Santa Cruz, Neuquén, salarios, vieja política

Kirchner al desnudo

Kirchner está golpeado. El golpe viene desde donde más le duele. El presidente que agita la bandera de los derechos humanos quedó pegado, aunque no quiera, al asesinato por parte de la policía neuquina del maestro Fuentealba. Es cierto que el principal responsable es Sobisch, pero esto no le quita responsabilidad al gobierno nacional. Pero no es sólo el golpe de rebote que recibe desde Neuquén. Kirchner militarizó su provincia, Santa Cruz, para frenar un conflicto docente y provocó el desborde de la mayoría de población cansada de autoritarismo, política clientelista y soberbia. Desde el lejano sur, un viento helado golpea hoy el rostro de Kirchner. Fue quedando en claro como maneja el pago chico. La rebelión de Santa Cruz le está arrancando la careta al presidente y muestra su verdadera cara de patrón de estancia.

Las malas noticias no llegan solas ni se van rápido. Todo el escándalo desatado por el gobierno nacional con la intervención del INDEC le está costando caro. Los índices son ridículos, ya nadie cree que haya una inflación del cero coma. La “pujante marcha” de la economía no llega a los hogares humildes de la Argentina, que por el contrario además de una suba de precios desproporcionada empieza a chocarse con síntomas de desabastecimiento. Nadie puede comer los números del crecimiento económico si estos no se ven reflejados en salarios dignos. De la misma manera que nadie puede pagar el alquiler con estadísticas dibujadas. Otra de las cosas que está quedando al descubierto a los ojos del movimiento de masas, es que el modelo económico de Kirchner no tiene diferencias sustanciales con los anteriores. Al menos desde el punto de vista de lo que pueden esperar los trabajadores. Por el contrario se profundizan y se distancian todavía más las dos argentinas. Los que más tienen cada día tienen más, mientras que los que tienen menos cada vez son más y reciben menos. Por eso los trabajadores y los sectores populares luchan con más determinación, porque no pueden sobrevivir con un salario de miseria cuando los empresarios están ganando como nunca antes. Mientras tanto el Estado acumula reservas exorbitantes que hoy superan los 37.000 millones de dólares, y la población y las provincias están en crisis o cerca de la bancarrota.

Esto se nota en los reclamos salariales. El techo que pactó Kirchner con la CGT y los sindicatos afines está siendo desbordado. En un sentido, los mismos dirigentes tienen que ir por más del 16,5 que arregló Moyano con el presidente, porque de lo contrario estos dirigentes corren el riesgo de ser desbordados por la efervescencia que hay entre sus propias bases. Así, por más que el secretario general de la CGT organizó una manifestación de “festejo” por el 16% obtenido, la realidad es que el aumento promedio de los Camioneros es del 25% y por ese monto van casi todos los gremios. Mientras tanto también los estatales de ATE y la central que nuclea a maestros y estatales, la CTA, tuvieron que ajustarse a la nueva realidad impuesta por la indignación y el cambio producido por la contundente respuesta al asesinato de Carlos Fuentealba.

Las luchas de los docentes en varias provincias, especialmente en Neuquén y Santa Cruz, han cruzado el ámbito puramente reivindicativo para convertirse en conflictos políticos. En el caso de los de Santa Cruz y Neuquén han abierto crisis que pueden llevar a la renuncia masiva del gobierno de la provincia del presidente y que terminaron con la carrera presidencial de Sobisch en Neuquén. Al mismo tiempo estos desenlaces alimentan las posibilidades de triunfo de esas peleas salariales, rompiendo todas imposiciones del gobierno nacional y abriendo la puerta a que nuevos sectores reclamen. En estos casos mucho tienen que ver las nuevas conducciones de los sindicatos de ADOSAC en la provincia de Santa Cruz y de ATEN Capital en Neuquén que se apoyan en la democracia de base.
Apoyar a los que luchan y ayudar al desarrollo de esas nuevas conducciones es una tarea fundamental que debemos llevar adelante todos los luchadores.

La otra tarea es política y también tiene posibilidades de encararse exitosamente. La de empezar a poner en pie una alternativa nueva de los trabajadores, los sectores populares, los jóvenes, sectores de la cultura y la intelectualidad y la izquierda.

El cambio de humor social provocado por el asesinato de Fuentealba, profundiza el espacio para luchar por esta tarea. La seguidilla de elecciones locales y las nacionales que cruzan toda la segunda mitad del año son una enorme oportunidad para dar pasos en avanzar en esa alternativa. Durante el próximo mes tendremos dos pruebas importantes, las elecciones de Neuquén y Capital Federal. Pero empezando por esas continúan muchas otras en las que nos preparamos para participar. Sin embargo las de la Ciudad de Buenos Aires son fundamentales por el impacto nacional que tienen. En este sentido, desde el MST, hemos hecho esfuerzos para presentar una lista que muestre la propuesta de formar una nueva izquierda. Esta política está despertando tantas adhesiones que hasta los grandes medios tienen que reconocerlo. La lista que tiene como fórmula a los compañeros Patricia Walsh y Héctor Bidonde está disputando el cuarto lugar y después de los tres candidatos del sistema es la única que tiene chances de obtener legisladores.

Los llamamos a dar juntos la pelea en todos estos terrenos. Apoyemos las luchas y a los nuevos dirigentes que las encabezan y redoblemos el esfuerzo en la pelea electoral de capital en el camino de empezar a poner en pie una nueva izquierda.