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Polémica con PO: el dolor de ya no ser

A lo largo del proceso que se vivió en Santa Cruz hubo muchísimos debates legítimos. La experiencia tan rica de una lucha histórica tiene que necesariamente reflejar distintas visiones y opiniones. De nuestra parte nos queremos detener en algunas afirmaciones que el PO en Santa Cruz desarrolló como posiciones políticas y sindicales en el conflicto. También con puntos de vista que publica en su prensa partidaria
En el artículo de balance que acompaña esta nota desarrollamos nuestra visión del balance en esta instancia de la lucha de la ADOSAC. Nuestra opinión está clara allí. Nosotros tenemos la visión de que el balance tiene criterios para elaborarse. En primer lugar consideramos que es un método para sacar conclusiones en las luchas y aprender de los aciertos y errores. Pero partimos de una concepción: las luchas no empiezan y terminan de una vez. Son permanentes y estamos a favor de desarrollarlas con la movilización. En lo sindical creemos que tiene un peso decisivo medir la correlación de fuerzas con el enemigo que uno tiene enfrente y saber cuando pasar de un escenario a otro y prepararse para la que se viene con el mejor saldo posible para los trabajadores. Y en esto nos parece que hay factores para tener en cuenta: la historia reciente de las luchas del sector, a quién se enfrenta, en el caso de los docentes especialmente la simpatía social y de los padres, la prensa, etc. Y por supuesto tomar en consideración los reclamos y el tope máximo a que se aspira.
Opinamos que hacer el balance teniendo solo en cuenta una parcialidad es no ver la realidad y equivocarse. O como hace el PO solo tener en cuenta el programa de “máxima” para sacar conclusiones. Por eso, aunque en su prensa no se animan a decirlo con claridad, todo el razonamiento del balance es que lo conseguido por los docentes es poco menos que nada, o igual a una derrota. Una visión sectaria y equivocada de la realidad. Pero, los docentes tuvieron la palabra y por eso aprobaron por unanimidad de toda la provincia contra la posición de PO aceptar lo arrancado al gobierno y suspender las medidas manteniendo el alerta y la movilización.

Dos políticas y dos modelos sindicales

Creemos que se expresaron en 2 o 3 filiales donde el PO tiene militante dos políticas opuestas y dos concepciones sindicales antagónicas: por un lado, el PO planteando que la conducción es floja, débil y vacilante; que actuó en bloque con los radicales y la iglesia para “levantar” la huelga; que ocultan información para maniobrar sus posiciones y otros planteos de este calibre. El PO opina que la conducción encabezada por Pedro Muñoz y Eduardo James estuvo “a la derecha de los docentes y que le tiene miedo a las bases”.
Esta amalgama de opiniones erradas y mentiras, todo presentado con el mejor traje de “combatividad” y “democracia sindical” encubre la crisis de una corriente política reducida a una minoría en la ADOSAC y una orientación suicida y burocrática.
El PO no dirige ninguna de las 14 filiales y perdió en medio del conflicto de forma aplastante la mayoría de congresales en Río Gallegos. La conclusión que sacó este partido es “que los docentes nuevos no entienden al PO, por eso se equivocaron al votar”. ¿Será por lo mismo que perdió todas las asambleas de la provincia en la definición del conflicto? ¿Otra vez los docentes “no entienden” al PO?
Contra lo proclamado por este partido en relación a la democracia obrera, montaron toda clase de maniobras antes que aceptar la derrota en las asambleas y ser una minoría leal a la voluntad de los compañeros. Se hicieron campañas de desconfianza en la transparencia de los dirigentes, se impulsaron “autoconvocatorias” (todas fracasadas) para “desbordar” a la conducción, etc. Lo que el PO no dice es que en ADOSAC son las asambleas de base de cada filial las que deciden. Y que desde ahí el órgano máximo es el congreso de delegados que lleva cerrado el mandato directo de las asambleas. Si esto no es democracia sindical, entonces que el PO explique qué es.
Nuestra opinión es que frente a un modelo sindical democrático y plural defendido desde la conducción de la ADOSAC y ratificado en cada instancia democrática del gremio, el PO comulga con un modelo burocrático y aparatista de izquierda que no reconoce a las mayorías en las asambleas más que cuando favorecen su posición. Una vieja izquierda que comienza a perder terreno entre los luchadores y sectores populares.

 


M. R.
 


-REAGRUPAMIENTO
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