar la nulidad de esos indultos
y en rechazar la legislación “antiterrorista”
que hizo aprobar Kirchner por orden de Bush.
¿Cómo
ves el Encuentro y la lucha de aquí
en más?
Creo que los Encuentros son un importante
espacio de reflexión, de intercambio
de experiencias y también de exigencia
de temas que son bandera para miles de mujeres,
como la despenalización y el reclamo
por Romina. Y si no fueran masivos, la Iglesia
y el PJ no le dedicarían tanto esfuerzo.
Igual, hacer un balance positivo no me hace
caer en un exceso de optimismo o ser ingenua.
Advierto una enorme cantidad de dificultades,
incluidas las divergencias en la Comisión
Organizadora. Tenemos que ver la forma de
superar situaciones y garantizar un mejor
resultado y que no se malogre todo el esfuerzo
que se hace. Siempre he pensado que debemos
hacer una cantidad de iniciativas locales
y regionales que nos permitan sostener la
lucha de las mujeres durante todo el año.
Como el 28 de setiembre por la despenalización
y ahora el 25 de noviembre contra la violencia.
Son fechas donde se nos plantea la posibilidad
de movilizar y exigir la legislación
que hace falta.
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