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Repudio a la ejecución de Saddam Hussein

La ejecución de Saddam Hussein fue acelerada para asegurar que él no pudiera revelar el rol de los Estados Unidos en el fortalecimiento de su régimen represivo. Saddam fue un dictador violento y represivo, y apoyado por el poder imperialista antes de la Guerra del Golfo. Y en las últimas décadas él era una figura odiada por los gobiernos imperialistas y los medios de comunicación, algo que aprovechaba Bush para justificar su invasión a Irak. Por eso, también la ejecución era un hecho simbólico de parte de los EEUU para mostrar al mundo árabe que el imperialismo todavía tiene poder en la región para determinar cuáles regimenes sobreviven y para condenar otros a la muerte, una farsa ya que EEUU está saliendo debilitado del conflicto en Irak.
La ejecución también sirvió para exacerbar el conflicto sectario entre los sunnitas y los chiitas, lo que el imperialismo usa para dividir el país y controlarlo. Era una de las varias tácticas para cumplir este objetivo. El nuevo presupuesto de 41 mil millones de dólares para la ocupación de Irak incluye plata para las familias de víctimas del régimen de Saddam (una iniciativa apoyada por los chiitas). Los sunnitas en el gobierno iraquí lo rechazaron por ser divisionista y dijeron que lo aceptarían siempre que haya también dinero para los presos abusados en Abu Graib y los civiles matados por operaciones militares de los EEUU (Los Ángeles Times, 19/01).
A pesar de que Saddam fue un dictador asesino, los socialistas revolucionarios repudiamos su ejecución porque el imperialismo norteamericano montó una mentira de juicio y es el principal responsable de los más grandes crímenes en Medio Oriente.

J.B.


 


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