Francia: Sarkozy y Segolene Royal al ballottage

Gran elección de un candidato trotskista

En Francia se realizaron las elecciones presidenciales el domingo pasado y de las mismas pasaron al ballottage el candidato conservador Nicolas Sarkozy con un 31,1% de los votos y Segolene Royal con un 25,8%. La Izquierda, con una gran elección de LCR, obtuvo un 8%. El fascista Le Pen retrocedió a un 10,5%. La segunda vuelta será el 6 de mayo. Ninguno de los dos son alternativas.

Estas elecciones se dan con un proceso importante de luchas desde hace 2 años a esta parte. Las más relevantes fueron el No a la antiobrera Constitución Europea en mayo del 2005, la rebelión de los jóvenes descendientes de inmigrantes de los suburbios y las luchas salariales y contra los despidos. En las anteriores elecciones (2002) la debacle del Partido Socialista (socialdemócrata) se reflejó en la llegada a la segunda vuelta del fascista del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen. Esta vez las posturas francamente racistas de Sarkozy (trató de escorias sociales a los jóvenes de los suburbios en 2005) hicieron que la candidata Segolene Royal pudiese recuperar un caudal electoral para el PS (Partido Socialista) por un lado y que Sarkozy le arrebatará un importante caudal de votos a Le Pen por el otro.
Pero lejos están los partidos tradicionales de recuperar su otrora salud política como creen muchos analistas de la burguesía. El voto “contra” y el voto útil primó sobre el voto por la positiva. En primer lugar, los suburbios dieron un voto a Segolene contra Sarkozy. “Si gana Sarkozy, va a ver disturbios en toda Francia –dijo Mohammed Saidi, un electricista de 43 años nacido en Marruecos” La Nación 23/4/2007. Eso hizo difícil la campaña para la izquierda francesa donde, sin embargo, se destaca la elección de la LCR con un 4,3% ante la polarización del voto útil.


La LCR hizo una gran elección

Con casi 2 millones de votos, la LCR, Liga Comunista Revolucionaria (corriente trotskista), aumentó su caudal electoral (600.000 votos más respecto al año 2002). Así, su candidato, Olivier Besancenot, un joven trabajador del correo, se convirtió en lo más sobresaliente de esta primer vuelta electoral. El PC Francés, alguna vez uno de los más importantes de occidente, obtuvo un 1,9%, confirmando que ya no es alternativa para la clase obrera francesa. Si sumamos a estos números el 1,4% de Lutte Ouvriere y los votos del PT (lambertista), la izquierda llega a un 8%.
Estos resultados demuestran que un sector del movimiento de masas sigue a la izquierda como una opción importante. De todos modos el PS (Royal) y el UMP (Sarkozy), más allá del resultado, no controlan a los trabajadores por la positiva como ocurría en los buenos tiempos, es decir, votándolos por convicción. Esos partidos ya no reciben más cheques en blanco y la izquierda tendrá otras oportunidades para postularse, ahora en mejores condiciones.
Esto es así porque las reformas estructurales, el avance privatizador, los despidos, el tratar de borrar el “estado benefactor” en un país imperialista que, como Francia se dio el lujo de sostener a costa de la explotación a otros países por sus multinacionales y la deuda externa, no parece indicar que el proceso de luchas iniciado por la clase trabajadora y los sectores oprimidos como los inmigrantes se detenga por mucho tiempo. Esto dará lugar a más luchas y oportunidades.


Seguirán las rebeliones

Es que si gana Sarkozy “va a ver disturbios en toda Francia” como decía Mohammed Saidi. Y si gana Segolene Royal, con el PS dividido y desprestigiado, muy difícil será parar la resistencia obrera ante las reformas neoliberales -o “rediseñar el rol del Estado” como le dicen ahora los analistas- que querrán hacer para arrebatar las conquistas que los trabajadores ganaran a lo largo de décadas de lucha.
Es por eso que del 6 de mayo, día del ballottage, nada bueno saldrá para los trabajadores franceses que sólo verán de distinto una “cuestión de estilo” en como imponer los planes antiobreros que le tienen reservados los dos candidatos. Está en la izquierda francesa, importante y de larga tradición, superarse políticamente para construir una opción más fuerte para la clase obrera y los sectores oprimidos y populares. En un camino de convergencia con las futuras rebeliones que vendrán.

 

Fabio Marucci