| Día
Internacional de la Mujer
En días más las avenidas y
las pantallas de televisión se verán
repletas de imágenes de mujeres obscenamente
hermosas apretando una celulitis inexistente
o dándole algún yogur a los
hijos. Ha llegado el día de la mujer.
Sin embargo y desgraciadamente, la realidad
de las necesidades de la mayoría
de las mujeres dista mucho de ser la estética.
Para las trabajadoras, inmigrantes, pobres,
jóvenes,
el bienestar y la vida misma son aún
un asunto pendiente. Por eso el 8 de marzo
no es un día de festejo a la “femineidad”,
el día de la mujer es un día
en que millones de luchadoras salimos a
exigir nuestro derecho a la igualdad, el
trabajo, la salud, los derechos sexuales,
la educación, la participación
política y tantas otras necesidades
humanas básicas que nos son negadas
a la mayoría.
Existen
diversas versiones sobre el origen del 8
de marzo como día internacional de
la mujer trabajadora. La más conocida
es la de un incendio ocurrido ese día
en el año 1857 en una fábrica
textil de Nueva York, donde murieron quemadas
más de 100 obreras que hacían
una huelga. Sin embargo, algunas investigaciones
históricas ubican estos sucesos el
25 de marzo de 1911. Lo que si ocurría,
según estás investigaciones,
desde mediados del siglo XIX era que las
condiciones infrahumanas en las que las
trabajadoras y sus familias se veían
sumidas llevaron a que las mujeres protagonizaran
múltiples huelgas y jornadas de lucha.
Más allá de la fecha, los
motivos que originan la necesidad de un
día de la mujer son las incontables
luchas desarrolladas por las mujeres y los
terribles sufrimientos vividos por las trabajadoras,
de los cuales este suceso no es más
que una muestra. Pero lo que la historia
oficial pretende negar es la manera en que
el origen de un día de la mujer y
la fecha establecida se encuentran íntimamente
relacionados con la existencia de una organización
obrera internacional, y el protago-nismo
político de las mujeres en sus luchas.
Los orígenes
del día de la mujer
Desde los primeros años del siglo
XX, a medida que las filas de trabajadoras
se engrosan en los partidos socialistas,
estos comienzan a fundar sus uniones, clubes
y comités de mujeres, organismos
encargados de desarrollar una política
para conseguir el sufragio femenino, mejorar
las condiciones laborales de las mujeres,
y erradicar “la esclavitud sexual”.
En 1909 el comité Nacional de la
Mujer del Partido Socialista Norteamericano
recomienda a todas sus secciones establecer
el último domingo de febrero como
jornada a favor del sufragio femenino, que
recibe la denominación de “Día
de la mujer”.
En 1910, en la ciudad de Copenhague, tiene
lugar la Segunda Conferencia Internacional
de Mujeres Socialistas, y las delegadas
del Partido Socialista Norteamericano presentan
una propuesta para establecer un “Día
Internacional de la Mujer”. A partir
de entonces en los países donde existían
partidos socialistas comenzaron a desarrollarse
jornadas de lucha por los derechos de la
mujer, pero cada país establecía
un día propio.
¿Por
qué el 8 de marzo?
Por propuesta de las alemanas, en 1914,
arbitrariamente, se instituye el 8 de marzo
como día internacional de la mujer
trabajadora, y en Alemania, Suecia, Francia
y Rusia multitudes de mujeres ocupan las
calles manifestándose contra la guerra,
el militarismo y a favor del sufragio femenino.
El 8 de marzo de 1917 (23 de febrero calendario
juliano que regía en Rusia), en plena
guerra mundial, las mujeres rusas, contrariando
la decisión del partido, decidieron
conmemorar su día con una gran manifestación
por pan y paz. Las trabajadoras se amotinaron,
y se declararon en huelga, dando así
inicio al proceso revolucionario que acabaría
en el mes de octubre de ese mismo año.
Retomemos lo que Trotsky nos cuenta de ese
día en su tomo I de la “Historia
de la Revolución Rusa”:
“El 23 de febrero era el Día
Internacional de la Mujer. Los elementos
socialdemócratas se proponían
festejarlo en la forma tradicional: con
asambleas, discursos, manifiestos, etc.
A nadie se le pasó por las mentes
que el Día de la Mujer pudiera convertirse
en el primer día de la revolución.
Ninguna organización hizo un llamamiento
a la huelga para ese día. ....haciendo
caso omiso de sus instrucciones, se declararon
en huelga las obreras de algunas fábricas
textiles y enviaron delegadas a los metalúrgicos
pidiéndoles que secundaran el movimiento
... Es evidente, pues, que la Revolución
de Febrero empezó desde abajo, venciendo
la resistencia de las propias organizaciones
revolucionarias; con la particularidad de
que esta espontánea iniciativa corrió
a cargo de la parte más oprimida
y cohibida del proletariado: las obreras
del ramo textil, entre las cuales hay que
suponer que habría no pocas mujeres
casadas con soldados»
Estos acontecimientos protagonizados por
mujeres y fundamentales para el desencadenamiento
de la revolución, hacen que en 1921
la Conferencia de las Mujeres Comunistas
aprobara, en la 3ª Internacional, la
conmemoración del Día Internacional
Comunista de las Mujeres que queda oficialmente
establecido el 8 de marzo, sin más
cambios hasta la actualidad.
¿Quiénes
y por qué niegan la historia del
8 de marzo?
El día internacional de la mujer
fue una buena herramienta para que mujeres
de todo el mundo comenzaran a organizarse,
y cuestionar el status quo. Fue así
que en la Rusia revolucionaria las mujeres
no sólo exigieron igualdad de condiciones
en el trabajo y la política, sino
que además consiguieron la legalización
del aborto, el divorcio, etc. Sin embargo,
el mismo ascenso del estalinismo borró
todos y cada uno de los derechos conquistados.
Las mujeres, gloriosas iniciadoras de la
revolución de febrero, fueron negadas
como sujetos políticos. Ya en los
años ‘30 el ascenso del nazismo
en Alemania, el triunfo del estalinismo
en la URSS y el declive de la socialdemocracia
en Europa y el vendaval de la 2ª Guerra
Mundial entierran las manifestaciones del
Día de las Mujeres, que se retomaran
recién entre los ‘60 y ‘70,
al calor de las manifestaciones democráticas
que sacuden al mundo comunista y a occidente.
El significado revolucionario del día
de la mujer debía negarse; el estalinismo
no podía arriesgarse a recordar una
fecha en la que la efervescencia popular
y la insurgencia había cambiado la
historia; y para el imperialismo la sola
relación de este fecha con la Unión
Soviética se volvía más
que incomoda. Por otra parte, ni el estalinismo
ni el imperialismo podían aceptar
los contenidos emancipatorios y liberadores
del sexo femenino, con los que originalmente
se había pensado el día de
la mujer.
De ahí en más, las versiones
“oficiales” optaron por evidenciar
a las mujeres sólo como victimas,
despojándolas de su protagonismo
en las luchas obreras y populares a lo largo
de la historia. En definitiva, negando la
necesidad de liquidar el sistema de opresión
y explotación capitalista para garantizar
nuestros derechos plenos, por los que luchamos
las mujeres de entonces y de hoy.
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