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Hacia el XXII Encuentro Nacional de Mujeres

Los días 13, 14 y 15 de Octubre, tendrá lugar un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres, y como desde hace 22 años, miles mujeres de todo el país comenzamos a prepararnos para viajar, esta vez a la ciudad de Córdoba. Nos espera una Ciudad indignada, que vio violentada una de las pocas instancias de participación política que nos son permitidas a la mayoría, el voto. Así, a sólo dos semanas de las elecciones nacionales, y con dos candidatas mujeres como favoritas, el encuentro estará cruzado además por la disputa electoral. Desde el MST queremos participar para, organizadas con otras mujeres luchadoras, enfrentar el discurso mentiroso de Cristina y Carrió, para comenzar a construir una verdadera alternativa política. Te invitamos a viajar con nosotras.

Como desde hace 22 años, miles de mujeres de todo el país hacemos nuestro encuentro en alguna ciudad que se ve conmocionada, desbordada por el reclamo de los derechos que nos son negados. Este año, sin embargo, la Ciudad de Córdoba no sentirá la disrupción de nuestra llegada, nuestros reclamos, nuestros gritos, nuestra exigencia democrática sólo se sumara a las de miles de cordobesas y cordobeses víctimas de un fraude electoral, que terminó de robarles unoa de los pocos espacios de participación política que esta pseudo-democracia les permitía, el voto.

Enfrentemos la política del Fraude K

Así Cristina Kirchner, la candidata preferida, pasa a ser abanderada del fraude K, del fraude electoral, pero también del fraude en la información, al no acceder a debates públicos, y manipular sin pudor los medios de comunicación; el fraude estadístico, poniendo títeres en el INDEC que pretenden hacernos creer que no hay inflación, cuando los precios de los supermercados se triplican y los precios de los alquileres dejan a miles de familias en situación de vivienda precaria; el fraude de los recursos naturales, que renueva contratos privados con las petroleras, mineras, la soja, y abandona la lucha de Gualeguaychú, mientras millones de argentinas y argentinos deben abandonar sus tierras, mueren de hambre, de frío y de enfermedades relacionadas con la contaminación; del fraude de los derechos humanos que compra a organismos e inaugura museos, mientras hace un año que Julio López está desaparecido, mientras cientos de mujeres y niñas son desaparecidas por redes de trata cada año, mientras los inmigrantes enfrentan situaciones de trabajo esclavo, mientras las mujeres seguimos muriendo por abortos clandestinos o somos obligadas a llevar a termino embarazos producto de una violación o por falta de acceso a anticonceptivos que por ley deberían garantizársenos, y las prostitutas y travestis que deben vender sexo para sobrevivir son negadas y expulsadas por el Estado, y maltratadas y extorsionadas por la policía; y finalmente un fraude en la salud, desmantelando hospitales, aprobando leyes cuya implementación no termina de garantizarse, como la de salud reproductiva y procreación responsable, o poco efectivas como la de salud sexual, bajo presiones de la cúpula eclesiástica. Pero además, Cristina es un fraude como mujer, haciendo campaña con discursos sobre el “rol espectacular” de las mujeres en este milenio, mientras da garantías al vaticano de que no se despenalizará el aborto, y hace giras mundiales para rematar nuestros recursos a las mismas multinacionales que nos empobrecen y niegan nuestros derechos laborales.

Las mujeres en la política y las candidatas presidenciales


Las mujeres cotidianamente sufrimos estos fraudes, y sabemos que el hecho de que las principales candidatas sean mujeres no nos garantiza que ellas luchen por nuestros derechos. Nos quieren conformar con una figura femenina, que no representa en absoluto nuestras necesidades ni aspiraciones, nos quieren hacer creer que debemos celebrar a una mujer en la presidencia, como imagen de inclusión, en un espacio que nos es vedado. Pero Cristina y Lilita, con sus trajes, y su distancia, representan la política de los grupos de poder, y no la de las que tomamos las calles y precisamos el cambio, “esa” política no es la de las mujeres y las/os trabajadoras/es. Porque, aunque a veces desde las sombras, las mujeres siempre hemos participado en la política, encendiendo la mecha en la Revolución Rusa, protagonizando históricas huelgas textiles en el siglo XIX, de telefónicas y empleadas domésticas a principios del XX, y las actuales luchas docentes. No permitimos que nuestros compañeros bajaran los brazos en la histórica huelga ferroviaria de 1919, en Villa Constitución en 1975, en Las Heras en 2006, y en tantas otras. Pero también, somos las que seguimos luchando en nuestros barrios y hogares, organizándonos para conseguir planes, alimentos, para luchar por vivienda, y defender la educación y salud de nuestras familias. Somos las mujeres trabajadoras, las desocupadas, las luchadoras, las que mejor comprendemos que lo personal es político, que nuestra realidad, la de nuestro hogar, no es sino producto de relaciones de poder, políticas y económicas, que nos empujan a nosotras y a los nuestros a situaciones de fragilidad que es imposible combatir individualmente. Las mujeres sabemos que nuestros derechos los defendemos mejor, y únicamente, juntas. Pero también sabemos que no somos todas iguales, sabemos que para defender los derechos de las trabajadoras, no hay mejor que otra trabajadora, y por ello no debemos dejarnos confundir con las candidaturas de mujeres como Cristina o Lilita Carrio, que lejos de darnos voz, representan los intereses más conservadores, como la cúpula eclesiástica, y las grandes empresas. Por eso nosotras venimos proponiendo como candidatas a mujeres comprometidas, como Patricia Walsh que fue elegida Diputada por la Capital Federal, o nuestra candidata a presidenta, Vilma Ripoll, una trabajadora, una luchadora, una de nosotras, mujeres que no hablen en nuestra voz, sino que nos ayuden a alzarla.

Por un XXII Encuentro de pluralidad y organización en la lucha por nuestros derechos


En estos años los encuentros han sido cuna de muchos avances que las mujeres hemos conquistado, impulsando importantes luchas por: reglamentación de jardines maternales zonales, leyes sobre violencia familiar, ley de divorcio vincular (aprobado en la Argentina recién en 1987), patria potestad compartida, el acceso libre a información y anticonceptivos, la campaña por el aborto legal y seguro, jubilación para el ama de casa sin aportes y tantas otras. Y tras la multiplicación de la participación en el encuentro que siguió a las jornadas del 19 y 20 de diciembre, su política de denuncia al imperialismo y exigencia al Estado viene potenciándose. Así en el 2005, un mes antes de la llegada de Bush (recibido por el mismo Kirchner y Cristina), una Mar del Plata repleta de mujeres le dijo no al imperialismo, al pago de la deuda y el ALCA. Y en 2006, miles marchamos por las calles de Jujuy, la provincia de Romina Tejerina, para pedir por su libertad. Hoy Córdoba nos espera con la indignación de su pueblo, que reclama democracia, y allí estaremos.
En este sentido, los encuentros, por su pluralidad y su metodología, se han tornado un espacio de reflexión profundo, de intercambio de experiencias, y también de exigencia de temas que son bandera para miles de mujeres. Sin embargo, los tiempos cambian, la misma práctica y la difusión que se viene realizando desde el encuentro y otros espacios, ha sensibilizado al conjunto de la sociedad frente a los problemas de las mujeres, logrando una apertura cada vez mayor frente a temas como la educación sexual, el aborto, etc. Frente a una realidad social que avanza y plantea mejores condiciones para nuestra lucha, tenemos el desafío de comenzar a proyectar caminos que nos permitan velar por el espíritu de pluralidad e igualdad del encuentro, a la vez que desarrollemos formas de organización y acción que nos permitan trabajar todo el año coordinadamente en torno a la lucha por nuestros derechos. En nosotras esta imaginar y forjar estas formas posibles desde el mismo encuentro. En nosotras está la lucha por nuestra libertad.

Miranda González Martin
 


-REAGRUPAMIENTO
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