| Mentiras
y doble discurso
Aunque
todavía no se haya definido quién
será el candidato de la Casa Rosada
para las elecciones, si será el presidente
o su esposa, si será pingüino
o pingüina como le gusta decir a Kirchner,
es evidente que el presidente ordena toda
su actividad por la campaña electoral.
Y en este sentido hay tres temas que lo
desvelan porque cruzan la situación
política: los precios, los salarios
y el tema de derechos humanos. Veamos.
Precios. El aumento de precios
de los productos básicos que consumen
millones de trabajadores y sectores populares
se desbocó a pesar de las listas
acordadas a fuerza de subsidios con los
empresarios. Tanto es así que estos
productos aumentaron mucho más que
los que no figuran en la lista de precios
controlados o llamados libres. La reacción
del gobierno frente a lo que es una mala
noticia en este año electoral fue
matar al cartero. Decretó la intervención
del INDEC, y quedó a la vista de
la población que, si ya no se podía
confiar mucho en los índices de ese
organismo por la metodología que
usaba, de ahora en adelante todos los números
serán dibujados. Si no pueden o no
quieren bajar la pobreza, la indigencia,
la inflación, la desocupación,
etcétera, la tarea de la interventora
del INDEC será esconder todos estos
problemas debajo de la alfombra. Kirchner
mantiene y aumenta los subsidios a los empresarios,
no aplica la Ley de Abastecimiento, no ataca
las causas de fondo de la inflación,
elige el camino del engaño y la falsedad
para que aparezca en la tapa de los diarios,
aunque día a día sea más
difícil llegar a fin para el pueblo
trabajador.
Salarios. De la mano de la
inflación y el aumento de precios
en los productos básicos va la necesidad
de un aumento general de emergencia que
involucre a todos los trabajadores, privados
y estatales, en blanco y en negro, a los
jubilados y a los planes sociales de los
desocupados.
Pero la política de Kirchner en sociedad
con Moyano, la CGT y los principales dirigentes
de la CTA y los sindicatos es la de volver
a poner un techo para el aumento salarial
a los privados que están en blanco.
Ni siquiera habla de los trabajadores en
negro que son el 60% de la fuerza laboral
y cuyo salario no supera los 400 pesos de
promedio. Tampoco habla de las jubilaciones
y profundiza el ataque a los planes sociales
y la asistencia antes que pensar en aumentar
los miserables 150 pesos que cobran desde
el 2002 las familias desocupadas.
Pero se esta acumulando presión entre
los trabajadores. Acosados por el aumento
de precios y los bajos salarios, se preparan,
y en muchos casos ya empezaron, luchas por
aumento de salarios, como por ejemplo en
los hospitales de la provincia de Buenos
Aires. Mientras que las declaraciones de
Moyano de que estaría por un 30%
de aumento salarial todavía no tiene
ninguna medida de lucha general que la acompañe.
Por su parte los empresarios siguen acumulando
ganancias extraordinarias. Entre bajos salarios
y subsidios estatales nunca ganaron tanta
plata como ahora. Por eso en cada reunión
de trabajadores, asambleas o cuerpos de
delegados hay que empezar a exigir un aumento
general de salarios acorde a la canasta
familiar verdadera, no la dibujada por el
gobierno. Lo mismo que un aumento de las
jubilaciones y planes sociales. Al tiempo
que se sale a la lucha por las reivindicaciones
propias.
Derechos Humanos. Kirchner
quiere presentarse como el gobierno de los
derechos humanos. Su esposa en un reciente
viaje a París casi como Jefe de Estado,
firmó un tratado de respeto a los
derechos humanos con 58 países. Esta
es una acción mediática sin
efecto práctico, como cuando mandó
descolgar el cuadro de Videla. Y es así
porque el gobierno no anula los indultos
a los genocidas, no termina de poner todo
el poder que tiene al servicio de la aparición
con vida de Julio López, sigue manteniendo
en las fuerzas de seguridad y policiales
a los funcionarios que actuaron bajo la
dictadura, etcétera. Lo mismo ocurre
con la causa de la Triple A. El gobierno
quiere hacer una utilización electoral,
pero si de verdad quisiera avanzar podría
abrir inmediatamente todos los archivos
reservados, tanto de la SIDE y los organismos
de “inteligencia”, del Parlamento
y el Poder Ejecutivo. Allí están
los nombres, los cargos, todos los datos
de los responsables materiales y políticos
de esos hechos aberrantes.
Sobre la base de esta situación es
que los luchadores debemos definir la tareas
que tenemos por delante. En primer lugar
la denuncia de las maniobras que el gobierno
está haciendo con las listas de los
precios y exigir la aplicación de
la Ley de Abastecimiento, al mismo tiempo
que apoyamos las luchas por salarios y exigimos
un plan de acción a las direcciones
sindicales para conseguir un aumento general
de salarios a nivel de la canasta familiar.
Desarrollar una enorme campaña por
lograr una gran movilización unitaria
el 24 de marzo próximo. Lamentablemente
algunos organismos de derechos humanos intentan
dividir, alentados por el gobierno, esa
jornada. El gobieno quiere capitalizar electoralmente
la memoria. Hay que impedirlo, porque el
24 de marzo es de todos. Hay que pelear
para lograr la unidad, así lograremos
que sean juzgados y castigados todos los
genocidas, sus socios y los integrantes
e ideólogos de las bandas fascistas
como la Triple A. Mientras que empujamos
por una amplia unidad para poner en pie
una alternativa de izquierda para las próximas
elecciones. Una nueva izquierda alejada
del sectarismo y el oportunismo, amplia
capaz de integrar a organizaciones, personalidades,
luchadores, y militantes independientes.
Al servicio de esta tarea proponemos las
pre-candidaturas de Patricia Walsh a presidente,
de Marcelo Parrilli a Jefe de Gobierno de
la Ciudad de Buenos Aires y de Vilma Ripoll
a gobernadora de la Provincia de Buenos
Aires.
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