| Un
pantano llamado Medio Oriente
El próximo 2 de abril se cumplen
25 años de la ocupación militar
y del comienzo de la guerra de Malvinas
contra el imperialismo británico.
En 1981 las recetas económicas de
Martínez de Hoz comenzaban a fracasar
provocando una baja de la producción
y los salarios. Ante todo esto, el movimiento
obrero respondía con un crecer de
las luchas que desembocaron en la huelga
general del 30 de marzo de 1982. Ante esta
situación la dictadura quiso recuperar
el terreno perdido ocupando las islas 4
días después.
El 20 de marzo del 2003 comenzó la
guerra e invasión yanqui a Irak.
El 1º de mayo siguiente, sobre un portaaviones,
George W. Bush, proclamaba el fin de la
misma. La hueca arrogancia de las palabras
imperialistas abrió paso primero
a una creciente resistencia armada y luego
a un total pantano político y militar
en Irak, para finalmente encontrar hoy una
ciénaga mucho más extendida
y peligrosa para la casa blanca y sus aliados:
todo el Medio Oriente.
Cuanto más intenta salir del pantano
más se hunde. Esa es la sensación
que deja cada movimiento que realiza el
imperialismo en la región. Después
de llegar a Baghdad y derribar la estatua
de Sadam Hussein, los restos del ejercito
de Irak y el partido Baath comenzaron una
resistencia armada que incluyó también
a sectores chiítas, sobretodo relacionados
al líder iraquí Moqtada Al
Sard. Cuando el gobierno fantoche impuesto
por los yanquis logró pactar con
los líderes chiítas comenzó
una sórdida guerra civil entre las
facciones más extremistas de ambos
sectores fomentada por el mismo imperialismo
para dividir el país y controlarlo.
Pero se encontró con un problema.
De su manipulada operación electoral
surgió un parlamento mayoritariamente
chiíta apoyado en partidos políticos
creados y ligados al gobierno de Irán.
Desde entonces, Teherán ejerce una
gran influencia en la dirigencia política
iraquí. Hoy, el imperialismo se tuvo
que sentar en una mesa de negociaciones
con todos los países limítrofes,
incluido Irán, para tratar el problema
iraquí. Mas allá de que esta
pueda ser una maniobra de la Casa Blanca
que tiene que recurrir a una negociación,
de hecho, es un reconocimiento del fracaso
a todas luces de su política desde
el punto de vista político y militar.
Días después el mundo entero
vio por televisión cómo el
Secretario General de la ONU se estremecía
cuando un proyectil de mortero caía
a 50 metros de donde realizaba la conferencia
de prensa provocando un gran temblor en
el edificio. La “zona verde”
(zona protegida por los EEUU) de Baghdad
se parece cada vez más a Saigón
(Vietnam)...
Cada vez más
débiles
El imperialismo y sus amigos están
más débiles en Irak. Después
de la salida del contingente español
y las salidas resueltas de las tropas italiana
y británica, Bush se debate en cómo
salir de ese pantano. Si retira sus tropas
en la presente situación sería
una derrota catastrófica y un fortalecimiento
de las luchas de todos los pueblos del mundo.
Quedarse tampoco es fácil. De hecho,
el envío de 22.000 soldados más
a Baghdad re-fuerza la idea de tratar de
tener cubierta la retirada de la capital
si la resistencia sigue creciendo en sus
ataques como muestran las estadísticas
año a año.
E Irak no es el único problema. Irán
sigue firme en su desarrollo nuclear soberano
lo que permitiría un desarrollo económico
menos dependiente del petróleo en
ese país. Y si bien Irán está
rodeado de tropas norteamericanas en Afganistán,
Irak, el Golfo Pérsico y los países
del sur de la ex Unión Soviética,
sabe que un ataque a ese país podría
destapar una caja de Pandora mil veces más
peligrosa en toda la región. Y al
oeste de Irak, las luchas del pueblo palestino
y la resistencia libanesa encabezada por
Hezbollah han hecho de su jefe Hassan Nasrallah
un líder político de masas
llevando inquietud a Israel -que salió
derrotado en su última invasión
al Líbano- y a los gobiernos árabes
entregados al imperialismo cómo Egipto,
Arabia Saudita y Jordania.
Fuera las
tropas imperialistas de Irak
Por todo esto, una derrota de los yanquis
en Irak es posible y sería crucial
para la debacle imperialista en todo el
mundo y abriría además la
posibilidad de lograr una conquista democrática
en la región: la destrucción
del Estado terrorista de Israel. Por esto
es importante todo tipo de unidad de acción
contra Bush y por la derrota de los EEUU
en Irak y su retiro de Medio Oriente. También
por eso fuimos a repudiar a Bush en el acto
antiimperialista de Ferro. Por eso también
exigimos el retiro de las fuerzas militares
argentinas y brasileras de Haití
que hacen de soporte del imperialismo en
su “patio trasero”. Porque si
gana la resistencia iraquí, entonces
ganamos todos.
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