| Romero
victorica: fiscal del genocidio en la cámara
de casación
Como saben, uno de los actuales fiscales
ante la Cámara Nacional de Casación
penal, Juan Martín Romero Victorica,
me inició una querella por supuestas
calumnias e injurias pidiéndome 4
años de prisión.
Escribe:
Marcelo Parrilli Presidente del CADHU Candidato
a diputado Nacional
por el MST - Nueva Izquierda en Capital
Romero
Victorica se ofendió porque, el año
pasado, en el programa “La Cornisa”
de Luis Majul, al cumplirse un nuevo mes
de la desaparición de Jorge Julio
López, dije que muy poco protegidos
podían sentirse los testigos que
declaraban en las causas por violaciones
a los derechos humanos si, por ejemplo,
teníamos en cuenta que en la Cámara
de Casación, el máximo tribunal
penal del país, por donde deben pasar
inevitablemente todas las causas de los
militares genocidas, había gente
directamente vinculada al aparato judicial
y a las fiscalías de la dictadura.
Aclaré que los casos eran los de
Romero Victorica, el ex juez federal de
la dictadura, Pedro Carlos Narvaiz, también
fiscal de Casación y el del juez
Alfredo Bisordi. Se trata de casos de gente
que resultó, desde la función
que cumplían, partícipe necesario
de los secuestros, torturas y desapariciones.
El juicio que hace Romero Victorica servirá
para probar la verdad de mis dichos. Las
pruebas sobran. Es público y notorio
que se trata de un ultraderechista claramente
identificado con la dictadura así
como con la defensa judicial y política
de los genocidas. Doy un par de ejemplos.
Romero Victorica sigue sosteniendo –contrariamente
a lo dicho por la Corte Suprema y prácticamente
todos los tribunales del país que
han declarado la imprescriptibilidad de
las violaciones a los derechos humanos cometidas
durante la dictadura e incluso durante el
gobierno de Isabel Perón- que las
violaciones a los derechos humanos cometidas
por los militares están prescriptas.
Es decir, que los militares no deben ser
juzgados. Por eso pidió que se anulara
una condena a Etchecolatz y el médico
policial Bergés en la causa de una
joven uruguaya secuestrada y dada en adopción
a represores. El último ejemplo:
Romero Victorica es íntimo amigo
de Gustavo Adolfo Eklund, alias “el
alemán”, ex integrante de la
Triple A, probablemente integrante de la
patota que asesinó a Ortega Peña
y actualmente detenido por violaciones a
los derechos humanos. Eklund lo visitaba
en su despacho cuando Romero Victorica,
en los años ‘79 y ‘80
era secretario de un juzgado de instrucción
y la máquina de secuestrar, torturar
y matar funcionaba día y noche.
Este juicio pone de relieve también
una cuestión mucho más importante.
La complicidad de todos los gobiernos civiles
desde 1983 a la fecha con quienes integraron
el aparato represivo judicial y fiscal de
la dictadura. Esa complicidad es lo único
que explica que después de casi 24
años de gobiernos democráticos,
este viejo partícipe del genocidio
no solamente no haya sido echado de la justicia
y juzgado sino que siguiera ascendiendo
hasta un lugar clave en el enjuiciamiento
de los crímenes del terrorismo de
Estado.
La complicidad de Kirchner y su gobierno
quedan claras por la pasividad del Procurador
General de la Nación, el Dr. Esteban
Righi, ex Ministro del Interior de Cámpora,
quien no toma medida alguna para sacar de
su puesto y enjuiciar a Romero Victorica.
Agradezco desde ya la solidaridad de todos
los compañeros y su presencia en
el escrache que le hicimos a Romero el día
de la primer audiencia del juicio. Fue por
el temor a ese escrache que no se presentó
y mandó solamente a sus abogados.
El camino de la movilización y la
denuncia pública, será, como
sabemos, el que tendremos que seguir recorriendo
para que efectivamente se juzgue a todos
los responsables y ejecutores del sistema
de terrorismo de Estado y se empiece a avanzar
sobre las responsabilidades de quienes todavía,
como Romero Victorica, no solamente están
impunes sino en el centro mismo del aparato
represivo del Estado.
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