| Pino
Solanas no es alternativa
Desde el MST y el espacio de Nueva Izquierda
venimos insistiendo en la necesidad de construir
una nueva alternativa política, amplia,
no dogmática ni personalista, y que
defienda las banderas de lucha históricas
de nuestro pueblo. Planteamos la necesidad
de una Nueva Izquierda que pueda dialogar
y trabajar en común con otros sectores,
como los que vienen del nacionalismo popular.
Por eso pusimos grandes esfuerzos en lograr
converger con el sector de Pino Solanas
y Claudio Lozano, apostando a una síntesis
entre ambos sectores, que posibilite construir
un polo más fuerte para enfrentar
a los candidatos del sistema y sus políticas.
Esos esfuerzos se plasmaron en los plenarios
que realizamos en el Bauen de manera conjunta.
Pero, lamentablemente, rechazaron la propuesta
frentista porque no coincidieron en el perfil
político que debía tener el
frente a postular. Su política mostró
que buscan reeditar un clásico proyecto
de centroizquierda, similar al que ya fracasado
Frepaso-Alianza. Por eso propusieron fórmulas
con referentes de centroizquierda y un perfil
y discurso de pequeñas reformas progresivas,
sin los cambios de fondo que necesitan los
trabajadores y el pueblo, pretendiendo diluir
a la izquierda en su proyecto. Algo similar
ocurrió con el PC que -profundizando
su alejamiento de la izquierda que iniciaron
cuando rompieron Izquierda Unida y luego
el acercamiento al kirchnerismo expresado
en su apoyo a Filmus en la segunda vuelta
en Capital Federal- anunció un acuerdo
con el PH, que tienen un programa político
acorde a esta orientación de acercamiento
al kirchnerismo.
El giro a la derecha de Carrió, la
crisis del ARI y de las viejas experiencias
de centroizquierda nos muestra que si no
se construye un proyecto de izquierda, amplio,
pero sólido y consecuente, más
tarde o más temprano se terminan
adaptando al modelo que en sus inicios decían
combatir.
Por eso el MST, junto al espacio de Nueva
Izquierda y todos los sectores con que acordamos,
seguirá insistiendo en la necesidad
de constituir un nuevo proyecto político
de izquierda amplia, no personalista ni
dogmático, pero firme programáticamente.
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