| El
PO ensucia el debate
Desde
hace quince días, el Partido Obrero
viene atacando con virulencia a Patricia
Walsh y al MST. Además de negar el
logro que significó anular las leyes
de impunidad y de dividir la lucha actual
contra los indultos a los genocidas, niegan
acuerdos anteriores y ensucian el debate
con mentiras y calumnias. Semejante metodología
ha cosechado un rechazo generalizado entre
las organizaciones integrantes del Encuentro
Memoria, Verdad y Justicia.
En Argentina, la impunidad del genocidio
se basa en dos instrumentos jurídicos:
el punto final y la obediencia debida, y
los indultos. Esto lo conoce todo el país.
Justamente por eso la nulidad de esas leyes
y decretos fueron y son consignas centrales
de esta lucha. Y por eso millones valoran
como una conquista la nulidad de las leyes
lograda en agosto de 2003, fruto de la lucha
de años y donde jugó un rol
esencial Patricia Walsh como diputada nacional.
¿Esto implica que con la nulidad
automáticamente irán presos
todos los represores de la dictadura, la
Triple A y sus cómplices civiles?
Ni un niño lo creería. Con
una justicia burguesa donde todavía
hay jueces y fiscales de la dictadura, con
un gobierno y sectores políticos
que permiten o alientan la impunidad, sólo
la movilización popular puede obtener
avances. Pero negar que los hubo es una
necedad política, que le hace el
juego a Kirchner y su doble discurso.
Según el PO, anular las leyes fue
inútil e impide extraditar genocidas.
Las condenas a Etchecolatz y al Turco Julián,
y la reapertura de numerosos juicios, sobran
para refutarlo. ¿O el PO prefiere
que a los represores argentinos los juzgue
la justicia de España o de algún
otro país imperialista? ¿Con
qué cara menosprecian que hay cinco
genocidas condenados y otros 254 detenidos
y procesados, chicaneando con que “habría
que esperar 100 años” para
condenar a todos? ¡Es irresponsable!
¡Sin la nulidad de las leyes todos
ellos estarían libres e impunes!
Desde ya, quedan miles sueltos. Pero únicamente
quien durante más de tres décadas
menospreció esta colosal lucha puede
falsear así los hechos. ¡Con
la lógica del PO, de que nada sirve,
la impunidad sería total y eterna!1
Encima, hablan de “acuerdos espurios”
para anular las leyes. Es una canallada
contra Patricia Walsh. Toda su tarea legislativa
fue pública y más aquellos
días. Ella misma informó y
consultó cada paso con los organismos
de derechos humanos y las organizaciones
que nos estábamos movilizando afuera
del Congreso. Ninguna calumnia puede oscurecer
su mérito en esta pelea.
El PO también
miente sobre la sesión del 21
Antes de la nulidad de las leyes, Patricia
Walsh junto a todo el Encuentro MVJ impulsó
varias sesiones especiales con esa exigencia.
Y esa presión, como parte de la lucha,
ayudó a lograrlo. Lo mismo con los
indultos a los genocidas, en su mayoría
aún vigentes. Hace poco, en noviembre,
todo el Encuentro promovió otra sesión
poco antes del segundo mes de la desaparición
de Julio López. El propio Marcelo
Ramal, dirigente y candidato del PO, integró
la delegación que le solicitó
al ARI gestionar esa sesión. Ésta
se hizo con diputados del ARI, el PS, la
UCR y Carlos Tinnirello, el bloque oficialista
no bajó y el hecho contribuyó
a reinstalar el tema López y a desenmascarar
al gobierno de Kirchner, que ni por ley
ni por decreto anula esos indultos.
Con esta tradición, fue natural que
en febrero y a iniciativa de Patricia, durante
tres reuniones todo el Encuentro debatiera
y acordara pedir otra sesión igual
para el 21 de marzo, antes del 24. El representante
del PO, Hernán Scoro, firmante de
las notas ofensivas contra Patricia y el
MST, avaló todo. Recién en
la cuarta reunión, y negando los
acuerdos previos, planteó la insólita
negativa del PO a la sesión y contrapropuso
otra marcha. Si exigir una sesión
para anular los indultos “no apunta
de ningún modo a anular los indultos”,
como dice el PO, ya el absurdo es total.
A la reunión siguiente, de modo casi
unánime, las organizaciones presentes
rechazamos esa postura divisionista y reafirmamos
la iniciativa del 21. Con indignación,
Adriana Calvo, de Ex Detenidos, reseñó
los hechos, desnudó las mentiras
del PO y señaló que nunca
ocurrió algo así en los 10
años de vida del Encuentro. La crisis
no se ha cerrado.
Es legítimo cambiar de posición.
Pero el que miente y calumnia queda en ridículo
y se ensucia a sí mismo. Los debates,
sobre todo entre la izquierda y los luchadores
populares, requieren honestidad intelectual
y respeto a la verdad y al oponente. Llamamos
a los militantes del Partido Obrero a reflexionar
a fondo sobre estos temas.
1
Para comparar, el Tribunal Internacional
de Nuremberg que juzgó a los jerarcas
nazis, absolvió a tres y condenó
a 19. Las condenas posteriores no llegaron
a 300, sobre miles. Y se trata del mayor
genocidio en la historia de la humanidad.
En relación a eso, lo alcanzado en
Argentina es un verdadero ejemplo. Es más:
ninguna justicia del mundo reconoció
que se cometió un genocidio en el
propio país, salvo aquí en
la condena a Etchecolatz.
|