| El
verdadero rostro de Kirchner
Los grandes medios suelen
preguntarse cuál es el verdadero
Kirchner. Si el que permite un acto de Chávez
en el país en repudio a Bush, o el
que se alinea junto a Washington enjuiciando
al gobierno Iraní por el atentado
a la AMIA. Si el de los discursos contra
las privatizadas que provocan catástrofes
como el apagón porteño, o
el de los enormes subsidios a las mismas.
Si el que inaugura “Museos de la Memoria”
en La Perla o el que permite que se mantenga
la impunidad dejando en pie los indultos
a los genocidas. Si el que se propone como
la nueva política o el que cobija,
apaña y alienta a los barones del
PJ del conurbano bonaerense y a los gobernadores
justicialistas discípulos de Menem
y Duhalde. Los hechos de las últimas
semanas en Santa Cruz, en la Capital Federal,
en el tema derechos humanos y en la pelea
entre precios y salarios, son una prueba
clara del verdadero rostro de Kirchner.
Diez mil personas se movilizaron en la ciudad
de Río Gallegos, la principal de
Santa Cruz. Encabezados por los docentes
y otros trabajadores estatales, una parte
importante de los trabajadores y la población
acompañaron esa marcha en reclamo
de aumento salarial, que asimismo levantaba
una clara denuncia a Kirchner. Es un golpe
grande para el gobierno, por eso después
de su primera reacción, en la que
denostó a la oposición y en
especial a los docentes y ordenó
una contramarcha o hace campaña política,
con carteles que dicen “si apoya a
los docentes deja a Santa Cruz sin futuro”,
se calló la boca. Pero ¿qué
medidas tomó Kirchner para resolver
el conflicto de los maestros que se extendió
a todos los trabajadores y a la población?
Envió a la gendarmería, como
un año antes había hecho en
Las Heras, y ahora lo repitió multiplicado
en la capital provincial. Nada de hablar
de aumento de salarios, nada de escuchar
los reclamos de los docentes, nada de abrir
negociaciones. Amenazas, patotas y gendarmería
una receta no muy democrática y,
mucho menos, ejemplo de nueva política.
Los
problemas no terminan en Santa Cruz o en
las provincias en crisis políticas
como La Rioja o por duros conflictos salariales,
en especial de docentes y estateles, como
Neuquén, Salta y Provincia de Buenos
Aires. En la Capital Federal, la ineficiencia
y el salvajismo de las empresas privatizadas
como Edesur, ha dejado sin luz a 650.000
personas, provocando un verdadero caos y
la respuesta indignada de los vecinos de
importantes barrios de la Ciudad, que volvieron
a sacar las cacerolas y a cortar calles
y hacer piquetes quemando gomas. Edesur
y el gobierno pretenden justificar lo injustificable.
Para unos la culpa de este apagón
sería de la lluvia. Mientras que
para Telerman, el Jefe de Gobierno Porteño,
sería responsabilidad del “albertismo”,
en alusión al Jefe de Gabinete de
Kirchner, Alberto Fernández, para
complicarlo a él en la campaña
electoral. Lo mismo sucede con los derrumbes
de viviendas en el barrio de Caballito.
Resulta ser que allí la culpa es
sólo de la empresa constructora y
no hablan de la falta de control del gobierno
de la Ciudad y el nacional sobre una explosión
de la construcción de pisos de lujo,
rechazados por los vecinos de esos barrios.
Mientras tanto la oposición tradicional
quiere sacar ventaja. Pero el macrismo,
el kirchnerismo y el ARI de Carrió
tienen el problema de ser cómplices
del descontrol a través de sus legisladores
porteños y todos sostienen las privatizaciones.
Ninguno de ellos tiene nada de nueva política,
siguen siendo gerentes de los negocios de
las privatizadas o de los grandes grupos
económicos como en la década
del ’90.
Otra prueba de esto es el falso discurso
K en Derechos Humanos. En Córdoba,
Kirchner le echó la culpa del atraso
en los juicios a los genocidas a la Justicia.
Pretende no tener nada que ver con ella,
ni con los centenares de jueces, fiscales
y funcionarios provenientes de la dictadura.
Habla pero no mueve un dedo para que esos
funcionarios dejen el Poder Judicial y sean
investigados y juzgados por su complicidad
con el golpe militar del ’76. Lo mismo
cuando denuncia a los “mismos de siempre”
al hablar de la desaparición forzada
de Jorge Julio López, como si no
fuera él el comandante en Jefe de
las Fuerzas Armadas y por eso mismo podría
darles inmediatamente la baja deshonrosa
y llevarlos a juicio. Al igual que cuando
habla de la lentitud en el castigo hacia
los asesinos de la dictadura pero sigue
manteniendo los indultos a los jefes militares.
Demasiadas contradicciones entre lo que
dice y no hace. La verdad es que, tampoco
en esto, va a fondo. Otro tema, que nuestros
lectores sufren muy en carne propia, es
el de la pelea entre precios y salarios.
Mientras según Kirchner y sus números
dibujados la inflación no llega al
1%, la realidad es que los salarios cada
vez alcanzan menos. Con la complicidad de
la CGT quiere poner un piso que los trabajadores
repudian y que preanuncia que a los conflictos
docentes, de la salud y otros, se sumaran
sectores de los trabajadores privados.
Ese es el verdadero Kirchner. No tiene nada
que ver con el gobierno de la Revolución
Bolivariana, no nacionaliza, ni siquiera
parcialmente como Chávez a las privatizadas,
por el contrario las subsidia. No expropia
a los que aumentan los precios descaradamente,
quiere tener los salarios congelados. Tiene
el favor de Washington, del Rey de España,
etcétera aunque a veces le tiren
de la oreja.
Por eso desde estas páginas seguimos
denunciando el doble discurso K, llamamos
a apoyar con toda la fuerza las luchas en
curso en Santa Cruz, Neuquén y Salta
y a poner en pie un nueva alternativa política
de izquierda. Una nueva izquierda que sin
sectarismos y ni oportunismos prepare una
alternativa de poder popular y de los trabajadores.
Este año esa pelea tiene un claro
contenido electoral en dos etapas. En lo
inmediato la batalla electoral de la Ciudad
de Buenos Aires, y luego en la presidencial
y en las provincias. Vamos a dar la pelea
porque que la perspectiva de una Nueva Izquierda
se empiece a desarrollar en estas elecciones.
Con Patricia Walsh como candidata a Jefa
de Gobierno Porteño, con Vilma Ripoll,
con Marcelo Parrilli, y otros compañeros,
llamamos a la izquierda, a los compañeros
independientes, a los luchadores, a los
intelectuales, a la base de la CTA a dar
juntos esta pelea. Y en primer lugar llamamos
a los miles de compañeros que hicieron
junto a nosotros la columna más grande
en las movilizaciones del 24 de marzo en
Buenos Aires, y en todo el país a
sumarse a dar esta pelea junto a nosotros.
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