| Qué
preparan los Kirchner
Según
todas las encuestas electorales de los últimos
días la candidata Cristina ganaría
las elecciones presidenciales del 28 de
octubre. La anemia de la oposición
le está jugando más a favor
que las acciones del propio gobierno.
Leyendo la campaña electoral de la
actual Senadora y Primera Dama se puede
suponer para donde va el próximo
gobierno del matrimonio patagónico.
En primer lugar, el centro de la actividad
de Cristina Fernández siguen siendo
sus giras al exterior. El encuentro con
los principales jefes de las multinacionales
tienen un denominador común, asegurarles
que Argentina es y será un lugar
especial para hacer muy buenos negocios.
Esto significa que se mantendrán
los subsidios multimillonarios, las ventajas
impositivas, como por ejemplo que el mayor
y más especulativo negocio de todos,
el financiero, seguirá sin pagan
ningún impuesto. Mientras tanto la
población más humilde sigue
aportando cada día hasta en los consumos
más elementales el 21% de lo que
consume o compra en IVA, al que hay que
sumarle el impuesto inflacionario. Cristina
se ocupa además de asegurarles el
ajuste de precios y tarifas que están
pidiendo las privatizadas desde hace años.
En segundo lugar, en todos sus discursos,
propone un “pacto social”, realizado
entre empresarios y sindicalistas que mantenga
el actual nivel de salarios con la excusa
de evitar una disparada de la inflación.
Esta es quizás la clave de lo que
se viene de ganar Cristina las elecciones.
El acuerdo con los viejos sindicalistas
como Moyano, o ahora mismo Cavallieri y
los Gordos, como demostró el presidente
al visitar al mercantil el Parque Norte.
Más allá de las internas sindicales
y las diferencias políticas que mantienen
entre ellos. Más allá del
mal humor de algunos empresarios por cómo
son tratados por el presidente Kirchner.
Todos ellos, empresarios, sindicalistas
y gobierno, han detectado un problema que
tienen en común: los proceso de lucha
que encabezan las nuevas direcciones sindicales.
El ejemplo de ADOSAC de Santa Cruz, prendió
las luces de alarma en todo el establishment.
Antes habían sido otros sectores.
Una referencia nacional de este proceso
son los trabajadores del Subte y su combativo
cuerpo de delegados.
El ataque a esta organización gremial
de base que está en curso, con el
pedido de desafuero y el trámite
de despido iniciado contra el compañero
Néstor Segovia, delegado del Taller
Constitución del Subte y militante
del MST es una muestra de cómo es
que pretenden atacar a los luchadores.
En todos los casos la receta es muy similar.
Acusaciones infundadas, militarización
de los conflictos y judicialización
de los dirigentes. La provincia de Santa
Cruz, por ejemplo, esta ocupada literalmente
por la Gendarmería desde principios
del 2006, cuando ocurriera el conflicto
petrolero en la localidad de Las Heras.
La militarización se amplió
a la capital Río Gallegos y a las
principales ciudades como Caleta Olivia.
Lo mismo ocurre hoy mismo en el Hospital
Francés en plena Ciudad de Buenos
Aires.
Pero el caso del Subte y el ataque a Néstor
Segovia y al cuerpo de delegados que representa
a los trabajadores de Metrovías,
apunta a convertirse en un caso testigo.
Un reclamo en defensa de seguridad para
los usuarios y los trabajadores ha sido
respondido por la empresa, el sindicato
de UTA y el propio gobierno de una manera
brutal. El objetivo es destruir a esa organización
democrática de los trabajadores para
luego avanzar sobre todos los procesos de
renovación sindical que están
en curso en el país.
La elección gremial en la CETERA
en una muestra del avance de este proceso.
Donde la lista Lila hizo una elección
excelente abriendo la posibilidad de disputar
y ganar una importante cantidad de seccionales
de ese gremio. Por eso mismo, para defender
a los compañeros y al mismo proceso
que, aunque todavía insipiente, se
esta viviendo en el movimiento obrero, es
que hay que llevar adelante una gran campaña
de solidaridad y apoyo a la lucha en la
que están los trabajadores de subterráneos,
ahora contra el despido y desafuero de Segovia.
Esa pelea es de vital importancia para que
el proceso que señalamos pueda seguir
desarrollándose.
Llamamos a todos los trabajadores del país,
a todos los luchadores combativos y democráticos,
a todos los dirigentes sociales y los políticos
que se reclaman democráticos a apoyar
la campaña en defensa del cuerpo
de delegados de subterráneos. Pero
al mismo tiempo salimos a dar la batalla
electoral. Cada voto para la lista 38 del
MST por una Nueva Izquierda, significa un
fortalecimiento de los están contra
los atropellos y el totalitarismo de este
gobierno. Cada voto por la fórmula
presidencial y todos los candidatos de nuestra
lista es un paso para fortalecer a los que
luchan.
Porque, no alcanza con ganar las peleas
por salarios o condiciones laborales, no
alcanza con defender las conquistas que
se obtienen, no alcanza con proteger a los
mejores exponentes de la nueva dirección
obrera que está surgiendo. Es necesario
poner en pie una verdadera alternativa de
los trabajadores y los sectores populares,
los jóvenes.
Una alternativa que luche por la vida y
el bienestar del pueblo y no la ganancia
de unos pocos.
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