| "Es
fundamental alguien de izquierda en la Legislatura"
“Cuando
el MST me propuso ser candidato a vicejefe
me resultó algo sorpresivo. Además
en esta situación excepcional, y
que a mí me parece virtuosa, de que
vaya en la candidatura otra gente extrapartidaria
como Patricia Walsh. Se me mezclaban expectativas
y fantasías, inexperiencia política
concreta, pero también una utopía
cultural y política. La invitación
me movió sensaciones, en un sentido,
muy contradictorias.
“En el 2001 a mí me había
gustado la idea de los cinco puntos de Luis
Zamora. Sobre todo lo de autodeterminación
y la idea de una nueva forma de socialismo.
Esto era como alternativa de lo que fue
mi impresión con respecto a los partidos
estructurados de izquierda, al menos de
forma fisonómica, porque yo no sé
muy profundamente cómo funcionan.
Pero, de forma, se me aparecían como
una suerte de corset. Yo discutí
mucho en aquel momento con Zamora, y le
decía que yo no era antipartido;
que no me parece correcto estar en contra
de los partidos de izquierda. Contemporáneamente
escuchaba a otras vertientes que me planteaban
que eso de la autonomía era una utopía
anarca, inorgánica e imposible con
una fundamentación, que incluso yo
leía y pensaba ‘bueno, es verdad,
pero a mí me gustaría que
pudiésemos lograr algo’. Entonces,
me fui acercando despacito y me incorporé
a una estructura también muy inorgánica
de AyL. Cuando se me convoca en el 2003
en segundo lugar para la fórmula
a legisladores de la Ciudad de Buenos Aires,
pensé que quizás desde adentro
se podía construir más firmemente.
Pero a los ocho meses, ya no nos llevábamos
bien...
“Entonces esto de los partidos, me
cuesta. Hay una parte mía que respeta
profundamente ver lo que es un partido,
cuando uno arma algo con un grupo de gente,
con todo lo que esto implica: locales, un
gran laburo, mucha militancia, y la gente
con la cual uno tiene convivencia, con la
cual uno discute ideológicamente
y socialmente. Y después lo que tiene
que ver con los otros partidos, relacionado
con una historia de afinidades y de confrontación,
y de chisporroteo permanente.
“Y se me pasa por la cabeza toda mi
historia, y me digo que no puedo comportarme
a esta edad como alguien de catorce años
dejándome guiar por lo estrictamente
emocional, ya que ahora ya sé lo
que es la política del régimen.
Francamente, la política del régimen
me enfermó. Entonces tengo que andar
con pies de plomo, porque estoy volviendo
por las noches muy afectado, asqueado por
cómo se dio todo lo institucional.
Y llego a la conclusión de que no
es una cuestión emocional; es una
sumatoria de cosas: la experiencia mía
de estos tres años y medio como diputado,
mis años, el teatro…
“Lo que me deja tranquilo es que la
propuesta es absolutamente desinteresada,
por parte del partido y por parte mía.
Esta propuesta es a vicejefe de gobierno,
pero no quiero ir a la lista de legisladores.
No hay una cuestión de interés
personal en esto; es más bien una
colaboración mía con lo que
pueda, con mi nombre, con mi laburo. Y me
voy a romper trabajando, como he hecho siempre.
“Mi intención era ver si esta
candidatura podía servir para abrir
un mayor espacio de unidad de sectores de
izquierda. Y cuando no se pudo producir
la unión de partidos de izquierda,
pensé que tenía dos opciones.
O podía seguir un círculo
virtuoso, y como la izquierda no se puede
unir, yo no voy a contribuir en esa desunión,
así que termino mi mandato y me vuelvo
a mi casa... o dar una mano. Porque adentro
de la Legislatura, aun siendo uno, es muy
importante que haya alguien de izquierda.
Y puedo demostrar, con las cosas que he
ido logrando a lo largo de estos tres años
y medio, lo que puede hacer uno solo, aun
en esa cueva que es la Legislatura. Cuando
fueron las discusiones de las leyes de Cultura
y de Mecenazgo, el único que votó
todo en contra fui yo. Y Laura Moresi me
acompañó en la Ley de Cultura.
Mirá si será importante que
haya alguien de izquierda ahí, aunque
sea para denunciarlo, para hacerlo público,
para que la gente se entere…
“Habiendo tenido la experiencia maravillosa
del 2004, donde éramos nueve diputados
de izquierda, éramos el 15%, junto
a Vilma el primer año, que era una
figura importante. Alguien tiene que seguir
con esa pequeña participación
y estímulo, estar presente y despacito
poder hacer algo. Que todos aquellos que
tengan algún problema, algún
reclamo, se puedan sentir acompañados
desde esa participación en un lugar
institucional...”
Yo
siempre fui un militante político...
...pero
bastante inorgánico, siempre desde
afuera, acompañando. Esa contradicción
la tengo desde el año ’57,
cuando fue mi primer acercamiento a la política
con Palabra Obrera, el grupo de Nahuel Moreno
que luego fue el PST.
A
los 20 años, el grupo de Palabra
Obrera me salva la vida. Yo tenía
tuberculosis y no tenía casa. Y entro
a un grupo de teatro, que me incorporó
a su vida. Me llevaron a su casa, y me “blanquearon”
que era un grupo que hacía teatro
pero también política. Entonces
salíamos los domingos a la mañana
con Nahuel a vender periódicos a
Ensenada, con otros compañeros. Cuando
terminó la obra, me volví
para Córdoba...
Actualmente yo digo Nahuel Moreno o el Vasco
Bengoechea, como si no estuvieran también
hoy el Negro Robles o Mario Doglio, toda
gente que viene desde esa época,
con los que nos criamos juntos y son como
hermanos políticos. Desde ahí
quedó una gran hermandad con muchos
de ellos, maravillosa...
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