| Con
la lucha rompimos el techo salarial que
quiso imponer el gobierno
Los
profesionales de la salud bonaerenses hemos
dado un importante paso adelante en la recomposición
de nuestros salarios y condiciones de trabajo.
El 4 de abril, por amplia mayoría,
nuestro congreso provincial expresó
el mandato de las asambleas valorando lo
conseguido y marcando la necesidad de seguir
peleando por lo que falta.
El aumento que conseguimos representa un
incremento de 33,7% de los básicos
lo que se traduce en un 24,5% “de
bolsillo” en promedio, manteniendo
un equilibrio para toda la escala salarial.
El plan de lucha con paros progresivos y
movilizaciones, fue clave para modificar
el escenario que había imaginado
el gobernador Solá. En un año
que empezó con nubes negras en el
horizonte del gobernador, cuando se conoció
el déficit presupuestario de $1.600
millones. La provincia más rica,
con los salarios más miserables,
con estatales por debajo de la línea
de pobreza y nuestros compañeros
lejos, muy lejos, de la canasta familiar.
Que muestra la verdadera cara del famoso
superávit de K. construido en base
al saqueo de las provincias, de sus trabajadores
y presupuestos sociales, de salud y educación.
Pero la lucha decidida, obligó a
Solá y al propio K. a modificar sus
planes. Poco le duró la bravuconada
de anunciar que “no habría
aumentos” Y la ridícula oferta
del 7% dividido en dos cuotas. Es que en
los hospitales, donde venimos sosteniendo
su funcionamiento a costa de nuestra propia
salud, nuestros compañeros respondieron
con paros masivos a esta burla del gobierno.
Sin lugar a dudas, frente a una perspectiva
de lucha general de docentes y estatales
que provocó la renuncia del ministro
de economía, el gobierno nacional
tuvo que salir a poner plata.
El aumento salarial que conseguimos, aunque
insuficiente, fue valorado por las asambleas
como un importante logro. Porque significa
plata al básico y mantiene equilibrio
proporcional en la escala salarial. Superior
al logrado por los sindicatos docentes y
los demás estatales provinciales
que achata la pirámide y tiene componentes
en negro. Por la fuerza de la lucha, logramos
romper este techo salarial que querían
imponernos y rechazamos toda variante que
no fuera salario “en blanco”.
Habiendo logrado además nuevos avances
contra el trabajo precario, con compromisos
de pase a planta y la apertura de una discusión
de fondo para recomponer los planteles de
los hospitales.
Sin lugar a dudas, la lucha que empezó
este año con los conflictos en La
Matanza y San Martín, con la pelea
para afrontar la crisis de anestesistas,
con el paro prolongado en el Hospital Evita,
con el conflicto del Hospital Posadas, empezó
a dar sus frutos con este plan de lucha
provincial que obtiene un primer triunfo
de una batalla que debe continuar.
Peleando por la equiparación salarial
de los municipales, porque nos devuelvan
los 2000 cargos en los que basaron el ajuste
provincial y por el presupuesto de emergencia
necesario para evitar que colapse un sistema
público de salud que es el único
recurso que tienen millones de trabajadores
y sectores populares de la provincia y que
venimos sosteniendo con el esfuerzo de los
trabajadores y la comunidad hospitalaria.
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