| La
gran estafa
El
del 2 de septiembre fue otro domingo negro
para Kirchner como viene sucediendo en las
elecciones anticipadas en los principales
distritos del país volvió
a perder. Esta vez fue en Santa Fe después
de 24 años y en Córdoba. Pero
las elecciones a gobernador de la provincia
de Córdoba se convirtieron en un
escándalo. Empezaron como una comedia
de enredos y pueden derivar en un drama.
El hecho es que ya se ha convertido en una
crisis política de magnitud nacional.
Más allá de que sea cierto
o no, existe la creencia generalizada que
el candidato apadrinado por Cristina Fernández
de Kirchner y el gobernador De la Sota,
Juan Schiaretti, habría ganado con
fraude. Lo que hacen los partidos y políticos
del sistema en toda elección, hoy
está concentrado en un gran distrito.
Los hechos: el escrutinio provisorio que
normalmente no demora más de 4 o
5 horas, llevó 16 para realizarse.
En el medio se cayeron los sistemas, los
fiscales de la oposición no pudieron
ingresar al lugar donde se cargaban los
datos, aparecen votos a gobernador para
partidos que no se presentaron candidatos
para ese puesto. Y aparecen más urnas
que las que figuraban en la llamada Carta
Marina, la lista de escuelas, mesas y urnas
en la que se realiza la elección,
documento que es entregado con anterioridad
de los comicios a todos los partidos. La
diferencia sería de apenas unos 17.000
votos cuando durante toda la jornada Schiaretti
había asegurado que ganaba por mucho
más margen. Mientras tanto Luís
Juez, el actual intendente de la Ciudad
de Córdoba y candidato opositor que
en los días previos a la elección
había criticado duramente al gobierno
nacional dice que le robaron. Y la certeza
que hay en el ambiente es que es cierto.
Kirchner guarda silencio pero le pide a
sus funcionarios que paren el lío
para no quedar salpicado, ya es tarde para
eso. La discusión entre los dirigentes
enfrentados es: si se tienen o no que volver
a contar los votos. El hecho es que esa
elección quedó completamente
ilegitimada.
Es que esta es la democracia con la que
llenan la boca los viejos políticos
del sistema. Corrupta, fraudulenta a imagen
y semejanza de ellos mismos. La democracia
de los punteros, de la prebendas, de la
compra de voluntades. De las presiones y
las patotas. De los gastos millonarios en
publicidad de los que nunca se conoce el
origen, 23 millones de pesos dicen que gastó
el vicegobernador de Córdoba Schiaretti
en su campaña para Gobernador. O
usted no recuerda el despliegue de publicidad
oficial pagada por todos, de los principales
candidatos en las elecciones de la Capital
Federal. Telerman con la publicidad del
gobierno de la Ciudad y Filmus con la del
ministerio de Educación y el gobierno
Nacional.
Una democracia fraudulenta que usa las encuestas
como elemento de manipulación política
y los medios de difusión para bombardear
e instalar la idea de que no hay otros candidatos
ni propuestas.
El fraude que hoy se hace visible en Córdoba
por lo escandaloso del robo, es estructural.
Se da en todo el país. Apoyado en
aparatos corruptos es igual en la provincia
de Buenos Aires y en Tucumán. Es
lo mismo en San Juan o San Luís.
En Santa Cruz una provincia manejada a control
remoto desde la Capital Federal desde hace
cuatro años. O en Misiones donde
en octubre tendrán que presentarse
18.000 candidatos, uno de cada 56 misioneros
será candidato para que cuatro vivos
hagan su negocio.
No sirven las reformas que arreglan los
políticos del sistema. La última
el Pacto de Olivos que le permitió
la reelección a Menem que negocio
con Alfonsín un senador más
para el radicalismo por provincia y cargos
en el Consejo de la Magistratura.
Hay que hacer una reforma política
a fondo. Una verdadera Asamblea Constituyente
donde, entre otras cuestiones, se pueda
debatir y buscar una verdadera reforma política
que termine con esta corrupción,
con este fraude electoral permanente. Medidas
como el voto electrónico, la utilización
igualitaria de los espacios en los medios
de difusión masiva, entre otras son
imprescindibles para atacar la raíz
del fraude.
Pero el presidente y la candidata a la sucesión
hacen como si no pasara nada. Hablan de
otra cosa, inauguran obras que siguen beneficiando
a los mismos de siempre. Se reúnen
con empresarios y buscan aliados entre los
intendentes, dirigentes sindicales vendidos
y políticos corruptos para completar
las listas que tendrán que presentar
el próximo 8 se septiembre, plazo
máximo para hacerlo de cara a las
elecciones nacionales de octubre próximo.
La oposición va de un lado a otro.
En el caso de Córdoba los tres candidatos
presidenciales mencionados por los medios,
Carrió, Lavagna y López Murphy
le habían dado su apoyo al radical
Mario Negri que terminó tercero lejos
de los dos primeros. Ahora apoyan a Juez
y mañana, quién sabe. Pero
no logran plantarse como alternativa al
gobierno porque la sensación que
hay entre la población es que sostienen
un proyecto parecido. Los trabajadores y
los sectores populares intuyen que nada
muy distinto de lo actual pueden esperar
de ninguno de ellos.
En el país de los 40.000 millones
de dólares de superávit está
quedando a la vista que todo está
atado con alambre, que la corrupción
recorre todos los espacios del poder, que
los funcionarios siguen creyendo que cuentan
con una impunidad sin límites. Que
los habilita a cometer delitos como pasarle
por encima con una camioneta a 24 trabajadores
que manifestaban pacíficamente en
Santa Cruz hasta manipular a su gusto una
elección de gobernador, pasando por
esconder miles de dólares negros
en un baño o recibirlos de en una
valija voladora.
En este país se está acumulando
presión como en una olla. Bronca,
mal estar y en muchos casos lucha como es
el caso de los docentes de la provincia
de Buenos Aires entre muchos otros, suceden
todos los días. No es esa la preocupación
de los dirigentes sindicales que como Moyano,
empiezan a criticar a la candidata, para
lograr una mejor ubicación en las
listas del kirchnerismo, según dicen
todas las informaciones. Pero en lo que
hace a los problemas de los trabajadores,
siguen como siempre acompañando a
las patronales, en estos mismos momentos
los dirigentes de la UTA aliados a Moyano
y Palacios están dejando solos a
los trabajadores del Subte que son presionados
por la empresa Metrovías.
La ilusión de Kirchner y su esposa
es llegar a la elección de octubre
y poder empezar a “profundizar el
cambio”. Pero si lo que viene es más
de lo que estamos viviendo, seguro que la
respuesta popular será superior a
la que estamos presenciando.
Por eso es fundamental que los trabajadores,
los sectores populares, todos aquellos que
creyeron el doble discurso de Kirchner y
que hoy empiezan a ver que era una falsedad,
nos comencemos a organizar.
Organizarse lo mejor posible para pelear
por nuestras reivindicaciones como el salario,
el trabajo, la posibilidad de viajar, estudiar
y curarnos. Organizarnos para defender nuestros
derechos democráticos, realizando
una gran campaña contra el fraude
en Córdoba, a nuestro entender para
que se anule la elección tramposa.
Y también empezar a organizarnos
políticamente para darles la pelea
en el terreno electoral.
Es hora de cambiar de verdad. De poner en
pie una alternativa que proponga salidas
de fondo, es hora que nosotros mismos, los
trabajadores y los sectores populares busquemos
la herramienta política para salir
del infierno cotidiano que nos hacen vivir
los viejos políticos. Desde el MST
que impulsa el espacio de Nueva Izquierda
te llamamos a dar juntos esa batalla. Con
Vilma Ripoll como candidata a presidenta
y Héctor Bidonde como candidato a
vice, demos la pelea para terminar con esta
gran estafa.
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