| De
pie y luchando por la democratización
Al
pasado 17-5, más de 300 estudiantes
de distintas facultades, cumpliendo con
el mandato de la Asamblea Interfacultades,
ocupamos la facultad de Ingeniería,
impidiendo que la Asamblea Universitaria
eligiera el nuevo rector.
Coronamos así un proceso que incluyó
asambleas, clases públicas, recitales,
y hasta una marcha con más de mil
participantes.
Como sucedió en la UBA anteriormente,
una crisis por arriba de las camarillas
que gobiernan, abrió la grieta para
que brotara la bronca acumulada.
La Alianza (formada por sectores del PS
y la UCR) que gobernó los destinos
de la UNR desde el ‘83 hasta ahora,
estalló por los aires fruto de presiones
políticas exteriores y de la oposición
de izquierda que sigue consolidándose
y recuperando espacios en los Centros de
Estudiantes y Consejos Directivos.
El proceso, que fue un laboratorio acelerado
de experiencia política para el movimiento
estudiantil rosarino, está entrando
en tiempos de definición.
Las camarillas docentes del PSP y los radicales,
secundadas por sus brazos estudiantiles
(MNR y Franja Morada) nos quieren embaucar
prometiéndonos cosas que no piensan
hacer. Los conocemos, y sabemos que no podemos
esperar nada nuevo de los mismos que nos
condujeron por el camino de la LES menemista,
hasta la situación de crisis institucional
en la que están sumidas las Universidades.
Como suele suceder en estos casos, se empiezan
a delinear distintas posiciones al interior
de la Asamblea: Las agrupaciones marginales,
con escaso o nulo peso en los Centros y
Consejos, se amparan en posiciones de “rebeldía
intransigente”. Quieren ocultar así
su impotencia política, y que al
llevar el proceso al callejón del
“todo o nada” pueden conducir
al conjunto del estudiantado a una derrota.
Y al escepticismo de “haber hecho
tanto para nada”.
Por otro lado, las camarillas intentan coptar
a las agrupaciones que dirigen la FUR, para
destrabar el conflicto en base a promesas
y espejitos de colores y quizás también
algún espacio político a nivel
institucional.
Por eso la única garantía
es que toda negociación sea avalada
por la Asamblea de Estudiantes en Lucha,
como se votó, a propuesta nuestra
en la última asamblea.
Sin pretender ser los portadores de la verdad
inmaculada, queremos aportar la experiencia
que trabajosamente hemos construido como
corriente universitaria. Son las propuestas
que llevamos adelante en las distintas asambleas
y que estas han aprobado: 1) Nuestra bandera
deben ser los acuerdos programáticos
a los que con tanto esfuerzo hemos llegado.
Las diferencias, plantearlas como interrogantes
para que el estudiantado siga discutiendo
y pueda decidir de forma mejor informada.
Desde la JS-MST, proponemos: elección
directa de todos los cargos, la revocabilidad
de los mandatos y medidas económicas
de emergencia con plata del superávit
fiscal, para sacar a la Universidad de la
crisis presupuestaria. 2) Asumir la responsabilidad
de no conducir a un callejón sin
salida. No tenemos el grado de organización
para imponer nuestro proyecto de Universidad.
Pero esto no quiere decir que, llegado el
momento, no podamos sentarnos a negociar
para conquistar terreno en base a la lucha
que hemos desplegado. Con el reaseguro de
que todas las decisiones sean llevadas adelante
por los consejeros estudiantiles claramente
mandatados por la Asamblea Interfacultades.
Así, es la base la que decide todo.
Evitamos que cualquier agrupación
pueda negociar a espaldas del conjunto y
termine capitalizando para su proyecto la
lucha del conjunto de los estudiantes.
|