| Salir
a pelear por salarios
Por
qué Kirchner se bancó el costo
político que significaba intervenir
el INDEC ¿Por qué dio prácticamente
un golpe de Estado poniéndose a todos
los funcionarios del organismo en contra?
¿Por qué arriesgó tener
una enorme crítica internacional?
Es que existe una necesidad política
del gobierno de controlar los números
de la inflación. Si entendió
bien. No la inflación, sino el resultado
de las encuestas que hace el INDEC, es decir
arriesgó tanto para que no se “publique”
que en realidad los precios están
aumentando mucho más de lo que dicen
los índices oficiales. El INDEC (Instituto
de Estadísticas y Censos) es un ente
estatal autárquico independiente
del poder ejecutivo. Esto es así
porque de lo contrario los números
que publique pueden estar sospechados como
ocurre en la actualidad. La importancia
de esta autonomía está en
que no sólo da el índice de
precios de las canasta básicas, sino
que además informa el número
de desocupados, los salarios promedios,
los niveles de pobreza y miseria extrema
y cuan grande es el sector de la población
que sufre estos problemas, entre otros datos
estadísticos. La independencia también
es importante para preservar las fuentes
desde donde se obtiene la información
para llegar a los índices. Todos
los gobiernos anteriores hicieron modificaciones
a la metodología de cómo obtener
los resultados para morigerar algunos de
los datos de la realidad. Pero ninguno llegó
al nivel de una intervención directa.
Desde ahora no habrá más un
parámetro más o menos real
para saber cómo están evolucionando
precios, salarios, y los otros indicadores.
¿Por qué llega hasta este
punto un gobierno que se presenta como nacional
y popular? Lo hace para tratar de moderar
las demandas salariales. Por supuesto que
junto con esto cuenta con la complicidad
de las dirigencias sindicales. Moyano después
de haber reclamado un 30% de aumento salarial
no volvió a abrir la boca, pero en
los próximos días comienzan
gran parte de las paritarias, las convenciones
colectivas se discuten salarios y condiciones
laborales. Una cosa es con un índice
real de aumento de precios y otra discusión
es con un índice falso, mentiroso,
dibujado. Esta es la razón de fondo
por la que el gobierno se arriesgó
una medida tan autoritaria.
Sin embargo, ni el aumento al salario mínimo
docente inicial sirve para detener la presión
que se va acumulando en la mayoría
del pueblo trabajador. Hay doce provincias
con paros resueltos. En Catamarca hay una
rebelión y la Cicop está parando
los hospitales bonaerenses. Al mismo tiempo
los gremios que empiezan las paritarias
están condicionados por los aumentos
reales de precios. Cuando uno va a la verdulería,
a la carnicería o al supermercado
sufre en el bolsillo propio la disparada
de los precios. Por eso se vienen importantes
conflictos salariales.
La lucha por el salario y las condiciones
de vida de los trabajadores con todos los
sectores en los que están divididos
como los privados, estatales en blanco y
en negro, los desocupados, los jubilados
etcétera, tiene que reconocer un
primer problema fundamental: las enormes
diferencias que existen entre todos ellos.
Mientras que para algunos trabajadores privados
y en blanco podría ser que un aumento
del 30% como sugirió Moyano, fuera
suficiente para recuperar lo perdido este
año, desde ya que no alcanzaría
para igualar lo perdido desde la devaluación.
Pero para el resto de los privados en blanco,
los estatales y sobre todo para los que
están en negro esto es completamente
insuficiente, lo mismo que para los desocupados
y jubilados. En este sentido la exigencia
a las direcciones sindicales tanto la CGT
como la CTA de un plan de lucha conjunto
hasta alcanzar un mínimo acorde a
la canasta familiar real sería un
paso importante para fijar un piso desde
el cual estas injustas diferencias se pudieran
eliminar.
Por otra parte la lucha por el salario en
las paritarias, que significarán
sin dudas luchas importantes, tiene un obstáculo
en las propias conducciones. El acuerdo
político de la CGT con el gobierno
es posible porque esta central, está
decida a mantener los salarios en los niveles
que Kirchner pide. Sin embargo, ya el año
pasado un sector de los trabajadores desbordaron
este pacto. Esto fue posible porque tomaron
la pelea en sus manos, realizaron asambleas,
porque en sus lugares de trabajo tenían
dirigentes que respetaban sus decisiones
y encabezaban las luchas. Esto es posible
reproducirlo al nivel de los cuerpos de
delegados y las comisiones internas. La
pelea por el salario es también una
pelea por una nueva conducción sindical.
En algunos casos pelear por los delegados
paritarios, pero en todo momento por el
control, el seguimiento y la decisión
de la base de las propuestas que se están
discutiendo. En el caso de la discusión
de las convenciones colectivas, es también
fundamental seguir intentando recuperar
conquistas perdidas, avanzando en derrotar
la flexibilización y las tercerizaciones
que son una presión hacia la baja
salarial. En síntesis, la necesidad
de lograr la más amplia unidad para
la lucha y de lograr imponer aumentos salariales
dignos pasa por que los trabajadores tomemos
en nuestras manos esta pelea.
|